| |
USA, 1978 : Lorne Green (Comandante Adama),
Richard Hatch (Capitan Apolo),Dirk Benedict (Teniente Starbuck), Herb Jefferson
Jr (Boomer), Jane Seymour (Serina), Laurette Spang (Cassiopeia), Terry Carter
(Coronel Tigh), Ray Milland (Sire Uri), Maren Jensen (Athena), Noah Hathaway Jr
(Boxey), John Colicos (Conde Baltar), Lew Ayres (Presidente Adar), Rick Springfield
(Zac) Director - Richard A. Colla, Guión - Glen A. Larson, Música
- Stu Phillips |
|
| |
No es cierto que Hollywood comenzó a canibalizar modas realizando clones
y secuelas hasta la saciedad en 1977, a partir del éxito descomunal de
La Guerra de las Galaxias. En los 40, 50 y 60 era
una práctica habitual, aunque con menor frecuencia, que los estudios se
copiaran entre sí - basta con mencionar a Roger Corman, el rey del bajo
presupuesto, que solía sacar imitaciones clase Z de los éxitos de
los estudios major -. Pero sin duda Star Wars fue el movimiento
cultural cinematográfico más importante de los últimos 30
años; el fundador del cine comercial industrial en donde las peliculas
son simples productos pensados y vendidos en términos de marketing - una
revolución que terminaría por devorar al mismo fundador, George
Lucas -.
Y entre millares de clones se encuentra Galactica, Astronave de Combate.
Galactica es uno de los productos televisivos pergueñados por Glen
A. Larson, creador de infinidad de series exitosas (Quincy, Magnum,
Buck Rogers en el Siglo XXV, el Auto Fantastico, etc). Quizás
Larson no sea Shakespeare pero en general sus productos cumplen con su propósito
: son fáciles de entender, tienen intérpretes carismáticos,
construyen su propia mitología, y son agradables al gusto popular, más
allá de que clonen modas del momento, y que no dejen de ser reciclados
de clisés ultrarrepetidos en la caja boba.
 |
Pero Battlestar Galactica es uno de los proyectos más frustrantes
de Larson. Comenzando por el lado de los costos, que siempre fueron exorbitantes
- el film piloto costó 1 millón de dólares de su época,
y debió ser estrenado como un filme comercial fuera de Norteamérica
para recuperar costos; el presupuesto por capítulo fue uno de los mas altos
de la historia en su momento -, y que nunca pudieron compensarse como es debido,
razón por la cual la serie sólo duró una temporada de 21
capítulos entre 1978 y 1979. Segundo, por las malas críticas que
siempre lo consideraron una flagrante copia de Star Wars,
además de toda la mitología absurda construida como seteo de la
historia. Tercero, porque a pesar del buen rating la serie resultó cancelada
- debido a los costos mencionados - y Larson reciclaría la idea en una
versión más barata como fue Galactica 1980 (ambientada en
la Tierra, sin escenas espaciales) que fue repudiada unánimemente, además
de carecer de la mayoría del cast original. El gran drama de Larson
es que había encontrado una franquicia potencialmente equiparable a Star
Trek pero jamás pudo batallar con el tema presupuestario. Esto sin
dudas es algo que también olfateo Richard Hatch, que en 1999 financió
un corto presentado como Battlestar Galactica: The Second Coming - con
un mayor respeto por la historia que incluso el propio Larson, y con el regreso
de algunos clásicos de la serie como Terry Carter y John Colicos - con
la idea de convencer a los ejecutivos de las cadenas de TV sobre la posibilidad
de una continuación o bien una remake. Pero las chances de Hatch
se diluyeron con el tiempo (el actor incluso perdió su casa ya que nunca
pudo recuperar la inversión), y como premio consuelo obtuvo un papel en
la formidable nueva versión que está en el aire desde el 2004.
El problema a nivel artístico de Battlestar Galactica es que
es un inmenso pastiche de ideas, muchas veces ridículas. Aquí se
mezclan las premisas de Erich Von Daniken acerca de los dioses extraterrestres
- y que las civilizaciones antiguas provienen de las estrellas -, junto con universos
basados en signos del zodíaco, tribus errantes similares al éxodo
del pueblo judío, concilios de ancianos al estilo bíblico, fuerzas
militares nombradas y ordenadas como lo hacían romanos y griegos ... y
una enorme mescolanza de cuanta mitología pudiera encontrar Larson para
incluir en la historia. Larson no precisaba ser tan obvio - los oficiales cylones
son centuriones; el hijo del comandante se llama Apolo; los planetas de las colonias
se llaman Aries, Taurus, Geminis... -. La gente cuando crea cosas a partir de
otras ideas e influencias no las incluye tal cual - cosa que sí hace Larson
con Galactica -.
Pero mas allá de ese trasfondo, lo otro que hace Larson es trasplantar
la mayoría de personajes de Star Wars a este universo que ha creado.
Los Cylones son una versión robotizada más fashion de los Stormtroopers,
y están organizados como un imperio del mal. Starbuck es un clon obvio
de Han Solo, si bien prefiero la versión de Dirk Benedict - que es más
simpática y carismática que la de Harrison Ford -; las batallas
espaciales copian planos enteros de Star Wars - en
especial, los combates sobre la superficie de la Estrella de la Muerte -; faltan
los robots y Chewbacca, pero tenemos a un horrible perro robot que cumple ese
rol combinado. Mientras que alguno de esos trasplantes funcionan, otros resultan
demasiado alevosos o patéticos.
Donde este film - formado con el piloto y algún capítulo adicional
- funciona mucho mejor es con el nivel de interpretaciones. El cuarteto compuesto
por Lorne Greene, Richard Hatch, Dirk Benedict y Terry Carter es muy bueno, compensando
de sobra lo terrible o acartonado de los papeles secundarios. En la película,
el consejo de ancianos está compuesto realmente de idiotas - el caso más
obvio es el del personaje de Ray Milland -, pero al menos el comandante Adama
tiene un par de iniciativas decentes que lo rescatan del patetismo de los caracteres
secundarios. La dirección en general es bastante chata - los combates tienen
muy poco de tensión, y los conflictos dramáticos en general no duran
más que unos escasos minutos para pasar al siguiente drama de turno -,
pero al menos por bombardeo de situaciones logra entretener, ya que disparando
tantas escenas de conflicto... alguna debe dar en el blanco. En el film un tema
tan esencial como la escasez de comida y recursos dura unos instantes mientras
que el guión decide darle mucho más espacio a una trama tan idiota
como la del reemplazo de la mascota del hijo de Serina por un robot espantoso.
No hay un balance en los tiempos y desarrollo que ameritan los temas, algo que
la versión 2004 se deleita en explorar hasta las últimas consecuencias.
No es exactamente un filme terrible; sí es uno inconsistente y desbalanceado,
donde un puñado de buenos intérpretes y buenos FX compensan apenas
las desprolijidades de un guión no siempre bien pensado. |
|