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¿Quieren que les
recomiende una linda películita para el sábado
a la tarde?. Entonces les paso el dato de Depredadores
del Desierto (The Bone Snatcher; que
en criollo sería "El Usurpador de
Huesos"). Buenos efectos especiales, trama
ok, gran escenario, buenos climas. Lastima que en
el último acto la película decide
cometer harakiri, intentando dar explicaciones
poco creíbles sobre lo que ocurre, y haciendo
que los protagonistas tomen algunas decisiones muy
poco saludables (por no decir estúpidas).
Pero, por lo demás, es un filme potable.
El dato curioso es que el protagonista, Scott
Bairstow (un tipo que llegó a trabajar
con Kevin Costner en la fallida El Mensajero),
terminó de rodar la película y fue
derechito para la cárcel (y sin
pasar por la salida), condenado por pedofilia
(gulp!). Obviamente ése no era el tipo
de publicidad que hubiesen querido los productores
para promocionar el filme, razón por la
cual terminó sepultado rápidamente
en video. Como sea, The Bone Snatcher no
será memorable pero tampoco merecía
el ostracismo. Tiene su cuota de aciertos y, en
general, supera por bastante a los bodrios promedio
que suelen despachar estos dias a los videoclubes
bajo el rótulo de "exclusividades".
El desierto es un fantástico escenario,
y ya lo probaron otros filmes serie B como Arenas
Rojas. Acá hay un grupo de gente que
va al rescate de unos trabajadores que se perdieron
hace un puñado de horas. Los encuentran,
por supuesto, aunque no en el mejor estado. Alguien
dejó sus huesos peladitos como si se hubieran
hecho un puchero con esta gente. Como hay huellas
cerca de los cuerpos, el grupo sale a seguir el
rastro... y se topan con un bicho negro, mutante,
que parece haberse formado con los restos de un
cadáver. Como si fuera el engendro de El
Enigma de Otro Mundo (la versión de
Carpenter) la abominación luce los rostros
de sus victimas y adopta formas de pesadilla;
y si alguien lo toca, la masa negra se extiende
y desintegra la carne humana en cuestión
de segundos. Y, por si todo esto fuera poco,
el bicho parece haberse obsesionado con el grupo,
los persigue y los acosa en medio de todo lo vasto
que resulta el desierto africano.
Por supuesto el relato tiene su cuota de clichés.
Tenemos un nativo moreno que sabe que la criatura
es un demonio de la arena (bah, formado por hormigas
depredadoras) y tiene una leyenda detrás.
Y todo esto hubiera sido fenomenal si el libreto
hubiera abrazado con todas sus fuerzas dicha explicación
sobrenatural - dejando que todo quedara envuelto
en una aureola de misterio y misticismo -...
pero no; insistieron en dar una explicación
científica - a final de cuentas, hay
un licenciado a bordo - y ahi es cuando la
película se desbarranca mal. No sólo
el qué es y el cómo razona son poco
creíbles sino que esta gente se vuelve
una experta en 5 minutos y saben el lugar exacto
en donde se va a encontrar el bicho, aún
cuando se trate de un desierto de 5.000 millones
de kilómetros cuadrados. Sumémosle
a esto uno de los climax más insulsos del
cine de terror, y veremos cómo Depredadores
del Desierto - una película modesta,
con buena idea y buena dirección -
decide saltar al precipicio por su propia voluntad.
No digo que el final sea estúpido, pero
es decepcionante.
Como sea, The Bone Snatcher terminó
por ganarme a pesar del desenlace flojo. Hay buena
atmósfera, las actuaciones no irritan y
los diálogos suenan bastante inteligentes.
Y teniendo en cuenta que no la conoce nadie, resulta
una sorpresa agradable para ir a buscar en las
estanterías del videoclub. |