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TRAMA
: 1988 : una explosión atómica ha devastado Tokio.
Ahora, 31 años después, la ciudad ha sido reconstruida
pero el tejido social se está desgarrando. Revueltas civiles,
anarquistas, pandillas callejeras y toda clase de violentos criminales
asolan las calles de Neo Tokio, mientras que se ha erigido un estado
policial. Tetsuo, miembro de una pandilla de motociclistas, cae
herido en una refriega contra otra banda rival. Al mismo tiempo,
un chico deforme aparece sorpresivamente en el lugar, a la vez que
se encontraba huyendo de la policía. A la escena acuden numerosas
fuerzas armadas que se llevan al chico y a Tetsuo a una instalación
militar secreta. Los compañeros de banda de Tetsuo desconocen
el paradero de éste, y uno de ellos - llamado Kaneda - se
topa con Ryu, una chica que pertenece a la guerrilla. Kaneda se
une a las fuerzas guerrilleras, y junto con la chica penetran a
la base militar, para descubrir que allí se realizan experimentos
genéticos para desarrollar el poder síquico de los
pacientes que retienen contra su voluntad, y descubrir a un elegido,
un ser todopoderoso que pueda controlar una descomunal fuente de
energía conocida como Akira.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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Uno no es especialista en manga ni animé (los
equivalentes japoneses del comic y la animación occidentales).
Con lo cual, para realizar alguna referencia histórica previa
sobre el género, termina por acudir a Internet. Y uno se lleva
la sorpresa de que Akira resulta ser la versión animada
de una tira que Otomo publicó entre 1982 y 1990.
Cuando digo sorpresa es porque en la traducción de la historia
a la pantalla grande uno se topa con bastantes agujeros de lógica
en el relato, cosa que no debería suceder en un universo
creado y madurado durante tantos años en el comic, y trasladado
al cine de la mano de su creador. En general, lo poco que he conocido
del animé siempre me ha resultado así, con genios
de delirante creatividad desarrollando historias que evolucionan
y se complican en exceso, hasta el punto que, visto a la distancia,
resulta absolutamente incoherente. Como si fueran culebrones de
lo fantástico, donde los personajes mueren, resucitan en
otro nivel y con mayores poderes, se fusionan y dividen con otros,
y viven en universos de reglas no siempre demasiado lógicas.
Akira no llega a esos extremos, pero denota a veces un exceso
de pretensiones del autor que no siempre están reflejadas
de modo entendible en la pantalla. O, como suelo concluir, el torbellino
de ideas termina por enredar al autor, y éste prefiere narrarlas
en una forma enigmática, dejando finales abiertos y de libre
interpretación, como el caso de este film.
Akira se ha constituído como el referente del animé
japonés con el paso de los años. No tiene demasiadas
cosas diferentes de otras obras cyberpunk que han venido
de la tierra del sol naciente. Hubo un holocausto, hay una ciudad
reconstruída, un estado de fuerte presencia policial, una
guerra civil en ciernes enarbolada por la juventud disconforme.
Hasta allí, la trama es similar a bastantes productos post
Akira (que posiblemente hayan tomado de este film las ideas
básicas del escenario) como Evangelión o Cowboy
Bebop. Donde la cinta empieza a distanciarse y tomar vuelo propio,
es en lo que los militares se encuentran buscando tras los experimentos
genéticos. Comenzando por el McGuffin de la historia,
que todos llaman Akira y que recién se explica tibiamente
hacia el final de la película. Al principio Akira
parece ser una presencia divina que se encuentra en todas las cosas
(¿la fuerza?), después resulta ser una fuente
de energía alimentada por el conocimiento y la vida de las
generaciones pasadas, pasando por ser una especie de mesías
que la gente espera para acabar con el estado policial, y resultando
que es el ser primigenio que llamó la atención a las
fuerzas militares sobre la potencia de los poderes síquicos.
Si es esta última la explicación definitiva, no queda
claro como el nombre de un chico sujeto a experimentación
secreta pasó al conocimiento público (en muchos pasajes
del film, la gente viva a Akira).
Después está el hecho del accidente de Tetsuo que,
casualmente, se topa con uno de los chicos que se han escapado del
complejo secreto. No resulta claro por qué el chico deforme
escapa, o por qué la gente de la revolución estaban
esperando que desertara. Tampoco por qué los militares dejan
al resto de la banda con la policía, y se llevan sólo
al inconsciente Tetsuo. Lo cierto es que los estudios (más
alguna que otra manipulación) despiertan los poderes ocultos
de Tetsuo, que aumentan exponencialmente a medida que transcurre
el film. El origen de Tetsuo es desconocido, y uno podría
asumir sobre el final del film, que es el hermano desconocido de
Akira. Cuando decide escapar del complejo militar, arrasando
edificios enteros, acude hacia donde se encuentra Akira,
sin quedar claro si es por curiosidad o porque la fuerza que lo
domina lo llama a ese lugar.
El siempre indefenso Tetsuo se transforma en un Dios vengativo, devastando
porciones enteras de la ciudad. Las escenas del combate de las fuerzas
militares con Tetsuo son impresionantes, y gráficamente muy
violentas. Nunca mejor expresado el paralelismo divino de Tetsuo cuando
se encuentra en el estadio devastado, sentado en un sillón
de piedra, que asemeja a un dios griego en el olimpo. Y del encuentro
con los restos de Akira - conservados en frascos de laboratorio
- uno puede deducir que las pruebas se basaban en implantar células
del ser original a los sujetos de la experimentación. Así
mismo no queda claro si la explosión atómica original
se debió a un encuentro similar con Akira originalmente
hace tantos años, o si como fruto de la explosión atómica
se desarrollaron una raza de super seres esperando ser despertados.
Es a partir de esa escena del estadio que el film se lanza a una
interpretación metafísica, si se quiere, al estilo
2001, Odisea del Espacio. El super ser transformándose
en un ente orgánico gigantesco; y Akira renaciendo
como una fuente de energía que devora todo, incluso a la
masa orgánica y a los chicos mutantes, tragándose
media ciudad hasta convertirse en una mini nova (¿un mini
universo?) donde todos se fusionan en uno solo. Incluso se hace
un guiño con la posibilidad que la nueva fuente de energía
haya pasado a Kaneda, cuando éste la atrapa con la mano (¿pensado
para una secuela?). Se podría interpretar que Akira
ha recuperado todas sus partes para culminar con su tarea de evolución
y elevación. O, cínicamente, que el director tomó
un atajo para intentar poner algún tipo de final - la otra
opción era dejar a dos dioses antagónicos reglando
la Tierra -.
En cuanto a los personajes están bien escritos, y las situaciones
bien desarrolladas. Ciertamente el futuro descripto en el film es
algo conservador - lo cual no es demasiado desacertado, si analizamos
como ha evolucionado la tecnología desde 1987 hasta hoy -,
pero cumple con su cometido. Pero Akira es un film muy potente
en lo visual, muy bien desarrollado en la mayoría de los
casos, y rico de ideas, aunque muchas de ellas no resulten coherentes
con lo que venía contando la trama, pero que terminan compensando
sobradamente esos huecos argumentales. |
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