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Francia, 1965 : Eddie Constantine (Lemmy
Caution), Anna Karina (Natasha Von Braun), Akim Tamiroff (Henry Dickson), Howard
Vernon (Profesor Von Braun / Leonard Nosferatu), Jean-Andre Frechi (Profesor Eckel),
Jean-Louis Comolli (Profesor Jeckel) Director - Jean-Luc Godard, Guión
- Jean-Luc Godard, sobre historia propia y tomando el personaje creado por Peter
Cheney, Musica - Paul Msraki |
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Quien escribe estas líneas decidió crear esta columna para evaluar
el cine de acuerdo a sus propios méritos, no al de las etiquetas que todos
los críticos repiten como loros sin analizar si son buenas obras o buenos
directores. Hay un montón de cineastas realmente sobrevaluados, que quizás
tuvieran algunas ideas originales, pero no siempre las han plasmado de modo digerible
en la pantalla. Por supuesto, entran los gustos personales a jugar en esta evaluación.
En lo personal, detesto el cine de Robert Altman con escasas excepciones. Pier
Paolo Pasolini es un pornógrafo retorcido y un pésimo director.
Y el otro cineasta que me saca de la vaina es Godard. Son directores pretensiosos
cuyas buenas ideas las terminan matando por un bizarro estilo narrativo que utilizan
y que, supuestamente, es su marca de fábrica.
Alphaville es un claro ejemplo de lo mal director que es Godard. Sin
duda es bueno creando los conceptos básicos de la historia, pero como guionista
es mediocre, y como director es terrible. Quizás el problema exceda a Godard
y tenga que ver con la Nouvelle Vague, el movimiento cinematográfico
vanguardista francés que estuvo tan de moda en los 50 y los 60. La Nouvelle
Vague se basaba en la falta de códigos narrativos tradicionales, y
tendía a ser arte filmado. Los personajes carecen de profundidad, son simples
recitadores de los delirios intelectuales del realizador. No es extraño
ver a Caution o a Natasha disparando una enorme cantidad de líneas poéticas
excesivamente crípticas que el espectador no llega a comprender. Un cineasta
puede ser profundo pero debe manejar los tiempos del cine; volcar información
en pasos graduales para que la platea interprete sus intenciones. Pero aquí
hay porciones enteras del filme que deberían ser transcriptas al papel
para que la audiencia pueda dilucidar cuál es el mensaje. Según
mi criterio, si un mensaje no puede ser develado, no es un signo de la superioridad
intelectual del director / guionista, sino un grave problema de entendimiento
con el público. Eso no me obliga a que, si hay algo que no entiendo, lo
catalogue de intelectualmente brillante. Simplemente el cineasta es un pésimo
interlocutor de sus ideas.
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Y es que algunas de las ideas de Alphaville son originales y brillantes.
No hay ningún tipo de efectos especiales. La nave espacial de Lemmy Caution
es un vulgar auto Ford (Galaxie), los viajes galácticos se hacen
a través de autopistas corrientes, y Alphaville es el Paris de 1965 sin
ningún tipo de aditamentos. No deja de ser una ciencia ficción metafísica,
en donde basta que las personas se porten de manera extraña para parecer
alienígenas. No son humanos simplemente porque no se portan como tal. También
es muy bueno el aporte del pastiche pop a la historia. Lemmy Caution es
un personaje que existió en la literatura tradicional de espionaje (Eddie
Constantine pasó la mitad de su filmografía interpretándolo),
y acá pasa a ser una figura de comic en un mundo de comic.
Esto termina por darle un toque bizarro y fantástico al film, donde Caution
le pregunta a uno de sus contactos si Alphaville ha eliminado a Dick Tracy. Uno
de los personajes se llama Von Braun (como el profesor alemán que inventara
las bombas voladoras V1 y V2, y propulsara los vuelos espaciales), Caution es
un espía con prefijo 003 al estilo de James Bond, y hay un par de
caracteres que se llaman como las urracas de los Terry Toons (Eckel y Jeckel).
El problema empieza cuando, pasada la novedad, la cinta empieza a transcurrir
en los senderos de la Nouvelle Vague. El héroe es cínico
y expeditivo, atentan contra su vida (las escenas de los atentados son risiblemente
malas) mientras progresa en su investigación hasta llegar a Von Braun.
Pero mientras tanto comienzan los discursos de Godard sobre el amor (algo típico
de la Nouvelle Vague) y todo un análisis intelectual de los sentimientos.
Desde ese punto de vista, Godard ha elegido plantear la historia de esta manera
para reflexionar sobre la ausencia de emociones. Esta es la parte que más
lastra al filme por ser excesivamente críptica.
Y también están los errores de estilo de Godard. En mitad de los
dialogos inserta palabras y avisos en luces de neón que muchas veces no
tienen relación con la escena (por ejemplo, la formula de la relatividad
de Einstein). Hay exagerados primeros planos, actuaciones terribles, o inserts
de fotogramas donde los protagonistas realizan cosas excesivas (cuando Caution
escapa después de liquidar a Von Braun, que se ve asesinando a un esbirro
de Alphaville de varias maneras diferentes). La secuencia final, en donde Alphaville
60 es destruído (se insertan escenas en negativo) y donde los habitantes
comienzan a actuar como robots que se apagan (pegándose a las paredes o
revolcándose por el piso) es inintencionalmente cómica.
Soy consciente de que ciencia ficción no implica héroes de torso
desnudo en mallas plateadas, blandiendo sables de luz y piloteando naves espaciales.
Me gusta la ciencia ficción intelectual, pero no los experimentos pedantes.
Alphaville es un collage que tiene muy buenas ideas, otras no tan
buenas y mal expresadas, y un montón de soberbia intelectual. Es un gran
concepto arruinado por un mediocre guionista y un pésimo director - que
en este caso, son la misma persona -. |
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