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USA, 2009 : Christina Ricci
(Anna Taylor), Liam Neeson (Eliot Deacon), Justin Long
(Paul Coleman), Chandler Canterbury (Jack), Celia Weston
(Beatrice Taylor) Director
- Agnieszka Wojtowicz-Vosloo, Guión - Agnieszka
Wojtowicz-Vosloo, Jakub Korolczuk & Paul Vosloo
TRAMA : Anna Taylor se despierta
en la camilla de una funeraria. Está desnuda
y posee una gran herida en la frente. Pronto se le presenta
Eliot Deacon, el encargado de la funeraria, y le comunica
que debe prepararla para su propio entierro. Anna no
puede dar crédito a lo que escucha, e intenta
recordar lo sucedido la noche anterior. Unas copas,
una discusión con su novio, una partida apresurada
por el enojo... un accidente automovilístico.
Pero Anna puede levantarse y charlar con Deacon como
si nada. ¿Es todo un sueño? ¿Ella
es un fantasma? ¿O acaso está retenida
contra su voluntad en el sótano de la funeraria,
y Deacon es un sicópata que desea enterrarla
aún con vida?
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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After.Life es el film debut de la directora Agnieszka
Wojtowicz-Vosloo, que había alcanzado cierta notoriedad
en los circuitos independientes con el corto Pate
que data del 2002. Tras siete años Wojtowicz-Vosloo
llega a la pantalla grande con esta historia tétrica
de gente atrapada en el limbo entre la vida y la muerte...
o al menos, eso es lo que uno piensa. Lo cierto es que
el filme tiene un gran clima y excelentes actuaciones,
pero tiene un libreto recargado de truculencias, improbabilidades
y huecos de lógica que terminan de atentar contra
sus propias intenciones.
Yo creo que la intención aquí era hacer
una especie de Sexto Sentido, pero con funebreros
que ven (y charlan con) gente muerta y los ayudan a
llegar a la luz, todo esto empapado por un clima realmente
sombrío. Aquí la cuestión pasa
por si Christina Ricci está alucinando, es realmente
un fantasma, o está viva y en manos de un sicópata.
Hay elementos que sirven para justificar cualquiera
de las tres hipótesis, y eso es lo que el guión
dispara a mansalva durante toda la duración de
After.Life. El problema es que el filme se empecina
con lanzar tantas pistas al ruedo que termina por olvidarse
de su propia lógica interna. Si Christina Ricci
está muerta, ¿cómo puede hablar
y caminar por todos lados?. No me imagino lo complicado
que debe ser embalsamar a alguien que no se queda quieto
y que, incluso en una escena, se encapricha y destroza
la mitad de las instalaciones funerarias. Mal dia
para enterrar a un cadáver rebelde.
La otra alternativa es que Ricci sea un fantasma, lo
que también se lleva a patadas con la lógica,
ya que debería ver su propio cadáver o
atravesar paredes (y por ende, no podría agarrar
objetos, a menos que haya tomado un curso con Patrick
Swayze en Ghost, la Sombra del Amor). Entonces
la última opción es que la Ricci sea un
rehén de Neeson. Para colmo, el personaje del
funebrero no es un amable portero de entrada al mundo
de los muertos sino un tipo áspero y enojado
con los excesos y desprecios que han cometido los vivos
cuando respiraban. Liam Neeson se comporta como un asesino
serial con costado amable, y en realidad el filme trata
más sobre él que sobre la pobre maestrita
muerta. El espectador está todo el tiempo intentando
descifrar cuáles son las verdaderas intenciones
de Neeson. ¿Es un duro moralista, un sádico
perverso, o un tipo resignado a su trabajo y perseguido
por un don que no quería tener?. Como las
actuaciones son muy buenas, uno disfruta del tiempo
en escena de estos personajes pero empieza a molestarse
con el guión, que sólo dispara sospechas
y no certezas. Y, en el climax, el filme sólo
termina por embarrar aún más la cancha
y deja al espectador sumamente enojado y con muchas
más dudas que al principio.
El tema de After.Life es que semejante trama retorcida
exigida un gran revelación final, que no la hay.
(alerta spoilers)
Aún cuando el forense la dictaminó muerta,
Christina Ricci respira y ése es un dato que Liam
Neeson oculta. El novio Justin Long termina por descubrirlo,
pero toda la secuencia de rescate de la Ricci resulta
ser una alucinación, y el muchacho en realidad
termina en la camilla del funebrero. Opciones posibles:
a) Liam Neeson arregló todo para que Long
se mate y se reúna con la Ricci; b) todo
el tiempo fue una alucinación de Long, quien fue
el único que se mató en toda la historia
(y que imaginaba a la Ricci muerta); pero, de ser así,
está tan mal hecho como flashback que el
espectador no alcanza de digerirlo (el chico de la escuela
está con Neeson cuando prepara el cadáver,
y es un personaje que pertenecía a la anterior
alucinación!). Al menos podrían haber puesto
a la Ricci intentando ver el cuerpo de Long, lo que hubiera
sido más lógico e interesante. Además
hay una subtrama con el alumno de la escuela (que ve
gente muerta!) cuya madre resulta ser una versión
zombie y anciana de Christina Ricci y que no termina de
entenderse en absoluto. Es un claro ejemplo de un libreto
fabulero que vive creando una situación
tras otra para generar interés y tensión,
pero cuando llega el momento de compatibilizar todas las
mentiras, pistas y sospechas, le resulta imposible y le
hace un nudo final a la historia como puede. (fin
spoilers)
After.Life está ok. El clima que crea
Wojtowicz-Vosloo sustenta la película hasta el
tercer acto, en donde se comienza a desbaratar la cosa
simplemente porque el libreto no da una resolución
lógica y limpia a todo el berenjenal que fue
creando. Pero entre el suspenso y las perfomances, yo
me animaría a recomendar After.Life, aún
a sabiendas de que se trata de una experiencia fallida. |