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USA, 2007 : Maxwell Caulfield
(Silas, el cazador), Angel Boris Reed (Medina), John Rhys-Davies
(rey Fastrad), John Hansson (rey Wednesbury) Director
- Stephen Furst, Guión - Patrick Phillips y Sam
Wells
TRAMA : Una serie de meteoritos
cae en las tierras del rey Fastrad. Los mismos resultan
ser huevos de dragones, y las criaturas se liberan debido
al impacto. Con su reino arrasado, Fastrad invoca la
protección del vecino rey Wednesbury y les advierte
de la amenaza. Pero Fastrad planea secretamente aprovechar
el vaciamiento de fuerzas de Wednesbury - que se han
volcado a la caza de las bestias - para tomar el poder
y encerrar al rey. El cazador Silas, quien comanda la
cacería, ha escuchado el plan. Y ahora Silas
no sólo deberá lidiar con el fulminante
poder de las criaturas sino con la posible traición
de fuerzas leales a Farstrad, quien desea silenciarlo
como testigo.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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- Hermoso castillo, ¿verdad, mi Rey?
- Los he visto mejores. - responde John Rhys-Davies.
Y sin dudas sus palabras son proféticas. Quizás
acuciado por alguna deuda grande de gas o luz es que
Rhys-Davies - actor digno si los hay, Gimli en
El Señor
de los Anillos - aceptó un papel semejante
en este nuevo esperpento del Sci Fi Channel.
Seamos honestos; El Ataque de los Dragones no
es el peor filme que haya generado la productora, pero
tampoco llega a la categoría de potable. Uno
presiente que hay algunas buenas ideas mezcladas en
un guión espantoso, con mala dirección
de actores, diálogos horrendos y un presupuesto
risible. El problema es que los defectos son tantos
que matan toda virtud posible, por ínfima que
parezca. Al lado de Stephen Furst - un actor estable
de la serie Babylon 5 que acá hace sus
primeros pininos como cineasta -, Uwe Boll es Stanley
Kubrick. Así de simple.
En momentos como éste, me acuerdo de sitios
como BadMovie.org, que tenían una manera
particular de comentar los filmes malos. Aquí
hubiera resultado más o menos así:
COSAS QUE HE APRENDIDO CON EL ATAQUE
DE LOS DRAGONES
- Los reyes viven en ruinas, sin
importar cuán pobres o ricos sean
- No importa cuan peligrosa o ridícula
sea la escena, los reyes siempre deben tener puesta
su corona. Y, en lo posible, de latón dorado
- Los secundarios tienen mejores
diálogos y son mas heroicos que los protagonistas
(por eso, mueren antes)
- La calidad de los CGI es inversamente
proporcional a la cantidad de extras que se pueden
contratar
- El axioma presupuestario define
que 20 hombres pueden derrotar a 100, pero 3 pueden
derrotar a esos 20 (el problema es que los extras
anteriores ya han sido despedidos y sale muy caro
volver a contratarlos)
- Los dragones son alienígenas
y vienen volando en huevos desde el espacio (¿tanta
fuerza tienen las hembras para poner los huevos?)
Sí, amigos, los dragones son aliens. El
problema de arranque es que, en el mundo de la fantasía
los dragones tienen origenes místicos / míticos.
Si bien no está del todo mal la teoría que
intenta aplicar el film, ver a los huevos flotando por
Saturno y yendo hacia la Tierra resulta completamente
chocante (es algo que pertenece a una película
de ciencia ficción). Para colmo lo que sigue es
una sucesión de ataques con cámara fija
y en slow motion - como un capítulo malo
de El Hombre Nuclear - que termina por aburrir
(uno ya puede anticipar al cabo de cinco minutos que,
cuando empieza a rodar en cámara lenta, algún
extra caerá quemado por el aliento de las criaturas).
Se le suma John Rhys-Davies que hace de cobarde y retorcido
traicionero. Si bien Rhys-Davies aporta su cuota de dignidad,
las líneas a las que se ve forzado son realmente
tristes. Un tercio del film lo perdemos tras su pista,
viendo a un montón de extras en los restos de una
abadía que dice ser el castillo real - con paredes
y techos venidos abajo -. Seguimos sumando puntos con
un elenco plagado de disfraces baratos y malos peluquines,
actores que apestan (el mejor papel que ha logrado Maxwell
Caufield en su carrera ha sido imitar a James
Bond en el videogame 007 Nightfire), héroes
imbéciles, heroinas inútiles en pura pose
fashion, y ataques masivos con 5 hombres. Realmente
una lágrima.
Lo que la hace más potable que otros filmes
del Sci Fi Channel es que al menos los CGI son
aceptables, y algunos ataques están bien dirigidos.
Algunas ideas y diálogos no están del
todo mal. Y en la mediocridad general termina por entretener
sin matar demasiadas neuronas en el camino. Pero uno
supone que todo el argumento podría haber sido
mejorado - el héroe podía ser más
valiente, podían reclutar a los guerreros mediante
un campeonato de arquería, lanzarse a la aventura
de cazar a los dragones en vez de las intrigas idiotas
de palacio, pulir mejor a los personajes -, y obtener
mejores resultados con los mismos recursos. El resultado
final va de lo pasable a lo tan malo que resulta risible...
y entre ambas cosas dan pie a una película que
se puede tomar como un pasatiempo no muy serio así
como una fuerte candidata para despellejarla viva un
sabado a la noche, con amigos y varias cervezas encima.
De todos modos el nivel camp de El Ataque
de los Dragones no llega siquiera al de Plan
9 del Espacio Exterior, por citar otra atrocidad
que resulta muy divertida, pero por los motivos equivocados. |