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TRAMA
: El prestigioso biólogo marino Pierre Aronnax es invitado
por el gobierno de los Estados Unidos a unirse a un buque de guerra
en una expedición exploratoria con el fin de encontrar a
un monstruo marino que destroza a acorazados y navíos mercantes
en aguas del Pacífico. Luego de varios meses de esfuerzos
en vano, el USS Abraham Lincoln presencia el hundimiento de un barco
cerca de su ruta y, al ir a su encuentro, descubre al monstruo con
el cual traba combate. Pero el buque es hundido y Aronnax, su ayudante,
y el experimentado arponero Ned Land flotan a la deriva en el océano.
Cuando la suerte parece estar echada, descubren al cuerpo del monstruo,
que resulta ser un buque submarino fuertemente acorazado llamado
Nautilus y está al mando del Capitán Nemo, quien decide
retenerlos. Nemo es un brillante inventor y estratega, que se ha
planteado a sí mismo y a su tripulación la misión
de destruir todo barco de guerra y buque que transporte materiales
militares que encuentren en su camino. Pero con el paso del tiempo,
Aronnax descubrirá el oscuro pasado de Nemo y que detrás
de su deseo de justicia se esconde una insaciable sed de venganza.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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Julio Verne es el padre de la ciencia ficción. No es un género
que hubiera creado expresamente - la narrativa de Verne siempre se
orienta hacia los viajes exóticos y las aventuras -; pero cuando
las vías tradicionales de explorar el mundo se le terminaron,
comenzó a experimentar, con viajes por debajo de éste
(al centro de la Tierra, bajo el mar) o por encima (con naves voladoras
o bien, yendo a la Luna). Quien terminaría por darle forma
al género sería su contemporáneo H.G. Wells.
Pero a ojos del público, Verne es sinónimo de ciencia
ficción. Y desde siempre su obra más popular ha sido
20.000 Leguas de Viaje Submarino, publicada en 1870, y que
había tenido dos adaptaciones muy libres en la época
del cine mudo - una proveniente del mítico George Meliés
- hasta la llegada de esta lujosa producción de la Disney
de 1954. Posteriormente habría nuevas y cada vez más
bizarras versiones para cine y TV, pero sin duda la versión
de Disney sigue siendo el molde de excelencia de cómo
adaptar a Verne y no ha sido superada hasta el momento.
Tanto las obras de Verne, Mark Twain, Louisa May Alcott, y otros
tantos autores clásicos eran lo que antiguamente se conocía
como literatura de formación para niños y adolescentes
(actualmente sustituída por obras más pasatistas como
las de Harry Potter, por ejemplo). En ese sentido no es raro
que Walt Disney haya puesto sus ojos en esta obra, especialmente
en los años 50 donde había comenzado a desarrollar
un estudio dedicado íntegramente a filmes con actores - que
se había iniciado cuatro años antes con la adaptación
de La Isla del Tesoro -, expandiendo a su prestigioso departamento
de animación. La calidad de los filmes familiares de la Disney
se prolongaría hasta fines de los 60, generando una buena
cantidad de clásicos, antes de empezar a caer en el disparate
y lo bizarro de sus propias creaciones.
Pero lo que sí resulta extraño es el enfoque elegido
para el film. Es una película mucho más compleja de
lo que inicialmente aparenta. Sin duda está Kirk Douglas
cantando, bailando y haciendo piruetas con una foca; pero aparte
de eso tiene muy poco para ofrecer para lo más chicos. Como
filme infantil es directamente aburrido; y para los adolescentes
hay algunas secuencias de acción, pero hay un notorio exceso
de verborragia que tampoco es demasiado excitante. En realidad es
un filme bastante adulto, camuflado de espectáculo para toda
la familia. Mientras que la novela fascinaba a chicos y adolescentes
con su narrativa - la mayor parte de tiempo funcionaba como una
enciclopedia de la vida marina, explicada amenamente -, toda esa
trama educativa desaparece por completo en el film. Por momentos
el viaje resulta demasiado abreviado (uno se sorprende cuando Aronnax
explica que ya han viajado 10.000 leguas... y ha ocurrido muy poco
en semejante transcurso); y si bien es cierto que semejante trama
en realidad daría mejor pie a una miniserie, lo cierto es
que 20.000 Leguas de Viaje Submarino logra entretener porque
apunta al otro punto esencial de Verne, que es la aventura.
Es una película realmente bien construída en tal
sentido; hay alguna exposición de los hechos, pero en menos
de 10 minutos ya estamos a bordo del USS Abraham Lincoln,
peleando contra el monstruo. Y la llegada de los náufragos
al Nautilus es fascinante, con la visión del entierro
en alta mar. Sorprende que un filme de Disney muestre la
muerte como un tema esencial de la trama (en ésta y otras
escenas posteriores).
Donde comienza a perder algo de efectividad la película
es en el desarrollo de los personajes. Aronnax es realmente un papel
secundario aquí, cuando en el libro tenía un protagonismo
indiscutible. En el filme, los protagónicos van a parar -
por una cuestión de cartel - a James Mason como Nemo, y a
Kirk Douglas que transpira carisma como Ned Land. Pero Land, que
en la novela era un papel al margen - como el catalizador que detona
los hechos y el escape del Nautilus - roba demasiado tiempo de cámara,
que debería haber correspondido al enciclopedismo marino
de Aronnax. Además Aronnax actuaba como un par intelectual
de Nemo, proveyéndole un grado de consciencia y juicio que
aquí resulta muy light (además de que la interpretación
de Paul Lukas es muy blanda).
Pero es precisamente en el caracter de Nemo en donde el libreto
realiza un perfil complejo, y por lo cual nos atrevimos a decir previamente
que se trataba de un filme adulto disfrazado de espectáculo
familiar. En un principio Nemo es mesiánico, un hombre destinado
a cumplir una misión rodeado de fieles seguidores; es una mente
brillante, genial inventor adelantado a su tiempo - en otro toque
de clase, el filme muestra que el Nautilus posee propulsión
nuclear en plena era victoriana -; es un abnegado misántropo,
renegado de la sociedad y convencido de los viles propósitos
militares que posee la humanidad; pero también es un personaje
idealista y trágico, que fuera esclavizado en su momento por
los hombres, y por cuya ambición militarista - descubrir los
inventos de Nemo - terminara por perder a esposa e hijo a causa de
la tortura. Es una nota sorprendentemente oscura para una cinta
Disney.
Es interesante ver como la historia muestra a Nemo como una personalidad
de múltiples caras, pero incapaz de redimirse. Hasta el final
continúa con sus propósitos, y semeja ser un persona
absolutamente fría, carente de consciencia. Sólo en
una escena intermedia - cuando desata sus emociones en el órgano
del submarino mientras el Nautilus destroza a otro barco
- parece tener un espasmo de sentimientos humanos. Y si bien la
película no explora en profundidad en un personaje tan fascinante,
lo poco que muestra está bien hecho. ¿Es Nemo realmente
un asesino o un hombre justo?. ¿O se trata simplemente de
otro ciego idealista?. Uno puede juzgar que, por el rumbo que
toma el libreto - la caída de Nemo y el Nautilus,
que difiere del libro ya que el mismo personaje regresaría
en la obra de Verne La Isla Misteriosa con una actitud más
humanitaria - Nemo es un villano y paga las acciones que ha cometido
con su muerte. Pero Nemo es un personaje demasiado gris para caer
en semejantes juicios.
Lo que subliminalmente el filme procura demostrar es otro de los
tópicos habituales de la ciencia ficción de los 50,
y es que la ciencia es una caja de Pandora. Esto lo hemos explicado
previamente; como resultado de la invención de la bomba atómica
en 1945, el concepto popular acerca de los científicos era
que resultaban ser monos con navajas, dispuestos a comprobar
ciegamente todas sus teorías aunque pudieran poner en riesgo
a la humanidad. Y para ello siempre contaban con el infinito financiamiento
de fuerzas militares. En ese sentido 20.000 Leguas de Viaje Submarino
se suma a dicha movida; con las palabras finales de Aronnax,
existe una suerte de redención para Nemo - destruyó
la tecnología atómica futurista que había creado
a costa de su vida -, y también un nuevo mensaje de advertencia
: ¡Cuidado con los científicos! ¡Lo que desarrollan
puede destruirnos a todos! ¡No corresponde a ésta época
la tecnología nuclear, simplemente porque no estamos capacitados
para manejarla!.
Es un filme bellamente orquestado; en escenarios y efectos especiales
el despliegue es impresionante e impecable. La figura del Nautilus
es sencillamente hermosa, y es una de las más inconfundibles
creaciones que ha dado el cine (otras podrían ser el Enterprise
o la Estrella de la Muerte). Es una historia contada con
mano diestra por Richard Fleischer, que excede en mucho a sus simples
aspiraciones de filme familiar. Las actuaciones están bien;
y los puntos flojos del guión están compensados con
su visión adulta del tema tratado, y en especial, por una
sucesión interminable de escenas excelentes : desde el entierro
en el mar, pasando a los ataques del Nautilus, hasta el excepcional
ataque del calamar gigante, y el gran clímax en la isla secreta
de Nemo. Por supuesto hay detalles (como la orden final de Nemo,
en donde la tripulación aguarda lentamente a la muerte en
sus camarotes) que no tienen demasiada lógica (salvo simplificar
el escape del trío central), pero la cantidad de virtudes
del film terminan por opacarlas. Sin dudas es un clásico
imprescindible. |
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