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USA, 1979 : Sigourney Weaver
(Ripley), Tom Skerritt (Dallas), Ian Holm (Ash), Yaphet
Kotto (Parker), Harry Dean Stanton (Brett), John Hurt
(Kane), Veronica Cartwright (Lambert) Director
- Ridley Scott, Guión - Dan O’Bannon &
Ronald Shusett
TRAMA : En su regreso hacia
la Tierra el carguero espacial Nostromo recibe una señal
de auxilio, razón por la cual la computadora
de a bordo decide desviar el rumbo y despierta del hipersueño
a toda la tripulación. El Nostromo arriba a un
pequeño planetoide en donde descubren una nave
espacial alienígena estrellada así como
los restos de sus tripulantes. Al investigar las causas
del impacto, uno de los astronautas es atacado por una
criatura que se adhiere a su cara y lo deja en estado
de coma. Sus compañeros lo llevan a la enfermería
del Nostromo, pero la criatura muta y se convierte en
un engendro que surge literalmente de las entrañas
del desgraciado astronauta, desapareciendo en el interior
del gigantesco carguero. Ahora la tripulación
se ha organizado en patrullas para rastrear la nave
y atacar al alienígena con las pocas e improvisadas
armas de que disponen ... pero la criatura se ha hecho
gigantesca y ha comenzado a depredar a los astronautas
de manera imparable.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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En los años 70 surgió una generación
de cineastas de enorme talento, que llegó a Hollywood
con ansias de revolucionar el lenguaje del cine. Todo
lo que existe hoy se basa en el trabajo que hicieron tipos
del calibre de Francis Ford Coppola, George Lucas, Steven
Spielberg, William Friedkin, Franklin J. Schaffner y John
Milius (por mencionar algunos) durante aquella década,
en donde sus obras maestras formaron el molde de la narrativa
cinematográfica moderna. Y, en el ocaso de una
década brillante, llegó Ridley Scott con
Alien bajo el brazo. El título de Scott
fue enormemente influencial y marcó el camino para
una nueva generación del cine de terror.
La génesis de Alien es muy interesante.
Dan O´Bannon había debutado en el cine
junto con su compañero de universidad John Carpenter
en Dark
Star (1974). El filme no fue lo que se dice un éxito,
pero obtuvo buenas críticas y O´Bannon
decidió moverse a Hollywood en busca de capitalizar
dicha repercusión y obtener trabajo en la industria.
Ciertamente no le fue muy bien en dicha tarea ya que
terminó en un hotel de mala muerte y escribiendo
libretos de apuro con tal de tener algún material
como para ir a golpear las puertas de los estudios y
presentarles algo. Hasta él llegó Ronald
Shusett - otro guionista novel, que tan sólo
había escrito el thriller W en 1974, y
sin demasiado suceso -, y que ahora se encontraba
entusiasmado en la adaptación del cuento de Phillip
K. Dick We Can Remember It For You Wholesale
(tarea que lograría materializar el dúo
años más tarde, cuando el proyecto se
transformó en El
Vengador del Futuro). O´Bannon aceptó
colaborar con él si también lo ayudaba
con su propio proyecto - que era una versión
seria y terrorífica de Dark
Star -, y juntos decidieron que éste
último sería un libreto más fácil
de vender y más barato de producir. Pero allí
es cuando aparece el chileno Alejandro Jodorowski, quien
estaba montando su descomunal y legendaria versión
de Duna - en donde Pink
Floyd escribiría la banda de sonido, Salvador
Dalí haría de emperador sentado en un
inodoro de oro como trono, y se utilizarían sofisticados
(y carísimos) bocetos de producción diseñados
por el dibujante francés Moebius -. A Jodorowski
lo había impresionado los méritos de O´Bannon
- quien no sólo escribió Dark
Star sino que actuó e hizo los efectos especiales
-, y lo llamó para que se fuera a trabajar con
él en Europa. Y hacia allí partió
O´Bannon.
Desde ya toda la producción de Duna de
Jodorowski se fué por la cloaca cuando
los inversores vieron el monto astronómico al
que ascendía el proyecto (y, lo que es peor,
el chileno agregaba carísimas excentricidades
todos los días), y decidieron darle una patada
al director & cía. En la volteada
cayó O´Bannon, el que quedó completamente
quebrado y tuvo que pedir prestado dinero para regresar
a Norteamérica.
Sin embargo la experiencia europea no había
sido un completo desperdicio, ya que O´Bannon
se contactó con el artista plástico H.
R. Giger durante la pre producción de Duna,
y quedó profundamente impresionado por los retorcidos
bocetos del suizo. Cuando O´Bannon regresó
a USA, volvió obsesionado con la idea de hacer
una película sobre uno de los engendros biomecánicos
de Giger. Para ello también aplicó alguno
de sus temores infantiles - como su fobia a las avispas
lobo, las cuales implantan sus crías en el cuerpo
de las arañas hasta que maduran y se nutren de
ellas -, acopló ideas con Shusett, y empezaron
a fogonear el primer libreto de la película -
llamada, para ese entonces, Star Beast
-. Tomando ideas de todos lados, la dupla de guionistas
terminó el libreto (ahora renombrado como Alien)
y salieron a venderlo. El primer interesado fue Roger
Corman (QC!), pero por suerte también
lo había visto Walter Hill, y éste junto
a sus socios David Giler y Gordon Carroll decidieron
comprarlo. El tema es que el trío de productores
comenzó una larga serie de rescrituras - ocho
en total, puliendo diálogos, sacando escenas,
agregando el personaje del robot Ash -, y O´Bannon
y Shusett comenzaron a sentirse radiados del proceso
creativo. Las discrepancias sobre las modificaciones
hechas a la historia terminaron por caldear los ánimos
hasta tal punto que los productores le prohibieron la
entrada a la sala de edición a O´Bannon
durante el rodaje, y éste terminó por
destilar pestes contra el estudio.
Pero en aquel momento ni aún la profunda pulida
de Alien había logrado convencer a los
estudios Fox para que financiara el proyecto.
Habría que esperar a la llegada del megaéxito
de La
Guerra de las Galaxias en 1977 para que la ciencia
ficción explotara en toda su furia y los estudios
se abalanzaran a rodar cualquier cosa que tuviera naves
espaciales. Y, en aquel momento, el libreto de Alien
era el único guión de ciencia ficción
que la Fox tenía a mano.
Con la producción en marcha la Fox comenzó
a barajar nombres como Peter Yates y Robert Aldrich para
la silla del director, pero Hill y sus socios pujaron
por Ridley Scott - un veterano de la publicidad y que
había llamado la atención con su primer
filme Los Duelistas (1977) -. Con Scott a bordo,
O´Bannon hizo su siguiente movida y logró
importar a H.R. Giger. Y con ello pusieron en marcha el
rodaje una de las historias de terror más impactantes
de la historia.
Ciertamente Alien es una amalgama de influencias.
Usualmente se cita a It!
The Terror From Beyond Space (1958) como la primordial,
ya que la estructura es idéntica - criatura
se escabulle a bordo de una nave espacial y toda la
tripulación sale a cazarla -, pero toma cosas
de Planeta
Prohibido (una alerta planetaria para que nadie
se acerque... y que no es escuchada), El
Planeta de los Vampiros (en donde figura otro esqueleto
alienígena gigante, hallado por los astronautas
en el planetoide), y hasta El
Enigma de Otro Mundo, amén de una parva de
otros filmes. Pero, en mi opinión personal, ésta
es en realidad una versión terrorífica
de 2001, Odisea del Espacio.
El comienzo es similar, con 10 minutos a puro silencio
y viendo la desabrida rutina diaria de los astronautas.
Hay otra computadora que desvía su misión
debido a un encuentro de origen desconocido. Hay otra
entidad autómata - Ash, en vez de HAL
- que cree que el contacto y la preservación
del alien es más importante que la suerte de
la tripulación (se acuerdan del video que
descubre Bowman mientras desarticulaba a HAL en 2001?).
Hasta la estética final de Sigourney Weaver en
una cápsula de hibernación se ve similar
al bebé espacial del clímax de 2001.
Los largos silencios, la música minimalista,
hasta el sonido de las computadoras se ve (y oye) similar
al clásico de Stanley Kubrick.
En realidad es culpa de Ridley Scott, quien imita muy
bien a Kubrick durante la mayor parte del tiempo. Es
un filme de combustión lenta, lo que ayuda a
crear clima. El libreto no le da mucha importancia a
las caracterizaciones - no tiene tiempo para ello
- y prefiere tomar un atajo: todos son obreros, belicosos
y de mal humor (una lección de economía
de caracteres que aprendería CSI, por
ejemplo). El capitán es un pedante, la ayudante
una malhumorada, los mecanicos viven protestando por
el sueldo, el oficial científico es un soberbio,
y nadie le hace caso a la tercer oficial. Obviamente
las cosas cambian cuando la criatura sube a bordo, incrustada
en la cara de John Hurt (una de las tantas imágenes
sexuales que posee el filme; O´Bannon ha declarado
que el alien es en realidad un violador extraterrestre;
su forma es fálica y sus ataques consisten en
penetración y fecundación forzada). Eso
da pie a la escena más recordada del filme, que
es cuando el engendro destroza el pecho de John Hurt,
mira al resto de la tripulación (como si estuviera
memorizando sus aterrados rostros) y desaparece en un
segundo. Simplemente shockeante.
Quizás allí podemos encontrar el pie
para analizar Alien como corresponde. Si uno
se atiene al diálogo, el mismo es fluído
pero bastante genérico (no hay nada memorable
en los parlamentos del filme). En cambio Alien
funciona más como una serie de esqueletos de
escenas, en donde el director se encarga de llenar los
blancos. Es por eso que la película es un triunfo
de Ridley Scott por encima de los libretistas. Las apariciones
de la criatura, su mimetización con el entorno
(el ataque a Harry Dean Stanton es brillante), el carisma
del monstruo como tal (que sangra ácido, recolecta
humanos para crear colmenas con ellos, etc), las coreografías
de las sangrientas peleas con la criatura ... son mérito
exclusivo de Scott. Pongan a otro director con menos
talento y Alien hubiera pasado inadvertida como
una serie B más.
Alien es una experiencia. Cada escena es impecable
y creíble. Al transformar al villano en un ser
enigmático y que sorprende a cada rato el filme
le da una personalidad única, algo que ninguno
de sus imitadores pudo copiar - y que constituye el
secreto.del género, desde Godzilla
hasta la fecha -. Con su desarrollo minimalista - solo
corredores mal iluminados, escasa música
- mantiene un clima formidable durante todo el filme
y resulta efectiva al momento de los shocks. Y la intensidad
que le inyecta Ridley Scott la mantienen fresca y muy
recomendable, aún a más de 30 años
de su estreno.
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