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TRAMA
: En un 1965 alternativo, la humanidad ha sobrevivido al ataque
de los alienígenas conocidos como los Misterianos, y ha capturado
parte de su tecnología. Habiendo hecho ingeniería
inversa, han desarrollado mejores armas y se encuentran preparados
para enfrentar otras posibles invasiones. Ahora se han presentado
los habitantes del planeta Natal, que poseen un rayo antigravitatorio
y están realizando desastres en la Tierra. Las Naciones Unidas
envían a dos naves a la Luna, donde se encuentra la base
de los alienígenas, para destruir su cabeza de playa. La
misión corre serios riesgos, ya que los agresores de Natal
controlan mentalmente a uno de los científicos de la misión,
y lo utilizan para sabotear a las mismas. Pero habiendo eliminado
al traidor y a la base, ahora la Tierra se prepara para enfrentar
las represalias de las fuerzas remanentes de Natal.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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Los Misterianos (The Mysterians - 1957) es posiblemente el
gran clásico de la ciencia ficción japonesa. No tanto
por su calidad en dirección, FX o argumentos, sino por el simple
hecho de ser la piedra fundacional del género en tierras niponas.
Eran los tiempos iniciales en que la Toho se estaba decantando
hacia la sci fi, partiendo del enorme éxito que supuso
Godzilla (1954).
Si Godzilla es un filme inspirado en The Beast from af
20.000 Fathoms (1953), The Mysterians es sin duda la
respuesta nipona a War of the Worlds
(1953). Es una space opera con todas las de la ley: invasiones
alienígenas, destrucción masiva de ciudades, exhibición
de fabulosas tecnologías, la Tierra unida toda en contra
de los agresores, etc. Batlle in Outer Space es una suerte
de continuación de The Mysterians : varios personajes
como el Profesor Adachi y el Dr. Immerman regresan en esta película,
aunque interpretados por otros actores.
Resulta gracioso un comentario que he leído en un blog
acerca de lo que entienden los japoneses como una secuela. Mientras
que en Occidente se realizan profundos debates sobre los puntos
y comas utilizados por George Lucas en toda la saga de Star
Wars (si hechos y diálogos de las precuelas contradicen
a la trilogía original), los japoneses tiran todo tipo de
coherencia por la borda. Sucede en este film y, por supuesto, en
toda la serie de Godzilla, donde personajes van y vienen,
se refieren a filmes anteriores pero se indican otras cosas totalmente
contrarias, los mismos caracteres son representados por actores
diferentes, y en general hay una amnesia generalizada de las cosas
que le convienen a los guionistas. Si bien la humanidad ha avanzado
enormemente en este 1965 alternativo, después de asimilar
tecnologías de la ultima y fallida invasión alienígena,
en ningún momento se menciona a los Misterianos. Algunos
conceptos son reciclados, pero existe una conexión muy vaga
entre los filmes, todo en aras de la creatividad.
Battle in Outer Space es un despliegue impresionante. Es
una producción de la Toho absolutamente espectacular,
superior técnicamente a cualquier otro filme americano de
la época (con excepción de las películas de
George Pal o Ray Harryhausen), e incluso a producciones posteriores
del mismo estudio. Hay enormes movilizaciones de extras, gigantescos
decorados, enormes naves, y un sentido de calidad muy alto, superior
incluso al otro film estrella del estudio que es Godzilla.
Eso no quita de que haya maquetas obviamente falsas, o insertados
matte mal terminados, pero el 80% de los FX es realmente
fascinante y bien hecho. Resulta asombroso ver semejante despliegue
en una película de principios de los 60.
El tema que no ha terminado de asimilar la Toho es que,
para esos años, la ciencia ficción era un género
de minorías, un típico producto clase B. Hasta La
Guerra de las Galaxias (1977), ningún film de sci
fi se convirtió en un espectáculo de masas (con
excepción de la mencionada version 1953 de La
Guerra de los Mundos). Es por ello que esta producción
es demasiado cara para su época, y por ello buenas partes
de su metraje serán reciclados en otras películas
posteriores de la Toho (sin ir más lejos, algunas
escenas especiales son reutilizadas en la comentada King
Kong vs Godzilla).
Pero a pesar de la abundancia de calidad en efectos visuales
originales, no es una película bien construída dramáticamente.
Cae en muchos clisés de la ciencia ficción de la época,
con personajes acartonados, dialogos tontos, alienígenas despiadados,
científicos al mando de las fuerzas militares, las Naciones
Unidas como centro de debate mundial, etc, etc. Lo rescatable
es que Inoshiro Honda le pone un gran brío al relato con lo
cual las situaciones dudosas o no bien resueltas son sepultadas por
una catarata de sucesos. El filme funciona más en un sentido
documental que dramático - sólo le falta un locutor
que despliegue un discurso panfletario de cómo la humanidad
olvida sus diferencias para hacer frente al agresor común -.
Además, como otra característica del cine fantástico
japonés, los personajes no son tridimensionales sino simples
testigos de los hechos que pasan, y que se encargan de explicar en
voz alta al espectador lo que sucede o va a ocurrir. Esto es más
obvio en la saga de Godzilla, donde el monstruo no habla y
los personajes interpretan lo que hace el gigante verde.
Lo que es interesante ver, y que en su momento ya hemos comentado,
es el enfoque naif de las Naciones Unidas como una
suerte de gobierno mundial para las emergencias. Este es un tema
recurrente en space operas de los 50 y 60, pero en los filmes
japoneses tiene otro sentido. Si Godzilla es una metafora
del horror atómico, y puede incluso hasta interpretarse como
una suerte de represalia de y hacia los japoneses por sus elecciones
en la Segunda Guerra Mundial (es una figura japonesa que asola constantemente
a las tierras niponas, castigando y recordándoles que son
los perdedores de la guerra, que él es una consecuencia de
haber elegido el bando incorrecto; una suerte de represor moral),
el enfoque utópico de la humanidad unida contra la agresión
exterior tiene cierto sabor a revancha. Ahora Japón está
unido a los demás, no en su contra, e incluso lidera las
acciones de la humanidad contra esta nueva amenaza (como diciendo
que ahora ellos han elegido el bando correcto y que se encuentran
integrados con el resto del mundo). Es interesante ver esta suerte
de lamento subliminal en la ciencia ficción japonesa, donde
siempre las referencias terminan siendo vinculadas a la evolución
de la post guerra.
Pero dejando de lado estos análisis, Battle In Outer
Space es un film absolutamente entretenido. Es un espectáculo
juvenil, hueco dramáticamente, pero nunca aburre. Es un brillante
ejemplo de ciencia ficción a la antigua, con todos sus defectos
y virtudes, el acartonamiento de sus argumentos y el estereotipamiento
de sus personajes, pero que siempre mantiene al espectador ocupado
con las ocurrencias de un guión cargado de historias. Como
por ejemplo, en el comando enviado a la Luna - que podría
suponer ser el final del filme -, que está filmado con buen
nervio (a pesar de un par de escenas ridículas como el encuentro
de la astronauta con los alienígenas, tan violentos como
un teletubby), pero que termina siendo el prólogo
para el grand finale - la embestida desesperada de los habitantes
de Natal -, y que culmina con una abundante destrucción de
maquetas representando a conocidas ciudades del globo. El libreto
abunda en hechos a narrar, e Inoshiro Honda se ocupa de hacerlo
del mejor modo posible. |
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