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USA, 1959 : Nora Hayden (Dra
Iris Ryan), Gerald Mohr (Coronel Tim O’Bannion),
Les Tremayne (Profesor Theodore Gettell), Jack Kruschen
(Jefe de Seguridad Sam Jacobs), Paul Hahn (General George
Traeger), Tom Daly (Dr Frank Gordon) Director
- Ib Melchior, Guión - Ib Melchior & Sid
Pink
TRAMA : El X1 - el primer cohete
tripulado lanzado a Marte - es recuperado en órbita
después que su misión se había
dado por perdida. Sólo dos sobrevivientes han
regresado con vida, y una de ellos - la doctora Iris
Ryan - es sometida a tratamiento farmacológico
para superar la amnesia que el shock le ha provocado.
Ryan comienza a relatar los sucesos de la misión,
desde el descenso en Marte hasta el descubrimiento de
fauna y flora hostil hacia los astronautas. Y es que
detrás de todo ese entorno se encontraba una
civilización alienígena, la que ha provocado
una serie de incidentes para que los terrícolas
partan del planeta y no regresen nunca más.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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A mí me fascina la ciencia ficción de los
cincuentas y los sesentas. Es tan delirante que uno puede
descubrir (a veces) joyitas plenas de ideas fascinantes.
Aunque ese no es el caso de The Angry Red Planet.
No deja de ser la rutina alarmista con tonos apocalípticos
propia de la sci fi de la Guerra Fría. Lo que más
me ha gustado es la increíblemente bizarra bolsa
de gatos que resulta ser. Hay cosas formidables y otras
deleznables, pero nunca deja de ser entretenida.
El responsable de este engendro mutante es Ib
Melchior, padre de otros favoritos de este columnista
como Reptilicus y Robinson
Crusoe en Marte. Aquí Melchior dirige, y
es realmente tosco; pero, en compensación, le
sobra creatividad y termina por generar algunas escenas
realmente alucinógenas.
El comienzo es realmente excelente. El cohete de la
primera misión a Marte (y que se daba por extraviado)
regresa a la Tierra. Toda la secuencia de recupero de
la nave mediante control remoto tiene su suspenso, y
termina por imitar muy bien la tensión inicial
que una situación similar producía en
El Experimento del
Dr. Quatermass. Al abrir la escotilla de la nave,
uno no sabe muy bien lo que se puede encontrar; y cuando
uno de los supervivientes es llevado en una camilla
con algo gelatinoso y verde en la mano, espera
que el filme siga los mismos carriles que la película
escrita por Nigel Kneale, con virus alienígenas
produciendo monstruos mutantes en la Tierra. Hasta ahí,
todo va bien.
Donde El Hostil Planeta Rojo se empieza a desmoronar
(y muy rápido), es cuando el cascote de
Nora Hayden empieza a hablar. No es muy bonita, tiene
bastante buen cuerpo, cero de neuronas y la misma expresividad
que un adoquín. Para colmo, figura que es la
oficial científica de la misión, lo que
no es nada creíble. Y cuando en un flashback
vemos lo que pasaba a bordo de la nave, el resto de
la tripulación es igual de detestable. Para colmo
está Jack Kruschen (un secundario de cara superconocidísima)
como el espantoso comic relief de turno.
Los decorados son muy a lo Ed Wood, con un solo cuarto
con ventanita, algunos sillones de oficina, un par de
oscilocopios y unos cuantos paneles llenos de lucecitas
que hacen tilt. Tras un montón de sanata
que no dice nada, llegan a Marte, en donde las cosas se
ponen muy fumadas. En especial por el uso del CineMagic,
un proceso de "solarización" que hace
que todo se vea como un negativo rojo. La idea es que
el CineMagic servíríaa para camuflar
lo barato de los decorados y maquetas (generalmente dibujados
a mano, y no precisamente por Michelangelo), lo cual es
medianamente efectivo. De todos modos, el mamotreto de
la planta carnívora de turno es tan patético
como el pulpo de goma en el cual Bela Lugosi debía
enredarse a mano en uno de los filmes de Ed Wood.
Pero si bien las cosas no son muy excitantes, se ponen
mejor en la escena más recordada del filme, que
es el ataque de la rata - araña. Es una
secuencia que me encanta, y eso que no está rodada
muy bien; pero el hecho de que los astronautas se confundan
a las patas del bicho con una isla de árboles
es un toque de clase realmente original. El mamotreto
se ve amenazador a la vez que patético (como
todo en el filme), y por lejos es lo mejor de la película.
Pero con toda su incongruencia, sus diálogos
pestilentes, sus efectos baratos, y su trama rutinaria,
The Angry Red Planet es sumamente divertida.
A veces sorprende por su calidad, y a veces uno se ríe
y le pega palos precisamente por lo mala que resulta.
En ningún caso deja de entretener, y desde ya
pasa a ser uno de nuestros objetos de culto favoritos. |