AQN – Critica: Apocalipsis Now (Apocalypse Now) (1979)

Apocalipsis Now: revisamos el gran clasico de Francis Ford Coppola sobre la Guerra de Vietnam, con Marlon Brando y Martin Sheen. Critica del film

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    Critica: APOCALYPSE NOW

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una crítica del film, por Alejandro Franco

USA, 1979 : Marlon Brando (Coronel Walter E. Kurtz), Martin Sheen (Capitan Benjamin L. Willard), Robert Duvall (teniente Coronel Bill Kilgore), Frederic Forrest (Jay ‘Chef’ Hicks), Sam Bottoms (Lance B. Johnson), Laurence Fishburne (Tyrone ‘Clean’ Miller), Albert Hall (Chief Phillips), Harrison Ford (Coronel Lucas), Dennis Hopper (periodista), G.D. Spradlin (General Corman), Scott Glenn (teniente Richard M. Colby)

Director – Francis Ford Coppola, Guión – Francis Ford Coppola & John Milius, basados en El Corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad, Musica – Carmine Coppola

Trama: El capitán Benjamin Willard se encuentra en Saigón, en pleno furor de la Guerra de Vietnam, y recibe la orden del departamento de inteligencia de rastrear y eliminar al Coronel Walter E. Kurtz. Kurtz era un militar brillante que solicitó la transferencia al cuerpo de los Boinas Verdes, y comenzó a emprender acciones de combate cada vez mas temerarias hasta que todo su pelotón desapareció y él junto con ellos. Los últimos mensajes de Kurtz muestran que se ha desmoronado mentalmente y que, con sentimientos mesiánicos, se ha internado en la selva de Camboya, emprendiendo su propia guerra privada. Pero la travesía de Willard río arriba hasta Camboya resulta harto difícil; y el operativo pasa por diversos estamentos de la guerra, cada vez más sangrientos y demenciales. Al final del viaje Willard encuentra a Kurtz, que se ha rodeado de una tribu de aborígenes y soldados renegados que lo adoran como un Dios. Pero Willard se encuentra superado por todas las escenas de la guerra que ha visto en su viaje, y no sabe discernir si Kurtz es un guerrero o un militar al que las condiciones del conflicto lo han vuelto demente.

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  Apocalipsis Now Me encanta el olor del Napalm por las mañanas. ¿Sabes?. Una vez bombardeamos una colina por doce horas. Cuando todo terminó, me dí una recorrida. No encontré ni uno de ellos, ningún apestoso cuerpo seco. El olor, ese olor a gasolina, la colina entera… Huele como… a victoria. (parlamento clásico del Coronel Kilgore en Apocalipsis Now)

El Soldado Sicodélico es un tratamiento que John Milius escribió a finales de los años 60 sobre la famosa novela de Joseph Conrad El Corazón de las Tinieblas. A Milius lo habían retado, argumentando que el libro de Conrad era imposible de adaptar en forma de guión cinematográfico, pero el libretista tomó la posta y moldeó la historia ubicándola en el improbable escenario de la Guerra de Vietnam. Francis Ford Coppola se interesó por el proyecto, y puso a su protegido de aquella época, George Lucas (sí, el de Star Wars), al frente del mismo. Pero Lucas obtuvo un éxito comercial con su film American Graffiti (1973), y se apartó del camino. Entonces Coppola terminó por hacerse cargo del proyecto.

Todo lo que sigue entra en la leyenda, tal como otros proyectos mesiánicos o signados por el desastre como la pre producción de Alejandro Jodorwsky de Duna o el rodaje de Tiburón de Steven Spielberg. En realidad, si uno analiza esos proyectos famosos (por el producto y por el escándalo previo), todo se circunscribe a una cuestión de egos exagerados. En el caso de Coppola, primero planteó a Apocalipsis Now como una filmación de guerrilla, mandando actores y equipo técnico a rodar en locaciones reales mientras que la verdadera Guerra de Vietnam estaba en curso (algo completamente disparatado, que ningún estudio quiso respaldar). Para 1976 la guerra había terminado, y decidió emprender todo el proyecto él solito, utilizando las ganancias obtenidas por la saga de El Padrino más una serie de prestamos bancarios, con tal de mantener un control creativo total sobre el film. Para montar la película se fue a Las Filipinas, desoyendo las advertencias de su otrora mentor Roger Corman (nunca vayas allí en temporada de Monzones), con un rodaje inicial de seis semanas. Lo que siguió fue la hecatombe generalizada: desde los Monzones, que destrozaron el set innumerables veces, hasta un rodaje que se extendió por 16 meses, mas tres años de post producción. Un Martin Sheen que vivia borracho y que sufrió un infarto, debiendo ser reemplazado en algunas escenas (voces en off) por su hermano Joe Estevez; un Marlon Brando delirante y con un divismo salvaje, que apareció en el set sin preparación, visiblemente excedido de peso, y negándose a rodar a las órdenes del director; la ruina financiera de Coppola; 200 horas de filmación que tardaron años en ser editadas; un guión reescrito sobre la marcha; e innumerables complicaciones adicionales.

A decir verdad, semejantes proyectos pueden provocar la caída o dar toda la gloria al director. En el caso de Francis Ford Coppola logró una victoria pírrica, obteniendo nominaciones al Oscar y reconocimientos en Cannes. Pero también es una muestra de los excesos de ego del director, que por manejarlo todo terminó por hundirse.

Apocalipsis Now es una adaptación muy libre de El Corazón de las Tinieblas. La idea de Milius era, en un principio, realizar una oda a la guerra y al militarismo – algo muy propio de él -, culminando con Kurtz y Willard como aliados, combatiendo el ataque aéreo que se menciona al final del film. En cambio Coppola lo transmuta completamente a lo opuesto, como un alegato anti belicista. El viaje de Willard es un descenso a los infiernos, algo más propio de la Divina Comedia de Dante, donde cada fase de la guerra es como uno de los anillos del Averno, y donde el avance hacia el interior solo sirve para descubrir peores cosas.

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Es una visión demente y racista de la guerra. Uno puede ver que nadie está en sus cabales – desde Willard, absolutamente perdido en su cuarto de hotel y cuya única vida es la guerra; hasta los soldados haciendo surf en los ríos vietnamitas -. La manera en que obran va desde la despreocupación y el desdén por la vida humana, hasta la total abstracción en su propio mundo, todas actitudes de aceptación o rechazo frente a la masacre que los rodea. En general la mayor parte de los anillos de ese infierno termina por mostrar a los americanos como unos cretinos totales; desde el famoso Coronel Kilgore de Robert Duvall, que arrasa un pueblo entero con tal de poder surfear, hasta el festival Playboy – que es un centro comercial clandestino en plena selva -. Es demencia y es prepotencia. Sólo así se explica la fabulosa y terrible escena de la Cabalgata de las Valkirias, donde Kilgore extermina la aldea en su propio provecho.

Prácticamente todos los estamentos posibles de la guerra están visualizados en el film. Los soldados que viven drogados todo el tiempo; los nervios a flor de piel, que culminan con la matanza en el Sampán; el límite final con el puente sobre el río, donde absolutamente todos los soldados han perdido el juicio y disparan como locos a las sombras. Es caos puro y total.

En general las obras de los grandes directores suelen explicarse por sí mismas. Pasa lo mismo aquí con Coppola que con, por ejemplo, Kubrick. La narración cubre todos los aspectos posibles de la historia, sin demasiado margen para el análisis, y se viven en realidad como una experiencia. La dirección de Coppola es fantástica; comenzando por el largo y excelente clip de Willard en el cuarto de hotel, al ritmo de The End de The Doors, siguiendo por el carismático demente de Kilgore y llegando al clímax con Kurtz. La etapa final es directamente sicodélica – es como un estado mental masivo -. Kurtz se asume como sobrehumano, semi dios que debe cumplir su destino (al igual que Jesús) y acepta el sacrificio. También se puede interpretar que ha visto en Willard a un sucesor.

Si Apocalipsis Now tiene algunos peros, son menores. Estos pasan por Martin Sheen, que definitivamente no es el actor adecuado para el papel – le falta misterio, carece del physique du rol, y se ve como un enano, no como un asesino experto -. La elección original de Harvey Keitel debiera haber sido mucho mejor. La escena con el tigre es algo banal, y las secuencias con Marlon Brando se alternan entre lo brillante y lo incoherente. Mucho de sus diálogos son absolutamente improvisados, pero si bien encarna a un demente, le falta una pizquita de sal al personaje. Posiblemente tenga que ver con el enfoque que Coppola se vio forzado a tomar – el mostrar siempre a Brando aislado y en tinieblas, para no mostrar el exceso de peso del actor -, pero precisaba algunas reflexiones más sobre la guerra. Lo de Brando brilla cuando el actor se decide a interpretar las líneas del guión, como el excelente relato de los niños vietnamitas que fueron vacunados contra el polio. Y por supuesto la presencia molesta de Dennis Hopper, obviamente intoxicado y no actuando: una cosa es ver a un drogado real diciendo incoherencias, y otra es un actor interpretando a un drogado que dispara, entre sus locuras, reflexiones sobre la situación. Pero son detalles menores en vistas de la calidad final abrumadora del producto.

   

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