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USA, 2009 : John Cusack (Jackson
Curtis), Chiwetel Ejiofor (Adrian Helmsley), Oliver Platt
(Carl Anheuser), Amanda Peet (Kate Curtis), Thandie Newton
(Laura Wilson), Danny Glover (Presidente Thomas Wilson),
Tom McCarthy (Gordon Silberman) Director
- Roland Emmerich, Guión - Roland Emmerich &
Harald Kloser
TRAMA : El geólogo Adrian
Helmsley, quien es asesor del presidente de los Estados
Unidos en temas ambientales, ha descubierto que una
explosión solar de gigantescas proporciones ha
creado una enorme oleada de microondas que están
recalentando el núcleo de nuestro planeta. El
presidente Thomas Wilson ha decidido reunirse con los
principales dirigentes del mundo y ha organizado en
secreto un plan de salvataje, ya que un devastador cataclismo
global estallará en el año 2012. Mientras
tanto, el escritor de ficción Jackson Curtis
comienza a descubrir señales de la inestabilidad
de la corteza terrestre y de los planes secretos del
gobierno. Tomando a su familia, Curtis comenzará
una carrera desesperada para lograr un cupo en los 400.000
elegidos que tienen un boleto de ida en el masivo proyecto
secreto de rescate. Pero los innumerables terremotos
y maremotos convertirán a su viaje hacia el destino
final en una tarea imposible.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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2012 está basada en las creencias populares
generadas por el calendario maya, en donde los astrónomos
indígenas habían previsto el fin de los
tiempos en el año antes mencionado. Fin de los
tiempos (o de los ciclos del calendario maya) no necesariamente
significa apocalipsis; para los mayas era la visión
del final de una etapa y el comienzo de un nuevo estadío
para la humanidad. Mientras que muchos han visto el tema
como la elevación del hombre a un nuevo nivel de
conciencia - una creencia New Age que sería
el equivalente a la Era de Acuario -, otros tantos
se han volcado por un enfoque decididamente pesimista.
Quizás en el hombre haya un deseo inconsciente
sobre la necesidad de explicitar una fecha de vencimiento
para su raza, lo que lo ha llevado a la búsqueda
constante de poner una fecha tras otra al fin del mundo.
Cuando no fue el cometa Halley, fueron las profecías
de Nostradamus, el efecto del año 2000 en las computadoras,
el nuevo milenio, el año 2008... y ahora el 2012.
Y cuando pasemos el 2012, no faltará algún
idiota que desentierre las leyendas de mongochito
y diga que el mundo se acaba en el 2020 (u otro año
a elección y relativamente alejado, así
nos da tiempo para comprar libros de los autores apocalípticos
de turno).
Con la idea de prenderse a la movida de turno, Roland
Emmerich ha decidido crear un filme exploitation
de cine catástrofe. Si uno considera las atroces
características del género - ensamble
de actores conocidos; pequeñas historias personales
que son mediocres, no le interesan a nadie y sólo
sirven para identificar quién vive y quien muere
en la hecatombe de turno; 10 minutos de efectos especiales
después de 90 minutos de bofe dramático
-, Emmerich ha creado la mejor película de cine
catástrofe de todos los tiempos. No sólo
contiene como 20 cataclismos (que podrían haber
dado pie cada uno a su propia película), sino
que masacra a miles de millones de personas de la manera
más divertida. Oh, si: 2012 es abominable
científicamente y en sus intenciones exploitation,
pero es entretenimiento puro.
La mejor movida que ha hecho Roland Emmerich desde
Dia de la Independencia
es haber puesto a su socio y guionista Dean Devlin en
el congelador, y haberse buscado libretistas como la
gente. Eso no quita de que Emmerich siga generando filmes
con mayor o menor grado de atrocidad - como 10.000
BC -, pero al menos los diálogos resultan
cada vez más tolerables. Acá el socio
de turno es Harald Kloser que participara, además
de la aventura cavernícola del alemán,
en otros filmes pasables como El Día Después
de Mañana y Alien
vs Depredador. Y, sinceramente, el resultado final
es mucho mejor de lo esperado.
En sí 2012 cumple con todas las
premisas del género. Hay un montón de caras
conocidas que aportan su solvencia para decir parlamentos
que son ridículos en lo científico y regulares
en lo dramático. Hay una amenaza global que es
tan disparatada que es imposible tomársela en serio
- y que me recuerda a otro filme tonto y muy divertido
como era The Core -. De allí en más
Emmerich se pone a full, repartiendo el tiempo entre un
20% de diálogos pasables y un 80% de soberbios
efectos especiales. Oh, si: cuando tiene que poner
la carne en el asador, el alemán no escatima en
recursos ni en pisar los tabúes más sagrados
de los puritanos yanquis. Cuando en una de sus tantas
huídas el avión de John Cusack debe atravesar
la ciudad de Los Angeles, lo hace entre dos mil toneladas
de edificios que se deshacen con miles de personas volando
por los aires. Si este no es un tratamiento de shock
para los traumados por el efecto del 11 de setiembre
del 2001, sinceramente no sé qué es.
Hay dos cosas que convierten a 2012 en el rey
del género de cine catástrofe: por un
lado, el libreto no se ensalza con situaciones dramáticas
de stock. Cada vez que hay una escena emotiva - el reencuentro
de Cusack con su familia; la despedida de George Segal
de su hijo radicado en Japón -, es abruptamente
cortada por un tsunami o un gigantesco terremoto antes
de que la gente empiece hablar idioteces. Lo otro es
que el exterminio de la humanidad nunca fue tan divertido.
La destrucción está coreografiada en todo
su esplendor, y es donde Emmerich despliega lo mejor
de su talento. Desde la explosión del parque
Yellowstone - al demonio con el oso Yogui!! -
hasta tsunamis arrasando el Tibet (entre otra parva
de cataclismos) se ven impresionantes y están
filmadas con nervio. Para que tengan una idea, mientras
que La Aventura del Poseidón nos hacía
comer 90 minutos de basura dramática para poder
ver un crucero dando una vuelta de campana, aquí
Emmerich lo despacha en cinco minutos y al poco tiempo
tenemos otra catástrofe en puerta.
En sí, lo que ha hecho Emmerich no es sino una
adaptación no oficial de Cuando
los Mundos Chocan. Quiten el planeta de turno que
va a chocar contra la Tierra, y el argumento es el mismo.
Oliver Platt viene a jugar el papel de John Hoyt en
el filme original de George Pal, pero tampoco es un
tipo demasiado perverso o malo como para tildarle el
rol de villano - a lo sumo es un desesperado y pragmático
que busca salvar su pellejo poniéndose en primer
lugar en la fila -. Quizás el detalle más
relevante de esta nueva versión no oficial, es
que no hay discursos heroicos ni justicieros. El plan
de salvataje lo arman las naciones más ricas
del planeta en secreto; el resto, que se embrome.
No hay lotería por los cupos (Danny Glover lo
menciona en un momento, como para que no queden dudas
de que Emmerich se inspiró en el filme de 1951)
ni elección de los más capaces, bonitos
y fuertes. Los sobrevivientes de turno son políticos
y millonarios, asi que todos los que estamos en la clase
media para abajo estamos condenados. Tampoco publicitan
el proyecto, así pueden escaparse en silencio
y sin que reine la anarquía. El futuro de
la humanidad reside en un grupo de egoístas millonarios
del primer mundo; el resto, que explote.
Pero aún con toda su agenda políticamente
incorrecta, 2012 es un descerebre más
que entretenido. Es un espectáculo pochoclero
divertido y tan atroz que resulta imposible salir del
cine pensando que ese va a ser el terrible fin de la
humanidad de aquí a unos años. Es tan
exagerada que resulta camp, y es enormemente
amena. |