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USA, 1967 : Tom Laughlin (Billy
Jack), Elizabeth James (Vicky Barrington), Jeremy Slate
(Daniel 'Danny' Carmody), William Wellman Jr. ("Nene"),
Jack Starrett (alguacil Fred), Jeff Cooper ("Gangrena")
Director - Tom Laughlin,
Guión - Elizabeth James & Tom Laughlin
TRAMA : Una banda de motoqueros
liderada por Danny Carmody aterroriza a una ciudad del
sur de California. Ahora los vandalos se han obsesionado
con Vicky Barrington, una adinerada y desinhibida muchacha
que se pasea en bikini con su moto por la ciudad. Mientras
la acorralan, Vicky llega hasta donde se encuentra Billy
Jack - un indio mestizo que doma potros en la zona -,
y éste logra defenderla. Pero la banda ha jurado
tomarse la revancha con Billy, y ahora han comenzado
una oleada de vandalismo, violando a cinco muchachas
y amenazando a sus familias para que no se presenten
ante las autoridades. Y no pasará mucho tiempo
antes que Billy Jack vuelva a interceder, pero esta
vez haciendo justicia por mano propia.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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No soy un especialista en las bikers movies (peliculas
de motoqueros). Posiblemente la piedra fundacional del
género sea The Wild One (1953), ésa
en donde Marlon Brando conducía una Harley
enfundado en una chaqueta de cuero. En aquella década
los estudios se dieron cuenta de que había un público
adolescente que tenía ansias de rebeldía,
y se dedicaron a lanzar productos de todo tipo, caracterizados
por protagonistas en sus 20 y siempre al margen de la
ley. De todas esas variantes el subgénero de pandillas
de motoqueros fue uno de los más prolíficos
y Roger Corman lo explotaría hasta el hartazgo.
En los 60 ya era un producto plenamente exploitation,
que incluía sexo, drogas, violencia y rock &
roll. El género terminaría sepultado
bajo el peso de la obra maestra del rubro, Busco Mi
Destino, en 1969.
Pero en la época en que las bikers movies
aún tenían gasolina, apareció un
tipo con un libreto que había escrito en 1954
y que consiguió el aval de la AIP para
materializarlo. Era Tom Laughlin, un actor secundario
de los años 50 y que desde principios de los
60 que no hacía filme. Los popes de la American
International Pictures financiaron su proyecto,
y el mismo terminó siendo un sorpresivo éxito
de taquilla. Tal sería el suceso del personaje
que terminaría por tener su propia saga, con
cuatro filmes en total producidos hasta 1977.
Pero a decir verdad, Nacidos para Perder es
una película terrible. Tanto las actuaciones
como los diálogos son atroces y están
a la altura de Reefer
Madness. Aquí hay una muchachita ligera
de cascos que se pasea por toda la ciudad en bikini
a bordo de su moto. La pandilla de motoqueros, que anda
moscardoneando por ahí, no tarda demasiado
en irse al humo, ya que todos los chicos quieren "festejar"
con ella y convertirla en una mama motoquera
(algo así como la amante del grupo). Intercede
Billy Jack pero, como es obvio, las cosas salen mal.
A Jack - ex boina verde en Vietnam, indio mestizo
y, encima, desocupado - le ponen una bruta multa
y a los vándalos le dan una palmadita en el hombro
(maldito sistema!). La muchacha ni se mosquea, y sigue
exhibiéndose en ropas cada vez más ajustadas.
Como los motoqueros le tienen ganas, la vuelven a perseguir
y la violan... a ella y a cuatro chicas más.
Ahora el pueblo está aterrorizado y los familiares
de las víctimas no se animan a atestiguar en
su contra. ¿Y entonces?
Nacidos para Perder es 100% formula y clichés.
Cada vez que aparece Tom Laughlin en pantalla, el tipo
le pone ganas y carisma pero el libreto apesta. Su Billy
Jack es una especie de versión bajo presupuesto
de Charles Bronson - cinico, lacónico, y expeditivo
cuando la situación lo amerita -. Pelea muy
poco y tampoco impresiona en ese aspecto. Pero el personaje
es muy recto y tiene la novedad de ser un héroe
indio, amén de estar en contra de la injusticia
y de las fallas del sistema legal (lo que sería
uno de los temas fundamentales de toda la saga), con lo
cual se sale del molde. Y mientras que Laughlin es destacable,
el resto parece pertenecer a un filme de Ed Wood. Los
motoqueros son demasiado prolijos, y tienen más
pinta de hipsters (artistas drogones de los años
60) que de vándalos asesinos. El libreto está
tan mal escrito que los pandilleros terminan resultando
simpáticos (ver para creer; entre ellos figura
Jeff Cooper... quien se hubiera imaginado descubrir a
Kaliman
golpeando gente y violando adolescentes!). Elizabeth James
(quien co escribe el libreto) intenta ser una adolescente
despechada y seductora pero dice sus lineas con convicción
cero y termina resultando patético (no me sorprendería
si su padre hubiera financiado la película). Y
las situaciones... por Dios ..., es un compendio
de cosas sideralmente ridículas. Veamos: una de
las chicas violadas está aburrida y se dedica a
hacer un strip tease (y justo aparecen los motoqueros!);
la madre de una de ellas (la veterana Jane Russell, entrada
en kilos, en años y en alcohol) se fastidia
tanto con la presión del fiscal que termina echándolo
de su casa ... pero se confunde de puerta y encierra al
tipo en el baño; hay un idiota al principio del
filme que insulta a los motoqueros, éstos le pegan
muy mal.... y el pibe sigue insultándolos y le
siguen pegando (¿esto donde lo ví? ¿en
un filme de Austin
Powers o en un sketch de Saturday Night Live?);
una de las chicas violadas queda tan traumatizada que
mentalmente vuelve a su niñez y se la pasa chupándose
el dedo; los motoqueros están tan alegres de haberle
roto la casa a alguien que se dan un largo beso de lengua
(QC!); y, así como esas, hay toneladas
de situaciones similares.
Si no fuera por Tom Laughlin y las chicas en bikini
Nacidos Para Perder merecería la picota.
Aún así, es medianamente divertida en
un sentido bizarro, ya que todo es tan mediocre que
da material de sobra para sacarle el cuero. Resulta
increíble que Laughlin haya podido hacer carrera
con un comienzo tan terrible, pero el público
manda y Billy Jack sería el héroe de una
generación. Lamentablemente Laughlin no sería
muy bueno haciendo negocios y en 1977 quebraría,
vendiendo los derechos de las películas. En 1986
comenzaría a rodar una quinta película,
la que quedaría inconclusa por falta de fondos.
Y hoy se mantiene ocupado participando en la política
aunque de manera cada vez más espaciada, ya que
está muy grande (79 años) y padece cáncer.
Un opaco ocaso para quien fuera, en su momento, un ícono
de multitudes. |