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Battle Royale es uno de los filmes más taquilleros de la historia
de Japon, y también uno de los más controversiales, basado en la
novela de 1999 del mismo nombre. El libro original ya era fuente de polémicas,
donde el parlamento japones intentó prohibirlo sin éxito, lo que
terminó por aumentar aún más su leyenda y su popularidad.
Esta adaptación proviene de Kinji Fukasaku, cuyos trabajos más
conocidos en Occidente es su labor como co-director en Tora,
Tora, Tora! o la dirección de la conocida The Green Slime (1968).
El libreto viene de la mano de su hijo Kenta Fukasaku. Entre ambos llevan adelante
la tarea de adaptar muy fielmente la novela de Koshum Takami, y al momento de
exhibición terminó por levantar una polvareda similar a lo que había
sucedido con el libro original.
A decir verdad, uno no entiende hasta qué punto, en verdad, es Battle
Royale un film polémico. Es posible que el libro fuera más profundo,
en especial dando un background más completo a cada uno de los personajes,
mientras que aquí la inmensa mayoría solo sirve de carne de cañón.
Todo el ambiente fantástico es francamente ridículo - nunca queda
claro qué es lo que pretende el gobierno japonés con el Acta
de la Batalla Real, si simplemente depurar la juventud de malas semillas,
generar una nueva raza de hombres a la usanza de los guerreros de antaño,
crear un espectáculo terrorifico que amedrente a los adolescentes rebeldes,
o simplemente armarlo como un reality show -. Pero pasados esos cinco minutos
de excusa absurda para el juego, el film comienza a desenvolverse muy bien sobre
sus propios pies.
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Battle Royale se ha convertido en un objeto de culto con el paso de
los años, y en realidad no sé si posee tantos valores para merecer
semejante categoría. En todo caso el film parece una cruza de El Club
de los Cinco (The Breakfast Club) con Asesinos por Naturaleza.
Lo más probable es que el tema de ver a los adolescentes por su cuenta,
sin interferencia de adultos, decidiendo sobre la vida y la muerte, y teniendo
la oportunidad de expresar a full sus emociones termine por generar una
corriente de identificación (o simpatía, en un sentido sicológico)
con la audiencia más joven. Salvando grandes distancias, es posible compararlo
con un fenómeno como la serie de TV Buffy, The Vampire Slayer; en
este show los monstruos no son más que una excusa para ver a un grupo de
adolescentes creíbles, con lazos de amistad y honor, y con las tribulaciones
propias de las relaciones a dicha edad. Mientras que el escenario de Buffy
es realmente fantástico y hasta absurdo, aquí la excusa es mucho
más creíble - olvidándonose de los 20 minutos iniciales,
uno podría ponerse en la piel de alguien que debe pelear por su vida, aún
a costa de tener que asesinar a sus propios amigos -. Fukasaku crea con bastante
facilidad a adolescentes que se comportan con naturalidad dentro de los circunstancias
fantásticas en que se ven inmersos.
El tema es que Battle Royale tenía muchos caminos diferentes
para seguir. Desde el comienzo de su postulado, bien podría haber sido
una especie de sátira política, o una fantasía utópica.
También daba para la comedia negra, tal como la secuencia impagable donde
Takeshi Kitano obliga a los chicos a ver el infomercial que les comunica las reglas
del juego. Pero a partir de allí se decanta por una mezcla de film de acción
y drama adolescente. Las secuencias de acción están ok, sin ser
memorables. El drama adolescente está ok, sin resultar demasiado profundo.
A lo sumo Fukasaku lo que hace es comprimir en 90 minutos de celuloide todas las
posibles circunstancias de la vida adolescente - los amores no declarados, la
cobardía, la honorabilidad, la verdadera amistad, los celos -, y termina
resolviéndolos con una balacera. Hay un puñado de escenas destacables,
como cuando una chica le echa veneno a la comida para matar al protagonista principal,
y es ingerida por error por una de sus amigas, lo que termina por generar una
masacre; o bien, cuando Mitsuko se termina por transformar en una asesina a sangre
fría, aunque el film no explica que ella sufrió un intento de violación
por parte de su padrastro (algo que sí está en la novela).
El problema con Battle Royale no es su exceso de gore o de matanzas
entre adolescentes, sino su falta de filo para perfilar las situaciones y, en
especial, su desenlace que suena algo tímido. Desde el momento que uno
ve a los chicos armando una bomba, uno podría pensar que la situación
se va a dar vuelta, y que en realidad los adolescentes van a terminar generando
una revolución, castigando a los arbitrarios adultos que los han llevado
a este juego mortal. Pero no, simplemente acatan las reglas del juego y, a lo
sumo, logran sobrevivir a él. El clímax intenta hacer una especie
de catarsis con el castigo a la figura de Kitano, pero es insatisfactorio.
Es un film violento, con algunas ideas originales, y correctamente dirigido,
pero le falta sal. Posiblemente haya algo que se perdió en
la adaptación a la pantalla grande. Precisaba hundir el cuchillo
en la relación con los adultos, en la rebeldía de
los adolescentes, o crear un escenario que fuera el inicio de una
revolución. Así como está es un sicodrama adolescente
con balazos, entretenido, pero sin gran sustancia.
Los filmes de la saga Battle Royale son: Battle
Royale (2000) y Battle Royale II:
Requiem (2003) |
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