| |
USA, 2000 : John Travolta (Terl),
Barry Pepper (Jonnie Goodboy Tyler), Forest Whitaker (Ker), Kim Coates
(Carlo), Richard Tyson (Robert), Michael McCrae (Zete), Sabine Karsenti
(Chrissie), Christian Tessier (Mickey), Michael Perron (Rock)
Director - Roger Christian, Guión - Corey Mandell &
J.D. Shapiro, basados en la novela homónima de L. Ron Hubbard,
Musica - Elia Cmiral |
|
| |
TRAMA
: Es el año 3000, y ya hace 1000 años que la humanidad
fue derrotada en tan sólo 9 minutos por la raza alienígena
Psychlos. Los Psychlos invaden planetas para arrasar con sus recursos
minerales - en especial el oro - y transportarlos hacia su mundo
original. Mientras tanto, los seres humanos viven en un estado de
barbarie y misticismo. Con las fuentes de alimento en vías
de extinción, Jonnie decide ir a explorar el resto de las
ciudad y encontrar un lugar más próspero para su tribu,
pero termina siendo atrapado por los Psychlos. La base próxima
reside en Denver, cuya ciudad en ruinas se encuentra cubierta por
una gigantesco domo que le provee un ambiente respirable a los alienígenas.
Quien regentea Denver es Terl, el más cruel de los Psychlos,
pero para su desgracia recibe la orden del alto mando de permanecer
en la Tierra por mucho tiempo más, en vista de los excelentes
resultados de su gestión. Terl se enfurece y prepara un plan
para armar un enorme cargamento de oro y fugarse con él.
Habiendo descubierto un enorme filón en una zona radiactiva
- letal para los Psychlos - Terl decide capacitar a los humanos
y enviarlos a excavar en la zona. Pero Jonnie aprovechará
el aprendizaje de las maquinarias y la cultura Psychlo para preparar
una revuelta y comenzar a liberar a la humanidad de la opresión
alienígena.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
|
| |
L. Ron Hubbard es uno de personajes más tristes de la historia.
Comenzó como un escritor de ciencia ficción de stock
en la revista Astounding Tales of Science Fiction en los años
40, proveyendo numerosos cuentos que bien puede catalogarse de pulp
- literatura sci fi puramente pasatista -. El tema es que en
los años 50 decidió crear una disciplina - la Dianética
- mediante la cual fue encontrando adeptos. La Dianética
consistía en una compleja teoría mediante la cual los
seres humanos son rezagos de una civilización alienígena
anterior, y que parte de los recuerdos de dichas vidas pasadas se
encontraban enterrados en el inconsciente de las personas, los que
podían ser revividos gracias a un maravilloso aparato que había
inventado Hubbard. La polémica no se hizo esperar, en especial
cuando Hubbard presentó a la Dianética como una
ciencia, y ante la fuerte oposición a sus disparatadas teorías
terminó por transformarla en una religión, que es la
Cientología. Como suele pasar con los cultos disparatados,
la gente que suele caer en sus redes suele tener profundos problemas
sicológicos o familiares, y no pasó mucho tiempo hasta
que la Cientología se llenara de adeptos.
Uno no tiene problemas con esas religiones profanas que aparecen
de la nada; cultos disparatados surgen a cada rato hoy en día,
y es una señal de la locura de nuestros tiempos que permite
germinar semejantes cosas. El tema es que la Cientología
pronto comenzó a rodearse de muy mala fama e innumerables
rumores comenzaron a correr sobre ella: desde una formación
seudo nazi hasta que Hubbard vivía rodeado de un ejército
paramilitar privado y fuertemente armado, que chantajeaba a sus
fieles más poderosos y que ejercía presiones sobre
quienes los criticaban. Dedicado a la Cientología,
Hubbard abandonó la literatura durante 40 años, hasta
que en 1982 se publicó misteriosamente el primero de una
saga de libros - Battlefield Earth -, el cual se presume
fué escrito por autores fantasmas y a los cuales Hubbard
le prestó su nombre.
Obviamente cuando llegó la adaptación del libro a
la pantalla grande en el año 2000, el repudio fue generalizado,
aunque no todas las críticas tenían demasiado sentido.
En general la impresión a priori que tuvo todo el
mundo es que Battlefield Earth era un costoso y largo panfleto
de propaganda de la Cientología - religión
a la cual John Travolta y su esposa son adeptos, entre otros conocidos
rostros de Hollywood como Tom Cruise -, y la gente procedió
a defenestrar el film incluso sin haberlo visto. Como dijimos en
ocasiones anteriores, la critica americana es una de las menos objetivas
del mundo y más políticamente radicalizada, cuando
no es simplemente interesada.
Pero Battlefield Earth no es por asomo una película
de propaganda. Es directamente una terrible historia de ciencia
ficción, algo que sólo un adolescente febril podría
haber escrito. Es una trama sin pies ni cabeza, llena de lugares
comunes, que intenta pavonearse como la más grande historia
épica de todos los tiempos... y resulta ser una idiotez total.
No es el peor film que hemos visto; en general las películas
malas se calibran desde bodrios insoportables hasta filmes tan absurdos
que terminan siendo excelentes comedias inintencionadas. El caso
de Battlefield Earth es totalmente nuevo: no sólo
desarrolla mal la historia, sino que empieza a bombardear con más
y mayores disparates hasta que al final se apilan unos sobre otros.
La cantidad de cosas absurdas que presenta el film es incalculable.
Veamos por qué. La historia inicial presenta un seteo que
no es tan malo: a fin de cuentas, la humanidad está rezagada
a unas minorías que viven en la barbarie, y el planteo no
podría ser muy diferente a mezclar Conan con La
Guerra de los Mundos. El problema es que Roger Christian es
un director espantoso; ya cuando vemos las primeras escenas sobreactuadas
comenzamos a horrorizarnos de lo que podremos esperar el resto del
film.
Pero no. Porque Christian tiene una asombrosa capacidad para
encarrilarse y generar nuevos sacrilegios narrativos. Una vez pasada
la etapa de sobreactuación, la fuga y llegada de Jonnie a las
ciudades es una secuencia formidablemente estúpida, creyendo
que las estatuas y los maniquíes son seres humanos congelados
por los dioses, o llevándose los vidrios de los escaparates
por delante. Si éste fuera un film de Uwe Boll, podría
decir que hay momentos en que plagia los planos torcidos de la clásica
serie Batman (1966), y cuando no, en la captura de Jonnie directamente
se roba toda la secuencia de la cacería de Joanna Cassidy en
Blade Runner.
Pasado el momento de copia de estilos, el film pasa a reproducir
las escenas de stock de las cárceles, con Jonnie peleando
con los compañeros de celda que se creen dueños de
la comida. Y ahí es cuando aparecen los Psychlos - unos gigantes
de más de dos metros de altura, que parecen unos klingons
jamaiquinos con enormes botas a lo Kiss -, con un festival
de sobreactuación entre Travolta y Forrest Whitaker - el
reciente ganador del Oscar, que debe rezar todos los días
para que la gente se olvide se este film -. El personaje de Terl
no me parece tan terrible: es un retorcido villano de stock que
no inspira ninguna amenaza, pero en general es bastante gracioso
(inintencionadamente). El tema está cuando Jonnie - que es
el más rebelde de los humanos - es elegido por Terl para
ser capacitado y enviado a explotar la nueva mina, es uno de los
más notorios ejemplos de idiotez cinematográfica.
Los alienigenas van a capacitar a quien obviamente le genera más
problemas entre los animales humanos, como para que tenga
todas las armas para incubar una revolución.
Mientras tanto, están los duelos de traiciones entre Terl
y su esbirro Ker. Y mientras estos dos idiotas se viven filmando
mutuamente y volándose partes de sus cuerpos, Jonnie y otros
humanos son dejados solitos en las montañas durante dos semanas,
el tiempo que usa Jonnie para : a) robar lingotes de oro
de Fort Knox y dárselos a Terl - el que no sospecha nada
de que sin una fábrica resulta imposible generar lingotes
en medio de las montañas - b) robar y armar una bomba
atómica, aunque Jonnie sea incapaz de leer un mapa c)
capacitar a un montón de humanos ignorantes que en siete
días están piloteando aviones Harrier a la
Top Gun, dejando de lado que los aviones y el combustible
tienen por lo menos 1000 años de antigüedad. El clímax
es tan descomunal en su idiotez y disparate que es imposible no
aplaudirlo.
Hay películas mucho peores. Al menos aquí no se trata
de un film malo que es gracioso por tener un guión y un presupuesto
paupérrimo. Es una super producción gloriosamente
mala que inunda de disparates a la platea de un modo interminable.
Realmente Travolta - productor del film - debe tener las neuronas
quemadas para pensar que esto iba a ser un éxito, y de que
era una obra que valía la pena. Así como está,
es un enorme ladrillo que se suma al pesado lastre de terribles
decisiones artisticas que están hundiendo una carrera que
milagrosamente había resucitado en Pulp
Fiction. |
|