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Batman es la creación de Bob Kane, un dibujante mediocre que dió
vida a su invención en el Detective Comics de Mayo de 1939. A decir
verdad no hay demasiadas ideas originales tras su personaje, pero en realidad
muchas de las creaciones más populares de la literatura, el cine y el comic
son, en definitiva, reciclados y collages de otras historias y personajes (por
ejemplo, La Guerra de Las Galaxias es un ejemplo
prototípico). En Batman, Kane lo que adapta es básicamente
la historia de El Zorro (un justiciero encapotado que lleva una doble vida),
además de tomar elementos estéticos de la película muda The
Bat de 1926, donde un ladrón se disfrazaba de murciélago.
Y si bien los dibujos de la tira eran de mala calidad, y el carácter
de Batman / Bruce Wayne tenían cierto perfil estoico, lo cierto es que
el comic resultó ser muy popular. Ya en los años 40 se harían
unas paupérrimas adaptaciones en forma de serial por parte de la Columbia,
con unos encapotados excedidos de peso haciendo correrías en un auto común
y silvestre. Y, como contamos en la review de Superman,
vendría el apogeo de la era del comic en la Segunda Guerra Mundial y la
posterior decadencia para los años 60, llegando al clímax en la
serie televisiva de culto Batman de 1966, donde se ridiculizaba al personaje
en espléndido tono de humor camp.
La verdad es que la decadencia del género tenía que ver con una
cuestión de discursos. Mientras que las generaciones cambiaban, se modernizaban
y se hacían más cínicas, las historietas - especialmente
las de DC Comics - continuaban dando cierto discurso moralista propio de
los 40 (y no de los 60). Era lógico que para esa altura, creer que un tipo
en malla, pantys y capa corriendo por ahí y haciendo justicia resultara
ridículo. Mientras DC continuaba con su olimpo de superhéroes
imperturbables (y carentes de humanidad), la Marvel comenzaba a surgir
con su mundo de paladines más humanizados y cercanos al público,
y comenzarían a devorarle el mercado a la editorial de Superman y
Batman. Fuera por tradición u orgullo, lo cierto es que la DC
demoraría décadas en dar acuse de recibo del golpe y en humanizar
a sus héroes. Y, de toda su galería, el más cercano a un
héroe Marvel es sin duda alguna el hombre murciélago. Es
el unico paladin del staff DC que presenta conflicto y cierta humanidad,
además de la oscuridad que se abate sobre la historia del personaje.
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Posiblemente la serie de 1966 sea una de las creaciones televisivas más
amadas a nivel mundial. Pero también revelaba hasta qué punto estaba
pasado de moda el enfoque sobre el personaje. Tendrían que pasar 20 años
y esperar a que Frank Miller pusiera sus manos sobre el hombre murciélago
para revelar toda la potencialidad oculta del personaje. Y The Dark Knight
Returns (el reboot del comic, que data de 1986) da origen, conceptualmente,
al film de Burton de 1989 tanto en estética como en perfil sicológico.
Mientras que Superman es el chico bueno y patriota, defensor de los valores
americanos, Batman no deja de ser un sicópata escudado en un disfraz
y que representa el ejemplo ideal de lo que los yanquis llaman vigilante (un
justiciero por propia mano). Así que a través de Miller el comic
pasó de ser una historia de detectives disfrazados a convertirse en un
manicomio donde los locos andan sueltos, y donde uno de los sicópatas actúa
en pro de la justicia. Dicho así,carece de toda elegancia pero es un resumen
claro del cambio que sufrió la historieta.
Cinematográficamente, Batman estaba dando vueltas desde 1978, poco
después del suceso del estreno de Superman.
Si bien tuvo una adaptación a la pantalla grande en 1966, no era más
que una extensión de la serie protagonizada por Adam West, con algo más
de presupuesto y bastante menos de gracia (parecía un guión de la
serie con los tiempos estirados para que llenara los 90 minutos de duración
de un film). Y, lamentablemente el recuerdo de la serie televisiva era tan fuerte
que, cuando el proyecto comenzó a tener visos de concretarse, se despertaron
fuertes polémicas. Empezando por la elección del nada apolíneo
Michael Keaton, poniendo en la dirección al desconocido Tim Burton, y anticipando
las fotos del traje de hule negro del encapotado, además de la ausencia
de Robin... denotaban que el film no iba a tener nada que ver con la serie de
Adam West y Burt Ward.
Pero pronto la imagen negativa se revertiría, gracias a una impresionante
campaña publicitaria que resulta comparable a la de Star
Wars. La Batimanía estalló en todo el planeta, incluso antes
del estreno del film, y cuando éste salió a la palestra, las recaudaciones
se dispararon a las nubes. Como la trilogía de Lucas, la película
pronto se volvería un fenómeno cultural y el hito cinematográfico,
sin duda alguna, de los años 80.
Pero, más allá de la historia y de la anécdota, Batman
resulta ser un film poderoso. Es visualmente impactante, posee una densidad de
definición de caracteres inusual para el género, y está excelentemente
construído como relato. El mayor y más grave problema de la película
es... que no trata sobre Batman. En parte es defecto del guión,
y en gran parte es la magnífica actuación de un Jack Nicholson salvaje,
que lleva la sobreactuación a niveles superiores al arte. Es tan perfectamente
diabólico, abrumadoramente carismático y brutalmente cómico,
que es imposible no pujar por el Joker a lo largo de la película. Esto
no significa que Michael Keaton haya hecho un mal desempeño como Bruce
Wayne / Batman (de hecho, su actuación es excelente, y la dicotomía
entre el tímido Wayne y el sombrío Batman es realmente creíble),
pero Jack Nicholson apabulla por robo durante toda la cinta. Posee la mayoría
de las mejores escenas, las mejores líneas, además de que el actor
impresiona en la caracterización del personaje. Y el otro factor que va
en desmedro del encapotado es que el film no se toma el tiempo suficiente para
contar toda la historia del mismo, dedicándole muchas más escenas
al origen y desarrollo del Joker. Mientras que Superman
contaba a la perfección la historia del personaje pero fallaba a la hora
de definir la maldad del villano (dejándolo como una mera caricatura),
en Batman se da el caso inverso : el villano es perfecto, pero conocemos
poco sobre el héroe.
El otro problema de Batman es que, mas allá de la publicidad
hecha, el film es bastante estático. Hay muchos diálogos, quizás
demasiados, y no mucha acción. Obviamente cuando la hay es espectacular,
pero en el medio tenemos el romance obligatorio con el personaje de Kim Basinger
que no es demasiado interesante. Comparado con este film, Batman
Regresa es mucho mas enérgico y vivo, aunque igualmente omite la historia
del héroe de un modo sacrílego.
Posiblemente sea uno de los blockbusters más oscuros de la historia
de Hollywood; como dijimos, no deja de ser la historia de gente con graves problemas
sicológicos. Se suma el hecho de que Batman aquí realmente
es un vigilante (hecho que tiende a mitigar la excelente Batman
Comienza), y no duda en liquidar criminales. Pero, en los anales de la historia
del cine, no es la mejor adaptación de un comic llevada al cine, así
como tampoco lo es Superman. Sin duda es un excelente
film, pero falla en el equilibrio de la historia, quitándole espacio al
héroe en favor del villano. |
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