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USA, 2004 : Wesley Snipes (Blade), Jessica Biel (Abigail
Whistler), Ryan Reynolds (Hannibal King), Dominic Purcell
(Drake / Dracula), Kris Kristofferson (Whistler), Parker
Posey (Danica Talos), Mark Berry (Jefe Martin Vreede),
John Michael Higgins (Dr Edger Vance), Triple H (Jarko
Grimwood), Natasha Lyonne (Sommerfield), Callum Keith
Rennie (Asher Talos), Haili Page (Zoe), James Remar (Agente
Ray Cumberland), Anthony Michael Rawlins (Agente Wilson
Hale), Patton Oswalt (Hedges), Christopher Heyerdahl (Caulder),
Eric Bogosian (Bentley Tittle) Director - David
S. Goyer, Guión - David S. Goyer, basado en el
comic de Gene Colan & Marv Wolfman, Musica - Ramin
Djawadi & The RZA |
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TRAMA : Los vampiros han dado con la tumba de
Dracula en el desierto iraquí, y deciden revivirlo.
Dracula (al que le llaman Drake) se encuentra furioso
por salir de su letargo de cientos de años, pero
los expedicionarios le cuentan que su raza se encuentra
amenazada por los continuos ataques de Blade, un ser
mitad humano / mitad vampiro. Decididos a realizar una
última embestida contra el cazador que los acosa,
le tienden una trampa en donde Blade mata por error
a un humano. Perseguido por el FBI, el centro de operaciones
de Blade es volado en una redada policial y su fiel
aliado Whistler perece en la operación. Cuando
todo parece perdido, una célula de cazadores
- llamada los Acechadores Nocturnos, y compuesta por
la hija de Whistler y un ex vampiro llamado Hannibal
King - consigue rescatarlo de prisión, y le advierte
sobre el regreso de Drake. Con el vampiro más
poderoso de su raza en su contra, la derrota parece
inevitable para los cazadores. La única esperanza
que poseen es una solución viral que puede exterminar
a todos los vampiros de una vez para siempre, pero que
precisa de la sangre de Dracula para ser efectiva. Y
Blade es el único capaz de obtenerla, pero debido
a la mitad génética vampírica de
su organismo el arma biológica podría
también matarlo.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Esta es la tercera y final entrega de las películas
basadas en el personaje de Marvel. Al igual que
XMen, se tratan de esas trilogías
que salen de la nada, y que cuando uno se sienta a ver
Blade III se entera de que es el capítulo
final. No hay conexión argumental entre los tres
filmes (cada uno funciona como un episodio unitario),
y la saga podría haber continuado perfectamente
ya que el personaje aún mantenía la frescura.
Pero, vaya uno a saber por qué extraña decisión
creativa, decidieron liquidar la saga cinematográfica
para transformarla en una serie de TV. Esto parece ser
la última moda en Hollywood para explotar las franquicias
hasta el hartazgo (¿adivinen quién inventó
esta moda?; sí, George Lucas, que prepara una serie
televisiva basada en la trilogía de precuelas de
Star Wars).
Dentro del Olimpo de personajes de la Marvel,
Blade no es precisamente uno de los más relevantes.
En más de un sentido es la respuesta en clave
de super héroe negro a la moda blaxpoitation
iniciada por Shaft (1971) (y casualmente Blade
surge en 1972), y estuvo participando en la tira La
Tumba de Drácula de 1972 a 1980 hasta obtener
su propia historieta. Donde reside el gran mérito
de Blade es como cabecera de playa de la nueva
oleada de adaptaciones cinematográficas de superhéroes.
Toda la moda se había hundido con el horrendo
fracaso de Batman & Robin en 1997, y la DC
Comics se había retirado del mercado. Pero
en 1998 la Marvel tentaría suerte con
este personaje menor de su catálogo. Blade
resultó ser un éxito razonable e impensado,
y pronto la Marvel desembarcaría con XMen,
Spiderman, Hulk,
y la mayoría de munición gruesa de su
repertorio. Y en el 2002 llegaría la secuela
Blade II, que resultó ser una formidable
entrega en la saga gracias al talento de Guillermo del
Toro tras las cámaras.
El tema es que para el tercer filme el habitual guionista
de la saga (y pope máximo de las adaptaciones
cinematográficas de superhéroes), David
S. Goyer, pidió la silla del director. Goyer
ha estado en toda la trilogía del cazador de
vampiros, pero también ha escrito hits como Superman
Regresa o Batman Inicia
entre otros títulos. Posiblemente la escasa experiencia
como director de Goyer (sólo cuenta con un título
menor y desconocido del 2002) haya destilado algún
tufillo de fracaso que el estudio intentó enmendar
poniendo en producción la serie de TV después
del estreno de Blade: Trinity.
Pero lo cierto es que Blade: Trinity no es ni
por asomo el desastre que uno puede suponer de un director
novato. Es un film más que sólido y muy
kinético, a pesar que no llega a las alturas
de Blade II es sin dudas superior a la primera
entrega (y a mucha otra basura que flota por allí,
como Daredevil o Los 4 Fantásticos).
Es una cinta dirigida con nervio y respeto por el personaje,
que algunas ocasionales fallas no desmerecen la mayoría
de la obra.
Los problemas de Blade: Trinity son menores. Comenzando
por Dracula, que ridículamente es llamado Drake
en la cinta, y que no se le da argumentalmente todo el
espacio o la presencia que debería tener. El otro
tema es que se trata de un personaje anacrónico:
si por decisión propia ha elegido desaparecer de
la faz de la Tierra hace siglos, no se comprende cómo
habla inglés fluídamente, viste moderno,
y conoce de la existencia de la obra de Bram Stoker. El
film intenta emparchar algunos de estos anacronismos situando
a la ciudad donde se desarrolla la acción como
una especie de metrópolis futurista y utópica,
en donde los habitantes hablan esperanto (un idioma
artificialmente construído con el propósito
utópico de ser la lengua universal; eso explica
los carteles en dicho idioma que se ven en el filme, la
secuencia en que Whistler habla con el hombre del kiosco,
o la inclusión de escenas de Incubus (1965)
- con William Shatner - en la TV que ve Hannibal King
en su lecho de recuperación, y que es una cinta
hecha íntegramente en esperanto). Por ello uno
supone que Drake puede comunicarse sin problemas con los
vampiros o el resto de la gente. Pero estas señales
pasan inadvertidas a la mayoría de la platea.
La trama está muy bien escrita, a pesar de ello.
Donde se presentan otras fallas es en la definición
de otros personajes, lo que termina de dar la impresión
que Goyer director es indulgente con el Goyer guionista.
El caso más notable es Hannibal King, que es
un caracter totalmente banal y detestable. Como comic
relief fracasa, y solo en la última mitad
de su tiempo en pantalla resulta ser efectivo. Es posible
que la escritura del papel haya empezado con algunas
dudas de Goyer que terminaron por traslucirse, y buena
parte puede ser el mismo Ryan Reynolds que le cuesta
entrar en calor hasta dar con el tono que precisa King.
Pero el resto es parejo y muy entretenido. Algunas
ideas del film son asombrosas, como la granja de sangre
de los vampiros o la posibilidad de exterminarlos con
un arma viral. Wesley Snipes regresa al papel y sin
dudas es perfecto para el mismo. Snipes es un actor
que se puso de moda a partir del mega éxito Pasajero
57 (un clon de Duro de Matar
situado en un avión) pero su carrera ha ido en
declive en los últimos años con obras
directas a video. En más de un sentido Blade
era la franquicia que lo mantenía a flote, y
debe ser uno de los primeros en lamentar su conclusión.
Aquí Snipes repite toda sus poses fashion
(hay bastante estética robada de Matrix),
sus frases duras y sus miradas intrigantes - que para
un no fan del personaje puede parecer ridículo
-, pero es el intérprete ideal. Sin Snipes sencillamente
no existiría Blade.
Pero sin dudas la perla del filme es Parker Possey.
A pesar de su figura anoréxica, su rostro y presencia
en pantalla compensa sobradamente su falta de físico.
Como Danica Talos es simplemente una ladrona de escenas,
un personaje que destila veneno y resulta sumamente
divertido. El guión no se da tiempo a desarrollar
la sub trama donde Hannibal King y Danica serían
ex amantes, pero el resto del tiempo funciona perfectamente.
En cada escena en que está Possey simplemente
desaparecen el resto de los personajes.
Es un muy buen filme, y como conclusión de una
trilogía es más que meritorio, aunque
argumentalmente es algo abrupto (en los dos minutos
finales recién se dice "hasta aquí
llegamos"). Lo único triste es que se
podaran las posibilidades de nuevas aventuras cinematográficas
del personaje, ya que esta última entrega hace
pedir más.
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