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TRAMA : El capitán Benjamin Willard se
encuentra en Saigón, en pleno furor de la Guerra
de Vietnam, y recibe la orden del departamento de inteligencia
de rastrear y eliminar al Coronel Walter E. Kurtz. Kurtz
era un militar brillante que solicitó la transferencia
al cuerpo de los Boinas Verdes, y comenzó a emprender
acciones de combate cada vez mas temerarias hasta que
todo su pelotón desapareció y él
junto con ellos. Los últimos mensajes de Kurtz
muestran que se ha desmoronado mentalmente y que, con
sentimientos mesiánicos, se ha internado en la
selva de Camboya, emprendiendo su propia guerra privada.
Pero la travesía de Willard río arriba
hasta Camboya resulta harto difícil; y el operativo
pasa por diversos estamentos de la guerra, cada vez
más sangrientos y demenciales. Al final del viaje
Willard encuentra a Kurtz, que se ha rodeado de una
tribu de aborígenes y soldados renegados que
lo adoran como un Dios. Pero Willard se encuentra superado
por todas las escenas de la guerra que ha visto en su
viaje, y no sabe discernir si Kurtz es un guerrero o
un militar al que las condiciones del conflicto lo han
vuelto demente.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Me encanta el olor del Napalm por las mañanas.
¿Sabes?. Una vez bombardeamos una colina por doce
horas. Cuando todo terminó, me dí una recorrida.
No encontré ni uno de ellos, ningún apestoso
cuerpo seco. El olor, ese olor a gasolina, la colina entera...
Huele como... a victoria. (parlamento clásico
del Coronel Kilgore en Apocalipsis Now) El
Soldado Sicodélico es un tratamiento que
John Milius escribió a finales de los años
60 sobre la famosa novela de Joseph Conrad El Corazón
de las Tinieblas. A Milius lo habían retado,
argumentando que el libro de Conrad era imposible de
adaptar en forma de guión cinematográfico,
pero el libretista tomó la posta y moldeó
la historia ubicándola en el improbable escenario
de la Guerra de Vietnam. Francis Ford Coppola se interesó
por el proyecto, y puso a su protegido de aquella época,
George Lucas (sí, el de Star
Wars), al frente del mismo. Pero Lucas obtuvo un
éxito comercial con su film American Graffiti
(1973), y se apartó del camino. Entonces Coppola
terminó por hacerse cargo del proyecto.
Todo lo que sigue entra en la leyenda, tal como otros
proyectos mesiánicos o signados por el desastre
como la pre producción de Alejandro Jodorwsky
de Duna o el rodaje de Tiburón
de Steven Spielberg. En realidad, si uno analiza esos
proyectos famosos (por el producto y por el escándalo
previo), todo se circunscribe a una cuestión
de egos exagerados. En el caso de Coppola, primero planteó
a Apocalipsis Now como una filmación de
guerrilla, mandando actores y equipo técnico
a rodar en locaciones reales mientras que la verdadera
Guerra de Vietnam estaba en curso (algo completamente
disparatado, que ningún estudio quiso respaldar).
Para 1976 la guerra había terminado, y decidió
emprender todo el proyecto él solito, utilizando
las ganancias obtenidas por la saga de El Padrino
más una serie de prestamos bancarios, con tal
de mantener un control creativo total sobre el film.
Para montar la película se fue a Las Filipinas,
desoyendo las advertencias de su otrora mentor Roger
Corman (nunca vayas allí en temporada de Monzones),
con un rodaje inicial de seis semanas. Lo que siguió
fue la hecatombe generalizada: desde los Monzones, que
destrozaron el set innumerables veces, hasta un rodaje
que se extendió por 16 meses, mas tres años
de post producción. Un Martin Sheen que vivia
borracho y que sufrió un infarto, debiendo ser
reemplazado en algunas escenas (voces en off) por su
hermano Joe Estevez; un Marlon Brando delirante y con
un divismo salvaje, que apareció en el set sin
preparación, visiblemente excedido de peso, y
negándose a rodar a las órdenes del director;
la ruina financiera de Coppola; 200 horas de filmación
que tardaron años en ser editadas; un guión
reescrito sobre la marcha; e innumerables complicaciones
adicionales.
A decir verdad, semejantes proyectos pueden provocar
la caída o dar toda la gloria al director. En
el caso de Francis Ford Coppola logró una victoria
pírrica, obteniendo nominaciones al Oscar y reconocimientos
en Cannes. Pero también es una muestra de los
excesos de ego del director, que por manejarlo todo
terminó por hundirse.
Apocalipsis Now es una adaptación muy libre
de El Corazón de las Tinieblas. La idea
de Milius era, en un principio, realizar una oda a la
guerra y al militarismo - algo muy propio de él
-, culminando con Kurtz y Willard como aliados, combatiendo
el ataque aéreo que se menciona al final del film.
En cambio Coppola lo transmuta completamente a lo opuesto,
como un alegato anti belicista. El viaje de Willard es
un descenso a los infiernos, algo más propio de
la Divina Comedia de Dante, donde cada fase de
la guerra es como uno de los anillos del Averno, y donde
el avance hacia el interior solo sirve para descubrir
peores cosas.
Es una visión demente y racista de la guerra.
Uno puede ver que nadie está en sus cabales -
desde Willard, absolutamente perdido en su cuarto de
hotel y cuya única vida es la guerra; hasta los
soldados haciendo surf en los ríos vietnamitas
-. La manera en que obran va desde la despreocupación
y el desdén por la vida humana, hasta la total
abstracción en su propio mundo, todas actitudes
de aceptación o rechazo frente a la masacre que
los rodea. En general la mayor parte de los anillos
de ese infierno termina por mostrar a los americanos
como unos cretinos totales; desde el famoso Coronel
Kilgore de Robert Duvall, que arrasa un pueblo entero
con tal de poder surfear, hasta el festival Playboy
- que es un centro comercial clandestino en plena selva
-. Es demencia y es prepotencia. Sólo así
se explica la fabulosa y terrible escena de la Cabalgata
de las Valkirias, donde Kilgore extermina la aldea
en su propio provecho.
Prácticamente todos los estamentos posibles
de la guerra están visualizados en el film. Los
soldados que viven drogados todo el tiempo; los nervios
a flor de piel, que culminan con la matanza en el Sampán;
el límite final con el puente sobre el río,
donde absolutamente todos los soldados han perdido el
juicio y disparan como locos a las sombras. Es caos
puro y total.
En general las obras de los grandes directores suelen
explicarse por sí mismas. Pasa lo mismo aquí
con Coppola que con, por ejemplo, Kubrick. La narración
cubre todos los aspectos posibles de la historia, sin
demasiado margen para el análisis, y se viven
en realidad como una experiencia. La dirección
de Coppola es fantástica; comenzando por el largo
y excelente clip de Willard en el cuarto de hotel, al
ritmo de The End de The Doors, siguiendo
por el carismático demente de Kilgore y llegando
al clímax con Kurtz. La etapa final es directamente
sicodélica - es como un estado mental masivo
-. Kurtz se asume como sobrehumano, semi dios que debe
cumplir su destino (al igual que Jesús) y acepta
el sacrificio. También se puede interpretar que
ha visto en Willard a un sucesor.
Si Apocalipsis Now tiene algunos peros, son
menores. Estos pasan por Martin Sheen, que definitivamente
no es el actor adecuado para el papel - le falta misterio,
carece del physique du rol, y se ve como un enano,
no como un asesino experto -. La elección original
de Harvey Keitel debiera haber sido mucho mejor. La
escena con el tigre es algo banal, y las secuencias
con Marlon Brando se alternan entre lo brillante y lo
incoherente. Mucho de sus diálogos son absolutamente
improvisados, pero si bien encarna a un demente, le
falta una pizquita de sal al personaje. Posiblemente
tenga que ver con el enfoque que Coppola se vio forzado
a tomar - el mostrar siempre a Brando aislado y en tinieblas,
para no mostrar el exceso de peso del actor -, pero
precisaba algunas reflexiones más sobre la guerra.
Lo de Brando brilla cuando el actor se decide a interpretar
las líneas del guión, como el excelente
relato de los niños vietnamitas que fueron vacunados
contra el polio. Y por supuesto la presencia molesta
de Dennis Hopper, obviamente intoxicado y no actuando:
una cosa es ver a un drogado real diciendo incoherencias,
y otra es un actor interpretando a un drogado que dispara,
entre sus locuras, reflexiones sobre la situación.
Pero son detalles menores en vistas de la calidad final
abrumadora del producto. |