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USA, 1978 : Frederic Forrest
(Eugene Scott), Kathleen Lloyd (Jody Scott), John P. Ryan
(Frank Davis), John Marley (Mallory), Andrew Duggan (Dr
Perry), Eddie Constantine (Dr Forrest) Director
- Larry Cohen, Guión - Larry Cohen, Musica -
Laurie Johnson |
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TRAMA : Jody y Eugene Scott se encuentran a
la espera de su primer hijo. Pero en el baby shower
de los Scott se presenta Frank Davis para advertirles
que las pruebas demuestran que su primogénito
pertenece a la raza de bebés mutantes que ha
comenzado a nacer desde hace meses. Davis se ha aliado
con un poderoso laboratorio y ha montado una eficiente
organización para rescatar a los bebés
y estudiarlos en cautiverio antes de que la policía
los destruya. Los Scott logran huir del cerco policial
con la ayuda de Davis, y ahora se encuentran en una
mansión secreta que posee el laboratorio. Pero
la madre de Jody le ha instalado un transmisor, y la
policía conoce el paradero de las instalaciones.
Y pronto las fuerzas del orden irrumpirán en
él, en donde mantienen encerrados a tres bebes
mutantes que han comenzado a ponerse cada vez más
agresivos con el paso de los días.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Esta es la primer secuela del clásico de culto
El Monstruo Está Vivo
(1973) de Larry Cohen. Y es una continuación igual
de sólida e inteligente, si bien carece del impacto
emocional del original. No sólo expande las ideas
de It´s Alive sino que entra en terrenos
más propios de la ciencia ficción - los
bebés mutantes son vistos como la siguiente etapa
de la evolución; poseen un desarrollo acelerado,
pudiendo reproducirse a los cinco años de edad;
tienen una inteligencia superior a la normal -, y termina
por plantear algunas cuestiones filosóficas de
profundidad. Algo totalmente inusual para un film serie
B que sólo quiere provocar algunos sustos durante
un rato.
El tema es que It´s
Alive planteaba un profundo dilema moral entre
asumir la paternidad del diferente, y cumplir con lo
que dicta la lógica - un tema sorprendentemente
bien desarrollado para una película cuya premisa
es mostrar un bebé de goma con colmillos y garras
-. Ciertamente este enfoque está bastante diluído
en El Monstruo Sigue Vivo, pero Cohen decide
meterse en otras áreas igualmente interesantes.
A diferencia de la tormenta moral interior de John P.
Ryan en el film anterior, aquí la película
decide ingresar en el área de la paranoia conspirativa.
Desde el momento en que Frank Davis abre la boca, nos
enteramos de organizaciones secretas que pujan entre
sí, sea para destruir a los bebés o para
protegerlos. Ambas posturas son sorprendentemente razonables
- el monólogo de Andrew Duggan sobre la posibilidad
de que los bebés sean el futuro de la raza humana
(y quizás, una que venga a reemplazarla) es inquietante;
por otro lado, John Marley se encarga de ser la contrapartida
de John P. Ryan siendo un padre dedicado a exterminar
a los mutantes ya que ha perdido a su esposa en el proceso
-. Si bien la primera mitad del film está centrada
en las fugas y pérdidas del rastro de los perseguidores,
la segunda mitad es un reciclado del proceso interior
de Frank Davis en el film anterior. Pero, a diferencia
de ser una copia carbón, aquí vemos cómo
el proceso de haber salvado al bebé termina por
devastar la relación del matrimonio Scott. Frederic
Forrest repite el mismo proceso que Ryan en It´s
Alive, e incluso al final termina tomando la posta
de su misma causa.
Como en el original, El Monstruo Sigue Vivo es
un film acerca de límites morales que son transpasados
y desencadenan insospechadas consecuencias y remordimientos.
Uno puede ver cómo los Scott terminan por ser seducidos
por ambos bandos, en uno u otro momento del film, con
argumentos completamente coherentes. El tema es que, en
una situación tan anormal, la gente se anula y
termina por adoptar la política de quien le resulta
de mayor confianza en ese momento. Es notable ver el proceso
de creciente rechazo que desarrolla Frederic Forrest a
lo largo de la trama - acepta lo que le dice John P. Ryan,
pero ante la vista del monstruo, comienza a torturarse
y a preguntarse si ha hecho lo correcto -. La evolución
de Kathleen Lloyd no es tan feliz y es algo abrupta, posiblemente
porque la excusa es que el instinto maternal perdona y
acepta todo. Pero uno puede ver a un montón de
gente obrando en contra de sus principios y siguiendo
sus emociones, generando un traspié tras otro en
cadena y en grado cada vez mayor. Es una espiral de destrucción
totalmente descontrolada.
Mientras que los aspectos intelectuales de la obra
son brillantes, en el apartado terror sigue siendo floja.
Ahora la criatura tiene muchos más primeros planos
y es algo más efectiva, pero está visto
que Cohen es mejor como desarrollador de ideas que como
creador de escenas de shock. También la trama
tiene algunas incoherencias - el escape del hospital
es demasiado fácil, y nadie los sigue en la carretera
-, pero los méritos del film permiten perdonar
esto.
Como datos para la trivia, está Kathleen Lloyd
(The
Car) y Eddie Constantine (Alphaville)
en el cast.
El Monstruo Sigue Vivo es una muy buena película,
si bien no llega a la estatura del original que planteaba
una fuerte incomodidad en el espectador. Es muy entretenida
y rica en ideas, si bien como film de terror ha perdido
mucho impacto con el paso de los años. Es una
historia inteligente, con protagonistas inteligentes
y buenos diálogos. Pero apunta más a los
aspectos conspirativos y de sci fi que al horror
puro y duro. Y definitivamente es un film recomendable.
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