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USA, 2005 : Christian Bale (Bruce Wayne/Batman),
Michael Caine (Alfred Pennyworth), Katie Holmes (Rachel Dawes), Liam Neeson (Henri
Ducard), Cillian Murphy (Dr Jonathan Crane/El Espantapájaros), Gary Oldman
(Sargento James Gordon), Morgan Freeman (Lucius Fox), Tom Wilkinson (Carmine Falcone),
Rutger Hauer (Earle), Mark Boone Junior (Flass), Gus Lewis (Joven Bruce), Ken
Watanabe (Ra's Al Ghul), Linus Roache (Thomas Wayne), Richard Brake (Joe Chill)
Director - Christopher Nolan, Guión - Christopher Nolan & David
S. Goyer, sobre una historia de David S. Goyer, basada en el comic de la DC, Productores
- Larry Franco, Charles Roven & Emma Thomas, Musica - James Newton Howard
& Hans Zimmer |
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Existe un selecto olimpo donde sólo figuran buenas adaptaciones al cine
de comics de superhéroes, como el caso de Batman
1989, Superman, X-Men y
unos pocos films más. Y existe un nicho superior y aún más
pequeño, compuesto por las mejores adaptaciones del género. Ese
nicho, al día de hoy, está ocupado por sólo dos films : Spiderman
2, y el que tratamos en estas líneas.
Indudablemente todos los films que mencionamos son clásicos en mayor
o menor grado, pero muy pocos alcanzan un estado de equilibrio, donde la historia
del héroe sea tan fascinante como la del villano, y donde sean fuerzas
formidables en vías de choque hacia el final de la historia. Batman
89 languidecía en la historia del héroe, Superman
tenía un villano risible, Batman Regresa
seguía omitiendo la importancia del encapotado, X
Men no cuenta ningún origen y directamente salta al medio de la acción
de la historia. Uno puede citar como ejemplares los origenes de Superman
en la cinta de Richard Donner de 1978, o el villano perfecto que es el Joker en
Batman 89. Pero el resto del film era desparejo, en el sentido de de no
darle a los personajes principales la profundidad que merecían. Como una
balanza, el héroe debe ser tan impresionante como el villano. Y aún,
con todas sus virtudes, Batman Inicia no consigue el equilibrio absoluto,
pero se aproxima bastante, en mejor forma que los ejemplos antecitados.
Después de la euforia del Batman de Tim Burton en 1989, la serie
comenzó a desbarrancarse cuando el diseñador de modas y pseudo director
Joel Schumacher se hizo cargo, primero con una mediocre Batman
Forever, y la universalmente repudiada Batman y Robin (1997), donde
el personaje volvía a tocar la cuerda camp de la serie televisiva
de 1966. Así como en SSSM
comentamos, Roger Moore tomó a James Bond y lo transformó en una
caricatura, después ocurrió la sucesión con Timothy Dalton
y una interpretación estoica en la misma onda que el expeditivo Sean Connery...
y la gente le dió la espalda. Los públicos se habían acostumbrado
a una nueva faceta del personaje y repudiaron el regreso a sus fuentes (o a la
idea generalizada que existía previamente sobre el personaje). Si Batman
y Robin hubiera sido el primer film de 1989, quizás no hubiera generado
tanto rechazo (era más acorde con lo que uno recordaba de la serie de Adam
West). Pero ya acostumbrados (y fascinados) con la visión oscura de Burton,
simplemente se transformó en el peor sacrilegio que se le podía
hacer al personaje, y la saga entró en un freezer del que demoraría
años en salir.
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Entra David S. Goyer a escena. Cuando el género de los superhéroes
parecía comenzar a declinar, Goyer escribe la adaptación a la pantalla
de un héroe menor de la Marvel - Blade -, que resulta en
un inesperado éxito. Pronto la Marvel desarrollaría una batería
impresionante de adaptaciones - secuelas de Blade, Spiderman,
X Men, Hulk, los 4 Fantasticos - que obviamente
terminarían por hacer mella en los espíritus de los atormentados
productores de Hollywood - en especial, los de la Warner, que habían
originado a Batman y habían terminado matando a la gallina de los
huevos de oro -. Pronto se pondría a funcionar un lento proceso de regeneración
de las sagas - Batman, Superman - y de nuevos proyectos - Linterna
Verde, La Mujer Maravilla -, que se sumiría en el caos creativo
- la cantidad de guionistas y directores que pasaron por los proyectos resultó
ser impresionante -, y que terminaría por ejemplo, con la próxima
Superman Returns de la mano de Bryan Singer.
En cuanto a Batman, el infame Joel Schumacher seguía atachado
al proyecto. De hecho, tenía contrato por muchas películas más,
o bien por films filmados hasta un determinado año. Los ejecutivos de la
Warner debieron sentarse a esperar que caducara el contrato de semejante
asesino cinematgráfico para comenzar a hablar seriamente de un proyecto
viable. Y, entre todos los cambios de rumbo, decidieron abducir a David S. Goyer
de la Marvel para escribir el guión (ya lo habían hecho con
Singer, el director de X Men, para filmar el relanzamiento de la saga de
Superman). Se suma a la travesía Christopher Nolan, conocido por
films como Memento, Insomnia,... y que se especializa en historias
de personajes con problemas con su pasado y su memoria.
Sin duda la conjunción es más que interesante. En primer lugar,
Goyer y Nolan deciden contar desde cero la historia del encapotado, incluso con
elementos descolgados de la continuidad con los films de Burton. Por ejemplo,
el asesino de los padres de Bruce es un matón callejero y no Jack Napier
/ Joker; Batman conoce a Gordon desde antes de ser comisionado - en una bella
vuelta de tuerca, es el oficial de policía que consuela al joven Bruce
tras el asesinato de sus padres -; Ciudad Gotica ya no es el bizarro laberinto
arquitectónico de los comics o del film de Burton sino que semeja una urbe
cualquiera; e incluso el Joker es un criminal en actividad al final del film.
En segundo lugar, está el punto de vista épico. No sólo
vemos el origen de Bruce Wayne / Batman, sino la evolución del mismo. Debe
ser el primer film en donde Wayne resulta ser tan o más interesante que
su alter ego. Es más el tiempo en que Christian Bale se encuentra sin máscara
que disfrazado; y aún así, su presencia resulta magnética.
La construcción de los hechos más mínimos que comienzan a
encajar en el lugar para llegar al concepto de Batman que todos conocemos es fantástica.
Uno no siente que el pasaje de Wayne a la figura del murciélago humano
sea forzada, sino que forma parte de una decisión lógica. La complicidad
con Alfred, la tarea conjunta con su fiel mayordomo de construir el personaje
(y el mito) es brillante. Uno tampoco siente, por ejemplo, que Alfred sea una
figura decorativa como en versiones anteriores. Y realmente piensa en Batman como
el alter ego de una persona conflictuada, que construye a una figura para saciar
su necesidad de justicia, pero en todo momento es Wayne el que lo opera (da la
impresión que Wayne construye muchos personajes : el encapotado, el millonario
descerebrado...) . Es totalmente contrario a los films anteriores, donde en realidad
parecía que era Batman quien se disfrazaba de Bruce Wayne. Acá vemos
a un hombre constantemente en control, planeando inteligentemente cada movida
- retomar el poder de la corporación de su padre, obtener los medios para
hacer justicia desde las sombras -, a la vez que es un ser atormentado por su
pasado y por sus fantasmas.
La historia está bellamente contada, y es un ejemplo de épica.
El origen del personaje es totalmente brillante... pero el film comienza a flaquear
un poco cuando Wayne ya es Batman. En especial por la falta de cierto brillo de
sus villanos : el Espantapájaros es simplemente un matón sicópata,
cuyo origen desconocemos. Ra´s Al Ghul - que en el comic era un ser inmortal
- está desdibujado, le falta mayor profundidad o, quizás, como el
enfoque del guión indica, está perfilado de modo secundario, de
manera de no robar escena al encapotado. Quizás Carmine Falcone sea, en
su breve paso, más brillante, cinico y siniestro que los villanos disfrazados.
Las actuaciones son espléndidas, y sin duda Christian Bale es el Batman
definitivo. Hay errores menores : la partitura es excelente, pero uno echa de
menos las fanfarrias de Danny Elfman; de algún modo, Batman deja su lado
científico, relegandolo en un nuevo personaje como Lucius Fox; la relación
con el amor de la infancia, encarnado por Katie Holmes, resulta tibia; el plan
de los villanos es en cierto sentido un reciclado del plan del Joker de la primera
Batman. Pero son defectos muy menores en comparación
con la densidad, brillantez y excelencia de la película. Y por eso, se
erige en uno de los dos mejores films sobre superhéroes de todos los tiempos.
Desde ya, estamos impacientes por ver hacía donde va la secuela que se
encuentra en proceso de planeamiento. |
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