USA, 2008, miniserie : Benjamin
Bratt (Dr Jeremy Stone), Eric McCormack (Jack Nash), Christa
Miller (Dr Angela Noyce), Ricky Schroder (Dr Bill Keene),
Andre Braugher (General George W. Manchek), Daniel Dae
Kim (Dr Tsi Chou), Viola Davis (Dr Charlene Barton), Ted
Whittall (Presidente William Scott)
Director
- Mikael Salomon, Guión - Robert Schenkkan, basado
en la novela homónima de Michael Crichton
TRAMA : Un satélite
cae a tierra y colisiona cerca del pueblo de Piedmont
en Utah. Dos adolescentes lo recogen y se lo llevan
a su casa para figurar como celebridades locales, pero
inmediatamente algo comienza a propagarse desde el aparato,
lo que provoca la muerte de todos los pobladores. Los
militares tienden un cerco alrededor del pueblo y un
grupo de contingencias biológicas - llamado Wildfire
y compuesto por cuatro científicos de renombre
- recoge tanto al satélite como a dos milagrosos
supervivientes de la epidemia desconocida - un anciano
borracho y un bebé -. El dispositivo es llevado
a una instalación subterránea para sus
análisis, donde demuestra que ha sido infectado
con un virus de origen alienígena, al cual denominan
Andrómeda. Pero Andrómeda empieza
a crecer y a mutar, contagiando personas, vegetales
y animales; y para colmo, la detonación de una
bomba atómica - para desinfectar la zona - solo
termina por propagarlo en proporciones más allá
de lo manejable. Ahora el grupo de científicos
de Wildfire deberá encontrar una respuesta para
detener a Andrómeda antes de que se disemine
y arrase toda la costa oeste de Estados Unidos.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
trailer
de la miniserie La Amenaza de Andrómeda
La Amenaza de Andrómeda está basada
en la novela de Michael Crichton, el autor de Jurassic
Park. El libro ya había sido llevado al cine
en una impecable adaptación
de Robert Wise en 1971, la que generaría la
primera oleada de furor con las obras de Crichton en los
años 70 (años después el autor tendría
un revival con el filme de Steven Spielberg sobre
el parque de dinosaurios). Ahora llega esta miniserie
de TV, producida por Ridley y Tony Scott; pero lo cierto
es que el resultado final se aleja mucho de la historia
original y las nuevas ideas que incluye van de lo bizarro
a lo terrible.
Durante la primera mitad de La Amenaza de Andrómeda,
la miniserie sigue con bastante fidelidad al libro y
al filme de 1971. Pero uno ya empieza a notar ciertos
agregados molestos - una enorme cantidad de personajes
nuevos y de relleno; viñetas de las vidas personales
de los científicos que duran dos segundos, no
sirven para humanizarlos y caen en el gastado cliché
(hombres divorciados dedicados al trabajo y distantes
de su familia); políticos abocados a su reelección;
militares cuestionados; hombres de negro y ambiente
de conspiración gubernamental -. A esto se suma
lo nuevo, que es la inclusión de un periodista,
un secretario de inteligencia conspirador, y toda una
subtrama idiota sobre la explotación de recursos
minerales en el fondo del océano. Son demasiados
personajes mal desarrollados y demasiadas subtramas
gastadas que terminan por distraer la atención
de lo que es la historia principal - el descubrimiento
del virus alienígena mutante y su amenaza para
la humanidad -.
Mientras la miniserie se ciñe a lo que ocurre
en el laboratorio, La Amenaza de Andrómeda
resulta pasable. Pero uno empieza a percatarse que el
director Mikael Salomon no es Robert Wise cuando empieza
a arruinar los momentos de tensión que la historia
original y el filme de 1971 tenían. Mientras
que en la película de Wise, el descubrimiento
de la capacidad de crecimiento y mutación del
virus era inquietante, aquí la misma escena es
vista en un monitor de computadora y dura dos segundos,
montada sin demasiado talento. La
Amenaza de Andrómeda 1971 funcionaba como
una historia de detectives científicos, pero
aquí toda la elaboración de teorías
y pruebas es vomitada casi con desprecio - las pruebas
de la infección del virus en los animales está
hecha con suspenso cero; la información que brindan
los personajes es escupida rápido y sin prestar
atención a si el espectador la ha asimilado -.
Los diálogos son prácticamente los mismos
que en 1971, pero la puesta en escena es radicalmente
diferente - es como si Salomon no le interesara el proceso
investigativo y quisiera pasar de apuro la charlatanería
científica para llegar a las escenas de acción
que el nuevo guión ha incluído -.
Al final de la primera mitad, el libreto de la miniserie
definitivamente se aleja del original. Mientras que en
la película de 1971 la desinfección con
una bomba atómica era detenida en pleno vuelo,
aquí se produce la explosión nuclear de
manera accidental, lo que contribuye a que Andrómeda
se propague. Y en la segunda mitad, la miniserie se desbarranca
realmente muy mal. Hay algunas ideas realmente atrevidas
- de que el virus es en realidad un organismo inteligente
y autoadaptable a las amenazas; que puede comunicarse
a la distancia con otras nubes virales para darle órdenes
de mutar -, y otras que en su inmensa mayoría son
deleznables. Desde que el virus puede provocar la locura
y los suicidios colectivos, de que Andrómeda proviene
del futuro y vino a través de un agujero de
gusano en el espacio, hasta que viajó en un
contenedor manufacturado por alguna civilización
y que trae la receta de cómo combatirlo en su superficie.
No ayuda en nada la subtrama del periodista, que podía
haberse podado y no contribuye en absoluto a la historia,
amén de los conspiradores idiotas de turno. Y sobre
el final, ni siquiera el libreto respeta sus propias reglas
- cuando va la flota de helicópteros sobrevolando
para desinfectar las zonas, ¿por qué
no se desintegran del mismo modo que sucedió con
el avión que cargaba la bomba atómica? -.
Para colmo, si el guión actual había decidido
modificar la historia - en 1971, el virus estaba contenido
en el laboratorio y sólo se liberaba dentro de
él; en el 2008, es una amenaza extendida que depreda
praderas y ciudades -, no había ninguna necesidad
de reciclar el final de la película de Robert Wise.
Pero así como están las cosas, que el virus
devore pueblos y ciudades mientras los conspiradores intentan
matar al periodista, la generación del antídoto
va con complicaciones, y en el laboratorio de Wildfire
se dispare accidentalmente el mecanismo de autodestrucción...
suena a demasiado disparate al mismo tiempo.
Oh, sí, La Amenaza de Andrómeda
2008 termina por ser detestable. El problema central
es que los creativos detrás de esta nueva versión
creen de que la audiencia es idiota y se dedicaron a
insertarle con calzador elementos de acción y
thriller que no eran necesarios, con lo cual
todo lo fascinante de la premisa queda sepultado bajo
toneladas de clichés desgastados. Dijeron "esto
es demasiado intelectual; incluyamos balas y explosiones",
y arruinaron la historia. Y cuando decidieron apartarse
definitivamente del concepto original, metieron la pata
aún peor. Eso no quita de que La Amenaza de
Andrómeda pueda verse con unas cervezas encima;
el tema es que son 4 horas de historia, con las dos
primeras relativamente pasables y las dos últimas
totalmente deleznables. Creo que alquilar la película
de Robert Wise de 1971 le resultará mucho más
satisfactorio, amén de ahorrarse dos horas perdidas
del tiempo de su vida.
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