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Este, paisanos ignorantes, es mi ... ¡Palo de Trueno!
Army of Darkness es la tercera (y por el momento, final) entrega de
la saga que comenzara con Evil Dead en 1982 y siguiera con Evil Dead
II en 1987. Evil Dead marcó el debut en la pantalla grande de
Sam Raimi, quien con sus amigotes de secundario Rupert Tappert y Bruce Campbell
extendieron la idea básica de su corto Within the Woods. Mientras
que Evil Dead apuntaba al horror y tuvo éxito - en parte gracias
a un agraciado comentario de Stephen King, que terminó por hacerse eco
en la prensa -, Evil Dead II vino como una especie de remake del film original,
pero en tono de comedia. Lo que nadie esperaba era que Evil Dead II (o
Noche Alucinante, como se ha titulado en español) terminara por ser
un megaéxito que al fin lanzara al estrellato a Raimi. Army of Darkness
es la continuación, y sigue el mismo estilo de comedia macabra y disparate
que caracterizaba a Evil Dead II.
Pero El Ejercito de las Tinieblas, si bien es un film delicioso, no
es tan paladeable ni tan pulido como Noche Alucinante. En Evil Dead
II Raimi conducía una verdadera obra maestra de la comedia macabra,
pero aquí decide jugar su propia versión en solfa de El
Señor de los Anillos: Las Dos Torres (con ejercito maligno, asedio
a un castillo y defensa desesperada con llegada del socorro a último momento).
Sencillamente es un film para nerds hecho con gusto, donde el libreto se
encarga de rellenar todas las secuencias con referencias y escenas de otros filmes
clasicos del cine fantástico. Ash llega a la edad media con su Oldsmobile
y sus armas, y es lanzado así nomás a un pozo a enfrentarse a los
demonios a trompada limpia. Con la derrota de los monstruos se gana el derecho
a exigir su liberación y el regreso a su época pero el muy idiota
memoriza mal el texto - Klatu Barada Nikto, que es la frase que usaban
en The Day the Earth Stood Still para detener
a Gor -, y termina por provocar una hecatombe, liberando al ejército de
muertos vivos, que se lanzan a recuperar el Necronomicon.
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El terror pasa acá a transformarse en una aventura épica, y a
lo sumo Raimi repite sus recetas tan eficaces en la secuencia del molino, que
es un reciclado de lo que era la cabaña del film anterior. Ash se divide
en varios mini Ash que lo rodean, torturan y lo vuelven loco; ahora su cuerpo
forma un Ash malvado - en una escena propia de The Manster, con ojo en
el hombro incluído -, y lo descuartiza de modo similar al segundo filme.
Y entre tanto hay todo tipo de alusiones a filmes de cine fantástico, desde
la mano mecánica que parece de Robocop hasta
todo el asedio al castillo, con la llegada de la caballería de Henry el
rojo al rescate sobre ultimo momento, que parece una adaptación libre de
Las Dos Torres y la secuencia del abismo
de Helm.
El tema es que las ambiciones de Raimi son ampliamente superiores a su presupuesto,
y eso se nota. Toda la escalada épica queda reducida al asalto entre 60
hombres (parecen muchos menos) y un ejército de esqueletos en stop motion
al estilo del clásico de Ray Harryhausen Jason y los Argonautas.
Pero los FX son muy variables, que van de lo correcto a lo obviamente falso, y
el ejército de las tinieblas no termina por impresionar a nadie. Este sin
dudas es un film que se puede beneficiar gloriosamente con la tecnología
actual si la remake de Evil Dead (y las posibles secuelas) se concretan
en el 2009. Pero en aquel momento el presupuesto era exiguo, además de
que la productora de De Laurentiis estaba pasando por graves problemas financieros.
Todo esto devendría en un film realmente barato y malo si no fuera por
los dos ases en la manga, que son Sam Raimi y Bruce Campbell. El estilo de dirección
de Raimi es fabuloso, hiperkinetico pero sin marear al espectador, y es genial
a la hora de crear una atmósfera exagerada pero creíble, propia
de un comic (por ello era perfecto para adaptar a Spiderman).
Con lo precario de sus recursos Raimi logra tomas estilizadas, rápidas,
originales y, fundamentalmente cómicas. En manos de otro director el film
hubiera caído en el exceso y la arrogancia. El otro as es Campbell, que
da la nota justa en su rol de héroe supermacho y exageradamente torpe,
una caracterización excesivamente camp que se vuelve una fiesta
para los ojos. Lamentablemente Campbell no terminaría por atrapar la fama
que le resultaba merecida - lo suyo definitivamente era el estrellato - y terminó
por ser un heroe de culto de la serie B. Pero el timing de Bruce es perfecto,
en especial en la enorme cantidad de frases (one liners) para el recuerdo
que dispara en el film.
La versión del director se encuentra algo más extendida en cuanto
a la violencia de la batalla. Se nota que los efectos especiales de estas escenas
nuevas precisan mayor pulido. Pero lo que varía radicalmente es el final
- en el film original, Ash regresa al siglo XX y a su trabajo en S-Mart,
y todo parece estar bien hasta que un muerto vivo aparece en medio del supermercado
y termina por destrozarlo a balazos -. En la versión del director, el mago
le prepara una pócima para que Ash duerma 6 siglos y despierte en su época,
pero el muy idiota se distrae y toma de más. Cuando se despierta y logra
salir de la caverna donde se había enterrado, descubre un Londres devastado
en un futuro post apocaliptico, y comienza a culparse por haber ingerido más
gotas de la cuenta. Este era el final original de Raimi hasta que el estudio lo
encontró muy deprimente y lo obligó a filmar el del supermercado.
Lamentablemente el film apenas compensó costos en su estreno, y sólo
dio numerosas ganancias en su pasaje a video, que lo transformó en un hit
de culto. Habrá que ver qué pasa con la remake de Evil
Dead en el 2009, y especialmente quíén es el valiente que puede
calzarse las enormes botas de Bruce Campbell, un ídolo de todos nosotros. |
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