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TRAMA
: Un satélite de la corporación Weyland detecta
una súbita actividad energética en una isla desierta
cercana a la Antártida. El scaneo demuestra que proviene
de una pirámide enterrada a 600 metros del suelo. Charles
Bishop Weyland es un hombre gravemente enfermo y decide emprender
la aventura de explorar la pirámide, armando en breve una
expedición altamente especializada. Pero al llegar descubren
un enorme tunel que va desde la superficie hasta la pirámide,
generado con tecnologías desconocidas en la Tierra. Y cuando
los investigadores descienden, descubre una raza de aliens que han
salido de su estado de hibernación y utilizan a los humanos
como huéspedes para sus crías. A esto se suma la llegada
de una raza de cazadores alienígenas que atacan tanto a los
humanos como a las criaturas. Entre los sobrevivientes de los ataques
se encuentra la experta exploradora Alexa Woods, que irá
descubriendo que la pirámide es una construcción ancestral
creada por los alienígenas cazadores para su ritual de iniciación
en los artes de la guerra, y que usan a las criaturas como entrenamiento
en su bautismo de fuego.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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Alien (1979) de Ridley Scott es uno de los más influenciales
clásicos del cine de terror de los últimos veinte años.
Generó una saga de secuelas que progresivamente fueron cayendo
en sus niveles de creatividad, aunque no de calidad. El gran problema
de la saga de Alien es que básicamente se limitaron
a repetir lo mismo una y otra vez, cambiando cosméticamente
los escenarios. Lo único que la mantuvo viva fue la apuesta
arriesgada de la Fox al tratar a la saga como cine de autor,
incluyendo a talentos como James Cameron, David Fincher o Jean Pierre
Jeunet, que hicieron malabarismos para darle frescura al tema. Pero
después de cuatro filmes resulta obvio que el truco - jugar
al Doom con el Alien en corredores mal iluminados
- termina por cansar si no hay un giro radicalmente nuevo en los libretos.
Hubo un proyecto para realizar un Alien 5, con Ridley Scott
en la dirección, Sigourney Weaver como la figurita repetida
de turno, y James Cameron en libreto y producción. Era un
proyecto que iba avanzando lentamente, pero en un momento la Fox
decidió dar un vuelco y eligió hacer una combinación
de dos franquicias que tenía bajo su paraguas - Alien
y Depredador -, algo que terminó por espantar y alejar
a todos los talentos involucrados.
Es que, paralelamente, el proyecto de un choque de monstruos (Monster
Bash, al estilo de los filmes de la Universal de los
años 40) había estado germinando en el estudio desde
finales de los años 80. Básicamente, cuando la Dark
Horse Comics desarrolló una serie de historietas basada
en Alien contra Depredador, que obtuvieron un rotundo éxito
y comenzaron a generar su propio merchandising. El encuentro
llegaría hasta tener su propio video juego, que sería
un hit de ventas e impulsaría sus propias secuelas.
Estando involucrado Paul W.S. Anderson (Mortal Kombat) en el
proyecto, es obvio que el film tiene un tono absolutamente diferente
a lo esperado por los fans de Alien. Aquí es donde comienzan
los problemas de valoración de la película, entre los
que se cuenta la misma Fox que no le tuvo confianza al producto
y le negó la preview a la crítica norteamericana,
con lo cual la prensa decidió ensañarse con el film.
Como siempre, el periodismo americano es corporativo y politizado,
y privilegia al respeto de su poder antes que las cualidades artísticas.
Y el tema es que uno debe pesar cuál es el punto de vista
adecuado para emitir su opinión. Si considera a Alien
vs Predator como una secuela de Alien, es una película
terriblemente light, sin atmósfera ni sustos que hicieran
célebre a la saga. En cambio si la considera como una secuela
de Depredador - que eran, básicamente, vehículos
de acción -, resulta un film mucho mejor visto. En realidad,
y con Anderson tras las cámaras, como debe evaluarse a la
película es como la adaptación de un videogame.
Ese es el punto de vista exacto.
En general Paul W.S. Anderson es un director bastante blando; a mi
juicio, es un tipo que se enrieda en el cuarto de edición y
cuyas obras tienen problemas de continuidad, cuando no desarrolla
filmes impecables técnicamente pero sin brío y con la
consistencia de una comida rápida. Son películas fácilmente
olvidables, entretenidas mientras duran y no demasiado dañinas
a la neurona. Alien vs Predator es bastante mejor que filmes
anteriores de Anderson, pero no califica para darle una cuarta estrella.
Como entretenimiento es ok, con un buen ritmo y con una buena atmósfera
inicial. Todo el procedimiento previo a la expedición es
bastante interesante, aunque las teorías sobre la pirámide
resulten una sanata sideral, diciendo que los depredadores enseñaron
a los humanos a construir a cambio de que éstos se entreguen
en sacrificio para cultivar aliens y entrenarse con ellos (sin considerar
la charlatanería sobre las culturas egipcia, azteca y cambodiana,
cuyas pirámides fueron construidas desde antes de Cristo
hasta el siglo XII DC, una explicación totalmente incomprensible).
Todo el film sigue la estructura de un juego y, de hecho, las secuencias
en que el edificio se transforma en un enorme cubo de Rubik
parecen las etapas de un video game, donde los protagonistas
obtienen armas para avanzar en la misión. Pero al menos los
combates entre alienígenas y cazadores son bastante intensos,
amén del clímax con la reina Alien, que permiten olvidar
los enormes agujeros del guión.
Es un film muy entretenido si uno deja el cerebro en remojo en
otra parte. Los caracteres son cartón pintado, y ni siquiera
la protagonista (Sanaa Lathan) tiene presencia o carisma para acarrear
el papel de heroína. ¿Dónde estás,
Milla Jovovich, cuando te necesitamos?. Está Lance Henriksen
en un cameo extendido como el antecesor del androide Bishop, que
estuviera en Alien y Alien 3, como para darle continuidad
al producto. Pero dejando de lado la asepsia del film y un par de
ideas disparatadas, es un vehículo de acción disfrutable
que no le amargará el rato si la alquila un sábado
de lluvia a la tarde. |
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