USA, 1977 : Charles Bronson
(Wild Bill Hickok), Will Sampson (Caballo Loco), Jack
Warden (Charlie Zane), Slim Pickens (Abel Pickney), Kim
Novak (Poker Jenny Schermerhorn), Clint Walker (Whistling
Jack Kileen), Stuart Whitman (Winifred Coxy)
Director - J. Lee Thompson, Guión
- Richard Sale, basado en su propio libro
TRAMA : El lejano oeste. Wild
Bill Hickok ha estado sufriendo terribles pesadillas
en donde imagina que un enorme búfalo blanco
lo ataca en un paraje helado. Ya que el sueño
lo persigue desde hace años, Hickok decide enfrentar
sus temores y viaja hacia Cheyenne Black Hills, en donde
han visto una bestia de características similares
a la que lo obsesiona. En el camino se le unirá
el cacique Sioux Caballo Loco, cuya familia ha sido
aniquilada por el animal durante un devastador ataque
sobre su tribu y por lo cual se encuentra ahora en plan
de venganza. Ambos saldrán a cazar a la criatura...
pero el animal parece poseer características
sobrenaturales y comenzará a acosarlos en medio
de las montañas nevadas.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
trailer
de El Desafio del Bufalo Blanco
En una época J. Lee Thompson fue una potencia creativa.
Bajo el cinto tenía titulos del calibre de Cabo
de Miedo (1962) y Los Cañones de Navarone
(1961). Pero a mediados de los 60 decidió volcarse
a lo que más le gustaba - el dinero - y
empezó a tomar cualquier trabajo, dirigiendo rápido,
barato y mediocre. Hizo cosas pasables como La
Conquista del Planeta de los Simios (1972) y una parva
de títulos olvidables, casi siempre con su actor
fetiche Charles Bronson. Precisamente de esta dupla nace
el título que nos ocupa, que en su momento la crítica
y el público se encargaron de despedazar y que,
con el tiempo, lograría obtener cierta redención.
La gente que suele cargar las tintas contra El Desafío
del Búfalo Blanco acostumbra de tildarla
de clon mediocre de Tiburón
(1975), lo cual es absurdo. Es cierto que el título
de Steven Spielberg puso de moda el subgénero
conocido como Venganza de la Naturaleza (con
una parva de animales asesinos atacando a la gente),
pero la película de J. Lee Thompson se encuentra
más emparentada con el relato clásico
de Hernan Melville Moby Dick (1851) que con otra
cosa. Aquí hay un par de leyendas del oeste -
pistolero Wild Bill Hickok, cacique Caballo Loco
- , los cuales se encuentran obsesionados con la bestia
de una forma u otra: a uno lo persiguen pesadillas de
que el animal lo va a matar, y al otro el búfalo
le ha exterminado toda su familia. Para que no queden
dudas la bestia es blanca, igualito a la ballena
de la novela de Melville, y se comporta con un salvajismo
superior a lo normal.
A mucha gente le pareció una idiotez mezclar terror
con western, o que el animal asesino sea un búfalo
(a mí no me parece una tontería en ninguno
de los dos casos) y habló pestes del filme durante
años. Es cierto que la película tiene unos
cuantos problemas - hay varios chistes fuera de lugar;
la mayoría de los escenarios son de estudio y se
ven baratos y artificiales; algunos diálogos bordean
lo ridículo - pero si uno la ve con ojo de
buen cubero descubrirá que hay una historia potable
detrás. El momento en que Charles Bronson llega
al pueblo y ve un interminable murallón compuesto
por los huesos de miles de búfalos cazados en el
invierno pasado es impresionante, y hace presagiar de
que el búfalo blanco quizás sea un ente
sobrenatural que ha aparecido para castigar a los humanos
que han depredado su raza. La manera en que el libreto
construye la relación entre Hickok y Caballo Loco
es muy buena y tiene sus toques filosóficos. Y
el filme repunta enormemente cuando llega a la montaña
helada en donde se desarrolla la cacería. El climax
está bien filmado y Thompson camufla muy bien al
animatronic que hace de búfalo, el cual
se ve impresionante.
Por contra, el que atenta contra la naturaleza del
filme es el mismo J. Lee Thompson, que es demasiado
rutinario para filmar y apenas hace el esfuerzo por
crear algo del ambiente fantástico que necesitaba
la película. Ciertamente el 50% del filme es
un vulgar western - a Hickok lo reconocen sus
enemigos en todos lados y hay balaceras a cada rato
-, lo cual en sí no está mal ya que mantiene
el filme en movimiento todo el tiempo, pero distrae
la atención del tema principal que es la presencia
de la mítica bestia blanca. Pero el resto está
mas que bien y compensa las fallas del filme. Hasta
Charles Bronson está muy bien, aunque este sea
un personaje tan típico que el actor podría
hacerlo hasta dormido.
Seré de la minoría, pero a mí
me gustó El Desafío del Búfalo
Blanco. Precisaba a gritos otro director y una producción
más generosa, pero el resultado final no es malo.
Y en lo personal voto por la rehabilitación del
buen nombre del filme.
Arlequin,
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