|
TRAMA : En el año 500 de la era cristiana
en Dinamarca, el Rey Hrothgar se dispone a dar un festin
en honor a su ejército de guerreros. Pero el
escándalo provocado altera al monstruoso Grendel,
que vive en las montañas, y que desciende al
pueblo provocando una matanza. Ofreciendo una enorme
recompensa, el héroe Beowulf y un puñado
de guerreros gautas aparecen en la villa a aceptar la
misión. Tendiéndole una trampa, logran
liquidar a Grendel. Pero la madre de Grendel, un demonio
con apariencia de mujer, baja al pueblo y toma sangrientas
represalias por la muerte de su hijo. Beowulf se interna
en los bosques, decidido a matarla y a cobrar revancha
por sus guerreros asesinados. Lo que desconoce Beowulf
es que el demonio le ha preparado una oferta que no
podrá rechazar y que alterará el resto
de su vida.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
|
Beowulf es considerada como la primera ficción
heroica de la historia. Es un poema escrito entre los
siglos IX y XI que narra las aventuras del héroe
del título, enfrentado a todo tipo de criaturas
fantásticas. Si bien tiene visos de leyenda, hallazgos
arqueológicos realizados en el siglo XX han terminado
por demostrar que algunos de los personajes así
como las locaciones del relato están basados en
la realidad - por ejemplo, se han encontrado restos de
los que podría haber sido el salón real
del rey Hrothgar y que se menciona en el film -. El poema
estuvo en manos privadas y separado de la vista del público
durante muchos siglos, hasta que en el siglo XIX fue traducido
y publicado.
En los últimos años han existido varias
adaptaciones del relato, tanto con Christopher Lambert
como con Gerard Butler interpretando al héroe
del título. Pero no sería hasta el 2007,
con este proyecto de Robert Zemeckis (Forrest Gump,
Contacto) que la historia tuviera una versión
realmente popular.
Robert Zemeckis es un director que ha surgido de las
filas de un grupo de cineastas enrolados por Steven
Spielberg en los años ochenta, cuando éste
intentaba generar una fuerza artística propia
dentro de la industria - que terminaría por dar
a luz a su productora Amblin primero, y después
a los estudios Dreamworks -. De toda esa troupe
- John Landis, Joe Dante, etc - Zemeckis es sin dudas
el que mayor talento posee. Ha terminado por desarrollar
una carrera impecable, de la cual se destaca sus esfuerzos
por probar con tecnologías cinematográficas
de punta. Desde la fusión de humanos y dibujos
animados conviviendo en la misma escena en ¿Quien
Engañó a Roger Rabbit?, pasando por
los collages de actores y personajes históricos
en Forrest Gump hasta su primer experimento con
animación fotorrealista en El Expreso Polar,
el director siempre ha estado en la avanzada de nuevas
técnicas de filmación, amén de
demostrar una capacidad camaleónica para rodar
cualquier tipo de estilo de relatos con igual intensidad
y calidad. En los últimos años Zemeckis
también ha montado su propia productora, la Dark
Castle Productions, que se ha especializado primeramente
en realizar remakes de cintas del director de
culto William Castle (House
on Haunted Hill, 13 Ghosts, etc).
Aquí Zemeckis vuelve a retomar el hilo de la animación
fotorrealista, una técnica que presentó
al mundo con El Expreso Polar. Los actores representan
sus papeles y sus movimientos son capturados en computadora,
insertándolos en mundos virtuales. Realmente es
una técnica que plantea fabulosas posibilidades,
desde la creación de escenarios fantásticos,
la posibilidad de manipular la cámara como el director
desee, la modificación de las características
físicas de los personajes a voluntad, pasando por
monumentales escenas de acción que resultarían
mucho más caras de realizar en un film standard
plagado de CGI.
Pero el tema pasa aquí precisamente por el uso
de dicha técnica, la cual resulta ambiciosa pero
que aún necesita madurar. Mientras que en escenas
desarrolladas a plena luz del día son impecables,
por otro lado las secuencias que tienen lugar a la noche
resultan bastante desparejas. La animación de
movimientos a veces deja bastante que desear, la expresividad
de los ojos es neutra, y por momentos el problema de
perspectivas en las escenas nocturnas termina por darle
una fisonomía de cartoon a los caracteres
que no es la deseada. La secuencia inicial en el salón
del Rey Hrothgar no difiere mucho de las escenas de
cantina de Shrek. A esto se suman algunas decisiones
artísticas no muy felices, como el diseño
de Grendel que raya en lo bizarro o el exagerado respeto
por la apariencia física de Anthony Hopkins,
que luce demasiado gordo y débil para quien se
supone que es un poderoso rey guerrero entrado en años
(al pensar en un caracter similar, así hubiera
sido mejor perfilarlo como un Schwarzenegger maduro
al estilo Conan,
o al menos en un respetable anciano guerrero como Theoden
en El Señor
de los Anillos, que resultaban más dignos).
A su vez la elección de Ray Winstone como Beowulf
resulta algo discutible, tanto por su perfomance vocal
como por su expresividad y apariencia que han sido enormemente
retocados (como diría James Bernardelli, "si
van a modificar la voz y la apariencia de un actor para
que parezca Sean Bean...¿por qué no contratan
directamente a Sean Bean?"). Muchas de estas
elecciones artísticas resultan a veces distractivas
y rompen la magia del momento.
Pero si uno omite esas distracciones (o la bizarra
secuencia inicial del primer ataque de Grendel), es
un film más que interesante. Zemeckis no precisa
desplegar enormes ejércitos para realizar una
historia épica. Sin dudas Beowulf es un personaje
bidimensional en todo sentido, propio del género,
pero la película se las ingenia para darle un
costado interesante, fundamentalmente por la ambiguedad
moral del mismo. Estos son añadidos que los guionistas
(Roger Avary, frecuente socio de Tarantino, y el libretista
de comics Neil Gailman) agregan de su propio pecunio
a la trama. En el poema original el relato funciona
de una manera clásica y lineal, pero aquí
los libretistas suman todo el esquema de relaciones
incestuosas entre reyes y demonios, lo que muestra el
costado débil de los héroes - la ambición
por el poder - y termina por predestinarlos a la tragedia.
Es un giro de tuerca realmente sorprendente que, si
se quiere, termina por demostrar a la larga la grandeza
del héroe - el climax no es más que la
reivindicación de Beowulf de sus propios pecados
-. Citando ahora a Richard Scheib, es tan inesperado
como si Aragorn se hubiera aliado con Saruman a último
momento en El Señor
de los Anillos.
El film se las arregla para construir un relato realmente
adulto, con desnudos y carnicería incluídos.
Es un saludable regreso a la madurez del género,
ya que desde El
Señor de los Anillos y 300
(y con algunas excepciones como Cruzada), ultimamente
sólo se han visto batallas asépticas en
el cine épico. A su vez Zemeckis lograr generar
excelentes escenas de acción y tensión,
lo que transforman al film en un espectáculo
sólido y de lo más destacable de su género
dentro de lo visto en los últimos años.
Es una película más que recomendable,
siempre que el espectador pueda omitir las faltas mencionadas.
A mi juicio, si Beowulf hubiera sido rodado con
otras técnicas más pulidas (como actores
sobre pantalla azul, al estilo de 300),
hubiera culminado en un clásico. Así como
está, los problemas de estética lastran
el film y le quitan algunos puntos para lo que podría
haber sido memorable. |