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ALPHAVILLE
: UNE ETRANGE AVENTURE DE LEMMY CAUTION |
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una
crítica del film, por Alejandro Franco |
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Francia, 1965 : Eddie Constantine
(Lemmy Caution), Anna Karina (Natasha Von Braun), Akim Tamiroff (Henry
Dickson), Howard Vernon (Profesor Von Braun / Leonard Nosferatu),
Jean-Andre Frechi (Profesor Eckel), Jean-Louis Comolli (Profesor Jeckel)
Director - Jean-Luc Godard, Guión - Jean-Luc Godard,
sobre historia propia y tomando el personaje creado por Peter Cheney,
Musica - Paul Msraki |
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TRAMA
: El agente secreto Lemmy Caution es enviado a la lejana galaxia
de Alphaville, con la misión de traer consigo (o eliminarlo,
si se niega) al profesor Von Braun, inventor de un rayo mortal.
Pero lo primero que nota Caution es el comportamiento anormal de
los habitantes de Alphaville - son autómatas de carne y hueso,
carentes de emociones -. Caution pronto descubrirá que la
galaxia se encuentra dominada por la gigantesca computadora Alphaville
60, creada por Von Braun, que controla a los habitantes de la misma
con mano de hierro y suprime sus emociones. Habiéndose enamorado
de Natasha - la hija de Von Braun -, Caution decide acabar con la
tiranía del régimen, y destruir al profesor y al cerebro
cibernético.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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Quien escribe estas líneas decidió crear esta columna
para evaluar el cine de acuerdo a sus propios méritos, no al
de las etiquetas que todos los críticos repiten como loros
sin analizar si son buenas obras o buenos directores. Hay un montón
de cineastas realmente sobrevaluados, que quizás tuvieran algunas
ideas originales, pero no siempre las han plasmado de modo digerible
en la pantalla. Por supuesto, entran los gustos personales a jugar
en esta evaluación. En lo personal, detesto el cine de Robert
Altman con escasas excepciones. Pier Paolo Pasolini es un pornógrafo
retorcido y un pésimo director. Y el otro cineasta que me saca
de la vaina es Godard. Son directores pretensiosos cuyas buenas ideas
las terminan matando por un bizarro estilo narrativo que utilizan
y que, supuestamente, es su marca de fábrica.
Alphaville es un claro ejemplo de lo mal director que es
Godard. Sin duda es bueno creando los conceptos básicos de
la historia, pero como guionista es mediocre, y como director es
terrible. Quizás el problema exceda a Godard y tenga que
ver con la Nouvelle Vague, el movimiento cinematográfico
vanguardista francés que estuvo tan de moda en los 50 y los
60. La Nouvelle Vague se basaba en la falta de códigos
narrativos tradicionales, y tendía a ser arte filmado. Los
personajes carecen de profundidad, son simples recitadores de los
delirios intelectuales del realizador. No es extraño ver
a Caution o a Natasha disparando una enorme cantidad de líneas
poéticas excesivamente crípticas que el espectador
no llega a comprender. Un cineasta puede ser profundo pero debe
manejar los tiempos del cine; volcar información en pasos
graduales para que la platea interprete sus intenciones. Pero aquí
hay porciones enteras del filme que deberían ser transcriptas
al papel para que la audiencia pueda dilucidar cuál es el
mensaje. Según mi criterio, si un mensaje no puede ser develado,
no es un signo de la superioridad intelectual del director / guionista,
sino un grave problema de entendimiento con el público. Eso
no me obliga a que, si hay algo que no entiendo, lo catalogue de
intelectualmente brillante. Simplemente el cineasta es un pésimo
interlocutor de sus ideas.
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Y es que algunas de las ideas de Alphaville son originales
y brillantes. No hay ningún tipo de efectos especiales. La
nave espacial de Lemmy Caution es un vulgar auto Ford (Galaxie),
los viajes galácticos se hacen a través de autopistas
corrientes, y Alphaville es el Paris de 1965 sin ningún tipo
de aditamentos. No deja de ser una ciencia ficción metafísica,
en donde basta que las personas se porten de manera extraña
para parecer alienígenas. No son humanos simplemente porque
no se portan como tal. También es muy bueno el aporte del pastiche
pop a la historia. Lemmy Caution es un personaje que existió
en la literatura tradicional de espionaje (Eddie Constantine pasó
la mitad de su filmografía interpretándolo), y acá
pasa a ser una figura de comic en un mundo de comic.
Esto termina por darle un toque bizarro y fantástico al film,
donde Caution le pregunta a uno de sus contactos si Alphaville ha
eliminado a Dick Tracy. Uno de los personajes se llama Von Braun (como
el profesor alemán que inventara las bombas voladoras V1 y
V2, y propulsara los vuelos espaciales), Caution es un espía
con prefijo 003 al estilo de James Bond, y hay un par de caracteres
que se llaman como las urracas de los Terry Toons (Eckel y
Jeckel).
El problema empieza cuando, pasada la novedad, la cinta empieza
a transcurrir en los senderos de la Nouvelle Vague. El héroe
es cínico y expeditivo, atentan contra su vida (las escenas
de los atentados son risiblemente malas) mientras progresa en su
investigación hasta llegar a Von Braun. Pero mientras tanto
comienzan los discursos de Godard sobre el amor (algo típico
de la Nouvelle Vague) y todo un análisis intelectual
de los sentimientos. Desde ese punto de vista, Godard ha elegido
plantear la historia de esta manera para reflexionar sobre la ausencia
de emociones. Esta es la parte que más lastra al filme por
ser excesivamente críptica.
Y también están los errores de estilo de Godard. En
mitad de los dialogos inserta palabras y avisos en luces de neón
que muchas veces no tienen relación con la escena (por ejemplo,
la formula de la relatividad de Einstein). Hay exagerados primeros
planos, actuaciones terribles, o inserts de fotogramas donde
los protagonistas realizan cosas excesivas (cuando Caution escapa
después de liquidar a Von Braun, que se ve asesinando a un
esbirro de Alphaville de varias maneras diferentes). La secuencia
final, en donde Alphaville 60 es destruído (se insertan escenas
en negativo) y donde los habitantes comienzan a actuar como robots
que se apagan (pegándose a las paredes o revolcándose
por el piso) es inintencionalmente cómica.
Soy consciente de que ciencia ficción no implica héroes
de torso desnudo en mallas plateadas, blandiendo sables de luz y
piloteando naves espaciales. Me gusta la ciencia ficción
intelectual, pero no los experimentos pedantes. Alphaville
es un collage que tiene muy buenas ideas, otras no tan buenas
y mal expresadas, y un montón de soberbia intelectual. Es
un gran concepto arruinado por un mediocre guionista y un pésimo
director - que en este caso, son la misma persona -. |
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