USA, 2008 : Noah Wyle (Flynn
Carsen), Bruce Davison (profesor Lazlo), Stana Katic (Simone
Renoir), Bob Newhart (Judson), Jane Curtin (Charlene),
Dikran Tulaine (Sergei Kubichek)
Director
- Jonathan Frakes, Guión - Marco Schnabel, basado
en los personajes creados por David N. Titcher
TRAMA : Flynn Carsen está
cansado de ser el Bibliotecario - el guardián
del fantástico museo en donde se custodian los
tesoros sobrenaturales de la historia de la humanidad
- y se toma unas vacaciones en Nueva Orleans. Allí
se involucra con Simone, una cantante de cabaret de
fascinante belleza. Pero la chica empieza a ser perseguida
por una banda de matones rusos, y Carsen se ve obligado
a intervenir. Allí es donde se entera que Simone
es en realidad una vampira de más de cuatrocientos
años de antigüedad, que custodia el sello
secreto que contiene las pistas para llegar hasta el
cáliz de Judas - hecho con las 30 monedas de
plata que usaron para pagarle por su traición
a Jesús -. Y es que el poder de la sangre vertida
en el cáliz podría revivir al legendario
conde Drácula, cuyo ataúd se halla en
poder de una secta de fanáticos. Ahora Simone
y Carsen deberán evitar a toda costa de que los
satanistas logren revivir al rey de los vampiros.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
trailer
del DVD de El Bibliotecario 3: La Maldición del
Caliz de Judas
El Bibliotecario es un personaje de ficción
que nació en un modesto telefilme
del 2004, y que terminó por tomar por sorpresa
a la cadena TNT y al productor Dean Devlin (ex
socio de Roland Emmerich en aventuras tales como Dia
de la Independencia y la versión americana
de Godzilla). Al toque se pusieron a planear la
secuela - Regreso a las
Minas del Rey Salomón -, el que vio la luz
en el 2006. Mientras que la primera era ridícula
pero muy divertida, la segunda era un bofe mediocre
manufacturado por gente que no entendía de qué
trataba la saga - en este caso, director loser
Jonathan Frakes y guionista sin talento Marco Schnabel
-. Las buenas nuevas con El Bibliotecario 3: La Maldicion
del Caliz de Judas es que la dupla de Frakes y Schnabel
se han rehabilitado de gran forma, y han culminado la
trilogía concretando el mejor filme de la saga.
No sólo las perfomances son las adecuadas, el ritmo
justo, y el tono es el requerido por la historia, sino
que proveen un poco de background de origen a la
dichosa biblioteca, y lo condimentan con toques románticos
de buena calidad.
Acá los creativos de la serie se pusieron las
pilas y dijeron: si vamos a mentir, hagámoslo
a lo grande. En un principio la idea del cáliz
de Judas parece muy traída de los pelos - y lo
es -, pero el libreto se despacha con una sanata
monumental que termina siendo de aplaudir. Como
Judas traicionó a Cristo y fue condenado a vagar
30 años por la Tierra, se lo considera el primer
vampiro - muerto en vida -; como el cáliz
está hecho con las 30 monedas de plata que recibió
como pago por la traición a Jesús, eso
explicaría la aversión de los vampiros
al metal (bah, eso en realidad pertenece a la
mitología de los hombres lobo!); y como Judas
se suicidó en una especie de álamo, la
madera de dicho árbol es la única que
puede proveer las estacas para matar a un vampiro. Eso
es despachar fruta con clase.
Noah Wyle por fin se desenvuelve de manera natural con
el personaje. El comienzo de la película es realmente
muy divertido, con Wyle haciendo la parte de un seudo
James Bond, más torpe e intelectual. Por suerte
el guión logra retomar todo el nerdismo
de Flynn Carsen del primer filme - el tipo sabe de todo
y se despacha con largas explicaciones sobre cualquier
cosa -, que lo transforman en una especie de Sherlock
Holmes de lo sobrenatural y un absoluto incapaz en la
acción. A esto se suman otras cosas que bonifican
el entretenimiento de la película: la hermosa Stana
Katic ilumina la pantalla, tiene carisma y buen humor;
el villano que compone Dikran Tulain tiene algunas líneas
realmente excelentes; y Bruce Davidson tiene reservada
más de una sorpresa para el público. Además
el filme empieza a construir su propia mitología
- como que Bob Newhart era un caballero templario que
luchaba contra el mal, y de que la Biblioteca en realidad
es una acumulación de armas sobrenaturales que
se usaran en una eventual batalla final contra los ejércitos
de las tinieblas -, lo que sería delicioso de ver
desarrollado en futuras entregas (si las hubiere).
El Bibliotecario 3: La Maldicion del Caliz de Judas
tiene un presupuesto más grande, mejor producción,
y un equipo creativo mucho más asentado y maduro.
Sería fabuloso que se tomaran la molestia de
seguir expandiendo la serie y no conformarse con el
límite de "las trilogías" (algo
que inventó George Lucas y que todo el mundo
en Hollywood respeta a rajatabla como si fuera palabra
sagrada). Mientras le prendemos una vela a Dean Devlin,
Noah Wyle y TNT, nos conformaremos con esta última
película, que es pura diversión en el
sentido más descerebrado de la palabra.
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