|
USA, 1993 : Bill Murray (Phil
Connors), Andie McDowell (Rita), Chris Elliott (Larry),
Stephen Tobolowsky (Ned Ryerson), Marita Geraghty (Nancy
Taylor), Robin Duke (Doris) Director
- Harold Ramis, Guión - Harold Ramis & Danny
Rubin
TRAMA : Phil Connors es un
detestable periodista encargado del reporte del tiempo
y que ahora se ve obligado a ir al pueblito de Punxsutawney,
en donde todos los 2 de Febrero se celebra el Día
de la Marmota - una fiesta local en donde la conducta
de la mascota del pueblo indicará si se tratará
de un invierno largo o corto -. Luego de pelearse con
todo el mundo durante una jornada infernal, el mal tiempo
reinante termina por sepultar a las autopistas bajo
la nieve y obliga a Connors y su equipo a quedarse a
pasar la noche en el pueblo. Pero al día siguiente
Phil descubre que nada ha cambiado y que se encuentra
nuevamente en el 2 de Febrero... y aunque al principio
cree estar desquiciado, pronto termina por darse cuenta
que se trata de algo real. Para Connors todos los días
son 2 de Febrero y se ve obligado a hacer siempre las
mismas cosas, a menos de que descubra cómo romper
el hechizo.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
|
Hechizo del Tiempo (o Atrapado en el Tiempo,
título español; o El Dia de la Marmota,
traducción literal de su título en inglés)
es una deliciosa comedia con ribetes fantásticos
que marca el punto más alto de la carrera de Harold
Ramis. Ramis ha escrito cosas como Los
Cazafantasmas y ha dirigido filmes tales como la saga
de Analizame o Vacaciones; pero en ninguno
de esos casos ha logrado la cuota de inspiración
que tuvo con esta película. Es uno de los pocos
casos en donde todo funciona - los gags, las perfomances
- y la idea mantiene su potencia hasta el final.
Imaginen a Bill Murray atrapado en un episodio de La
Dimensión Desconocida con toques de comedia
a lo Frank Capra. Murray (que hasta ese momento era
un comediante detestable, y que terminaría reciclándose
como intérprete de calidad a partir de Lost
in Translation) da a la perfección con el
rol del periodista estrella egocéntrico y sarcástico,
intolerable desde todo punto de vista, el que se ve
obligado a cubrir un evento que no le interesa en absoluto:
una celebración pueblerina en donde la gente
observa el comportamiento de una marmota durante uno
de los últimos días del invierno septentrional,
para saber si los fríos continuarán o
no por mucho tiempo. Como el tipo es una porqueria
y se siente como una porquería, trata al resto
de la gente como si fuera una porquería.
De algún modo la llegada al pueblo y a la fiesta
local terminan por transformarse en una especie de purgatorio
para el personaje de Bill Murray, el que descubre que
se encuentra atrapado en un bucle temporal irreversible
- siempre se despierta en el mismo día y lugar
- y, lo que al principio parece demencial, luego termina
por convertirse en rutina, redescubrimiento y redención.
Este es uno de los guiones más inteligentes que
yo haya visto en toda mi vida. No sólo mantiene
el humor, sino que analiza en profundidad el aspecto humano
y explora todas las posibilidades de semejante situación
fantástica. Al principio Murray piensa que es una
broma, luego que está loco, se desespera, intenta
suicidarse... y luego se desmorona y se reconstruye como
mejor persona. Todas las opciones de interpretación
son analizadas - desde que Murray es un dios cuya inmortalidad
está restringida a vivir el mismo día durante
toda la eternidad, hasta la inmutabilidad del destino,
en donde Murray intenta por todos los medios salvar al
pordiosero que fallece inevitablemente todas las noches
-. Al final lo que salva al protagonista es entender de
que, si el día será el mismo durante toda
la eternidad, el único que permanece y puede cambiar
es él. Como se trata de una comedia, los aspectos
más sórdidos no terminan por explorarse
(como la posibilidad de matar o cometer otros crímenes
de manera impune todos los días, aunque Murray
se da maña para robar dinero sin disparar un tiro).
El humor funciona, las perfomances funcionan, y hasta
el romance funciona. Es cierto que a veces Murray no
puede dominar sus tics, pero su perfomance al final
del filme es realmente delicada y roza lo perfecto,
encarnando a un hombre que hizo un cambio verdaderamente
profundo y que ahora es mucho mejor persona.
Hechizo del Tiempo es una favorita del público.
Es una gran idea hecha con gracia y virtuosismo, y no
hay escena en el filme que tenga desperdicio. No se
me ocurre nada similar - quizás lo más
parecido sea Como si Fuera la Primera Vez (First
50 Dates), en donde Adam Sandler tenía que
conquistar de cero todos los días a su amada
Drew Barrymore, la que padecía de amnesia de
corto plazo -, y es una lástima que el resto
de la filmografía de Ramis no esté a la
altura de esta película, la que sin lugar a dudas
es todo un clásico. |