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TRAMA : El ex fiscal de Ciudad Gotica Harvey
Dent se ha convertido en el deforme criminal Dos Caras
y asola Ciudad Gotica, buscando vengarse de Batman -
a quien le adjudica la responsabilidad por el atentado
que le deshizo la mitad del rostro y lo ha vuelto loco
-. A él se le unirá otro villano conocido
como el Acertijo, quien resulta ser un ex empleado de
las industrias Wayne que ha desarrollado una máquina
para leer y controlar las mentes humanas. Mientras estos
criminales combaten al encapotado, en uno de sus atentados
asesinan a la familia de trapecistas Grayson, de los
cuales Dick es el único sobreviviente. Bruce
Wayne se siente responsable por la muerte de los mismos
- él estuvo presente durante el hecho y no pudo
impedirlo -, y decide darle refugio al adolescente.
Pero Dick Grayson resulta ser un muchacho muy inquieto,
y en una expedición por la mansión Wayne
descubre la Baticueva. Pronto el muchacho se encontrará
presionando a Wayne para que lo ayude a vengar el asesinato
de sus padres. Intentando encarrilar al joven, no pasará
mucho tiempo antes que Wayne lo adoctrine y lo transforme
en Robin, el fiel aliado de Batman a la hora de combatir
el crimen, y decidan dar lucha al Acertijo y a Dos Caras.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Batman y Batman
Regresa son dos excelentes modelos de lo que debería
ser el buen cine de super héroes. A pesar de sus
fallas y errores de balance, son películas absorbentes,
adultas, y con formidables villanos. Pero en 1995 alguna
tormenta entre bambalinas hizo que Tim Burton, responsable
por ambos filmes, hiciera un paso al costado. Fueran exigencias
del estudio o el problema de quedar encasillado, lo cierto
es que con la partida de Burton - y con él, de
Michael Keaton, el protagonista -, la saga fue a parar
a las manos de Joel Schumacher.
Precisamente en esta ocasión hemos comentado
algún filme de Uwe Boll (BloodRayne),
y resulta interesante compararlo con Schumacher. Si
uno analiza a Boll, termina por darse cuenta que es
un director terrible fundamentalmente en cuatro aspectos
: pésima dirección actoral, incapacidad
para filtrar problemas del guión, gusto por la
exageración, y copia descarada de estilos y secuencias
creados por otros directores de verdadero talento. Y
lo mismo se le puede adjudicar a Schumacher. Es difícil
decidir cuál es el peor filme de la saga (si
éste o Batman y Robin), pero resulta obvio
que es el director más inapropiado que podrían
haber elegido para la tarea de llevar adelante la serie
del encapotado. Resultan menos obvias las carencias
de Schumacher en otras obras más standard (su
trabajo en 8 mm es, cuando mínimo, aceptable).
Pero al mando de la franquicia de Batman, resulta
en una falta de criterio absolutamente criminal.
Schumacher introduce muchos cambios; primero pone a
Val Kilmer en el Batitraje. Kilmer no es exactamente
un buen actor, pero en general suele tomar papeles adecuados
para su limitado desempeño. Pero su perfomance
en Batman Forever es realmente chata - si uno ya ponía
algunos reparos a la actuación de Keaton en los
filmes previos, es Lawrence Olivier al lado de Kilmer
-. En segundo lugar, continúa con la tradición
de presentar dos villanos, lo cual es un error grave
de criterio. Ya dijimos que en Batman
Regresa la inclusión de Gatúbela tenía
al menos algún fundamento - no es un personaje
de suficiente peso como para desarrollar todo un filme
sobre él -; pero acá esto ya ha sido tomado
como norma. El problema pasa por el exceso de personajes,
por lo cual ninguno tiene tiempo de pantalla para desarrollar
una historia de modo completo e interesante. Al menos,
si uno va a presentar un elenco vasto - fíjense
que la película no solo debe hablar de Dos Caras,
el Acertijo, sino también del nuevo interés
amoroso Chase Meridian, y por supuesto toda la historieta
del origen de Robin -, debería contar con un
guión muy pulido e inteligente, al estilo X
Men, en que cada personaje puede definirse por dos
o tres frases muy bien seleccionadas. Pero por desgracia
los diálogos van de bien a lamentable, y carecen
de toda la chispa de las películas de Burton.
Porque, en tercer lugar, uno de los principales problemas
pasa por el guión, que es atroz. Dos Caras carece
de background - su historia la tomamos ya empezada
-, y el tiempo que dedica de pantalla a contar el origen
de Edward Nygma es excesivo y sin gracia. A esto se
suma el cuarto problema, que es la dirección
de actores. Es un festival de la sobreactuación,
pero en el tono más idiota posible. A su modo
Nicholson y DeVito sobreactuaban en sus papeles, pero
tenían un trasfondo sicológico muy oscuro,
y la interpretación resultaba válida.
Por comparación, Dos Caras es un idiota deforme
que se ríe todo el tiempo, y el Acertijo es un
imbécil que gesticula como un demente. Además
ninguna de las motivaciones de los criminales es creíble
: en el atentado que deforma a Dos Caras resulta obvio
que Batman carece de responsabilidad - pero termina
por obsesionarse con él -; y Edward Nygma se
convierte en un super villano simplemente porque Bruce
Wayne no aprueba su proyecto de transmisión cerebral
(sí, la ridícula licuadora). Pero
estos errores del guión podrían ser olvidables
si no fuera porque Tommy Lee Jones brinda la peor perfomance
de su carrera, y porque Jim Carrey - a quien vimos bien
en papeles serios y nos deleitamos con sus comedias
- satura con un festival de monigotadas gratuitas y
sin sentido. Salvo Kilmer, O´Donnell, Kidman y
Gough, el resto de los intérpretes parece descontrolarse
hasta niveles siderales de sobreactuación. Uno
los odia cuando están en escena; pero no porque
sean los villanos sino porque son terribles actores.
Por supuesto todo es un show de luces disco, y satura
la atmósfera de tono kitsch. El nuevo Batimovil
se ve ridículo, los trajes con pezones y traseros
desnudos materializan las fantasías gay de
Schumacher (aclaro que no tenemos nada en contra de los
gays), la acción siempre es desproporcionada, ruidosa
e increible (el Batimovil que sube por las paredes de
los edificios; la gigantesca caja fuerte colgada de un
ganchito), y la historia en general apesta. Y hablando
de copia de estilos, hay fotogramas calcados del primer
Batman (la pelea con el esbirro
con cuchillos al principio; la revelación de la
identidad oculta ante el nuevo amor de Wayne; la espera
de Meridian en la limusina mientras Wayne / Batman sale
a combatir el crimen hacia el final). Definitivamente
es un film terrible.
Pero si bien hay montañas de horrores, hay algunas
cosas rescatables. La historia de los origenes de Robin
es adecuada, hay un poco más de cuidado en el
desarrollo del personaje de Bruce Wayne, algunas interacciones
entre éste y Chase Meridian están bien.
Pero por momentos, la película transpira cierto
aire camp (el regreso de las Santas Batimaldiciones
de Robin, por ejemplo) que rememoran a la serie de 1966.
La nueva música es apropiada, y los efectos visuales
están ok. Pero nadie parece tomarse demasiado
en serio el argumento, en especial los guionistas, que
incluyen disparates cada tanto (como la secuencia inicial
con el helicóptero), y por supuesto el mal gusto
estético de Schumacher (Ciudad Gotica se ve más
bizarra que nunca, con esculturas gigantescas inmersas
en medio de los rascacielos). Sus escasas virtudes no
terminan de salvar al filme.
Batman Eternamente resultó ser sin embargo
un éxito de taquilla; y esto lamentablemente
derivó en darle luz verde a Schumacher para que
terminara de matar a la saga en otro filme terrible
como es Batman y Robin.
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