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USA / Dinamarca, 1962 : Carl
Ottosen (Comandante Eric), John Agar (Capitán Donald
Graham), Peter Monch (Karl), Louis Miehe Renard (Svend),
Ove Sprogoe (Barry O’Sullivan), Ann Smyrner (Ingrid)
Director - Sidney Pink, Guión
- Sidney Pink & Ib Melchior
TRAMA : En el futuro la Tierra
estará gobernada por las Naciones Unidas y la
meta principal será la exploración del
universo. Por ello es que la nave espacial Explorer
12 se dirige a Urano en busca de señales de vida.
Pero al llegar los astronautas descubren que el planeta
es un vergel con atmósfera respirable. Poco a
poco comenzarán a darse cuenta de que todo lo
que los rodea ha sido prefabricado por un ente alienígena,
que se ha apoderado de sus recuerdos y ha construído
un mundo virtual en donde los astronautas materializan
todos sus deseos.
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Viaje al Séptimo Planeta viene del duo de
directores / productores / guionistas Sidney Pink e Ib
Melchior , responsables también de otros filmes
bizarros como El Furioso
Planeta Rojo y Reptilicus.
En general suelen haber una o dos ideas rescatables en
cada película de esta dupla, pero los presupuestos
risibles, las pétreas perfomances, los guiones
toscos y la atroz dirección terminan atentando
contra ellas. En el caso de Journey to the Seventh
Planet ocurre lo mismo: hay un concepto brillante
torpedeado por una ejecución horrenda, lo cual
termina de ser una lástima.
Aquí da la impresión que Sidney Pink
se hubiera despachado con una versión no oficial
de Solaris, la clásica novela de Stanislaw
Lem publicada en 1961 y que tuviera dos adaptaciones
a la pantalla grande: la recordada Solaris
(1972) de Andrei Tarkovsky y la injustamente despreciada
Solaris (2002) de Steven
Soderbergh. Una expedición espacial llega a un
planeta en donde los pensamientos de los astronautas
se vuelven reales. Al contrario de lo que ocurría
en Solaris, aquí no es un planeta pensante
sino un alienígena que desea explorar las mentes
de los astronautas como tarea investiga previa para
preparar su invasión a la Tierra. Y el guión
se las apaña para crear algunos momentos interesantes,
como cuando Carl Ottosen empieza a recordar su tierra
natal y a la distancia, detrás de él,
comienzan a materializarse casas, árboles, un
molino...
Pero esos dos minutos de inspiración mueren aplastados
por una sobredosis de idiotez general de los personajes
y una pobrísima ejecución por parte del
director. Los astronautas parecen tener el cerebro
pastoso y son incapaces de sumar 2 + 2 - pasa el tiempo,
siguen encontrando cosas familiares de la Tierra, incluso
se materializan mujeres, y aún así no saben
lo que está ocurriendo -; cuando aparecen los monstruos,
son sideralmente ridículos; y los diálogos
a veces lastiman los oídos. Las perfomances tampoco
se quedan atrás, en especial la del héroe
de la serie B John Agar que sólo piensa en
irse a los matorrales con todas las mujeres que
su imaginación termina por materializar. Ni siquiera
Sidney Pink tiene dos dedos de frente como para mantener
algo de suspenso - a los cinco minutos de película,
ya se despacha con el extraterrestre pronunciando un discurso
con delirios de grandeza -.
Con lo cual Viaje al Séptimo Planeta
termina siendo una oportunidad desperdiciada de hacer
algo interesante y novedoso para lo que era esa época.
No se precisaba un enorme presupuesto para generar algo
decente, simplemente tener algo de sentido común.
Pero aquí eso es lo que falta y por doquier. |