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A quien esté leyendo esta página, le pido paciencia
y le hago varias advertencias. Si usted no
es un fan habitual de 007 (de los que devoramos las últimas
noticias de la web a cada instante, sino un espectador eventual de
la serie), le pido que abandone la lectura y regrese después
de haber visto Casino Royale 2006.
No sólo podemos develarle parte de la trama (spoilers),
sino que nos va a tomar bronca. Y, para aquellos fans que
sí saben de qué trata el film, han leído incluso
el guión (o por lo menos sabe qué pasa en la historia),
también le pido paciencia para permitirme desarrollar los sucesos
que han pasado hasta llegar a este 2006 y a este film. Si el fan
desea apurar el tranco, saltéese tranquilo el primer tercio
de la review hasta llegar a la crítica de la película
en sí. Las cosas apuradas salen mal, y uno no debe pensar en
lo inmediato, sino en hacer algo que perdure. También revelaremos
algunas cosas, pero intentaremos que no arruinen la novedad o el entretenimiento.
Porque si algo merece Casino Royale, es respeto. Porque
posiblemente sea, con escaso margen de duda, y viendo las reacciones
en los foros 007 a nivel mundial, un nuevo clásico. ¿Una
opinión apresurada o inflada?. Entonces empecemos por el principio
y veamos un poco de historia.
Intentaremos ser breves, ya que esta historia la hemos contado
antes, en las reviews de Casino
Royale 1954, Casino Royale
1967 y Dr. No. Ian Fleming comenzó
la saga de aventuras de su personaje, el agente secreto James Bond,
con la novela Casino Royale publicada en 1952. Otras novelas
comenzaron a ver la luz, y Bond se volvió popular en Gran
Bretaña; pero el salto a través del Atlántico
lo daría cuando ejecutivos de la CBS compraron los
derechos sobre Casino Royale y la adaptaron para un episodio
de su serie Climax Theatre en 1954. Allí fue cuando
el trayecto de los derechos de esta novela comenzó a cambiar
su derrotero, y terminaron por escapársele a los dueños
de EON (Albert Broccoli y Harry Saltzman), que en 1961 adquirieron
todo el paquete sobre las obras de Fleming. Y cuando Bond se asoma,
entre 1962 y 1964, como un boom cinematográfico, ya Casino
Royale comenzaba a ser una fuente de discordia. Los derechos
fueron transferidos desde la CBS a la Columbia (la
corporación dueña de la CBS) y a fines de los
60 se comenzó a pensar en filmar un Bond no producido bajo
los cánones de EON. Como Connery se negó a
participar del proyecto, la Columbia (y Charles K. Feldman,
el productor) terminaron adaptando a Casino
Royale como una inmensa bufonada. Aquí tenemos el origen
de la versión 1967, que resultara exitosa en la taquilla
pero todo el mundo la considera una comedia terrible.
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| James
Bond ha regresado a la acción! Después de treinta
años se ha vuelto rubio y feo, pero es extremadamente
cruel y carismático |
El derrotero de los derechos de Casino Royale continúa,
ahora mezclándose con las legendarias andanzas legales de
los problemas de autoría sobre Operación
Trueno. Brevemente, Kevin Mc Clory había trabajado con
Fleming desarrollando un guión para la pantalla que después
el autor novelizaría bajo el título de Thunderball.
Obviamente cuando EON quiso llevar Thunderball a la
pantalla, McClory puso el grito en el cielo y reclamo ser socio
tanto en las ganancias como en la potestad de derechos. A principios
de los 70, Mc Clory emprendió una batalla legal para poder
filmar una remake de Thunderball (que fue Nunca
Digas Nunca Jamás, en 1983). Y ni bien pudo hacerlo,
comenzó otro tipo de guerras legales, aduciendo de que él
era también dueño de derechos sobre el personaje de
007 (y que podía emprender su propia serie). Esto viene a
cuento, ya que a Mc Clory se cobijó bajo el ala de la Columbia,
quien ya tenía a Casino Royale. Y la gresca para dirimir
si realmente la Columbia (con los derechos sobre una novela
y sobre el guión de Mc Clory) podía lanzar una saga
paralela comenzó a crecer a niveles insospechados, en especial
cuando corporaciones más grandes fueron absorbiendo a las
litigantes (Metro Goldwyn Mayer adquirió a United
Artists que operaba con EON, y la Sony compró
a la Columbia). En un determinado momento, vino la paz a
través de un intercambio de prisioneros. Sony calmó
sus ansias a cambio de obtener derechos sobre otros filmes y personajes
(entre ellos, El Hombre Araña). Y la MGM continuó
con su bonanza... hasta el 2004, en que la Sony también
terminó por absorberlos. Por fín, los derechos cinematográficos
sobre todos los filmes de James Bond estaban bajo un mismo techo.
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| Mr.
White y Le Chiffre realizan algunos negocios turbios en Africa
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También hemos comentado esto, y lo diremos de modo resumido.
No es que Casino Royale fuera la Biblia o una obra maestra,
pero era una llave que podía obtener un estudio como la Columbia
/ Sony para presionar e intentar sacar una serie 007 paralela
a la de EON. En realidad, se estaban subiendo al carro de una
franquicia que otro la había inventado. Pero Casino Royale
es, objetivamente, una novela bastante mediocre. Es el primer experimento
literario de Fleming y, siendo sinceros, difícilmente se podía
obtener un film potable comercialmente a partir de un libro donde
la tercera parte de la historia transcurre en una mesa de Chemin
de Fer, y donde en el último tercio no pasa nada demasiado
excitante (exceptuando lo que ustedes ya saben). Además, Bond
es un personaje muy mal escrito, ridículo en muchos pasajes,
y que es más propio de la época de origen (los cincuenta),
pero para las épocas actuales (o no muy lejanas) se ve terriblemente
pasado de moda. Ciertos discursos y razonamientos morales que hace
007 suenan ridículos o infantiles. Es posible que la obra,
tal cual está, fuera mejor adaptada (y fuera su destino natural)
en el episodio de una hora de Climax
Theatre que en intentar generar una superproducción a partir
de una trama tan minimalista. Sin duda Fleming es un narrador formidable,
pero aún no había encontrado la horma que debía
tener 007 (y literariamente estimo que recién lo consiguió
en Al Servicio Secreto de Su Majestad). La
parodia de 1967 se encontró
con el mismo problema : lo que pasa en la novela recién dura
unos minutos en el film, y el resto es un delirante relleno.
Con lo cual volvemos al 2004. Pierce Brosnan es el rey de los Bonds
modernos; el rendimiento de taquilla de sus filmes es impresionante.
Lo primero que hace la Sony es volcar todos sus cuidados
hacia el film 21 de 007, y Casino Royale vuelve a estar disponible.
EON se abalanza sobre la novela, pero tiene una duda : ésta
es la primera aventura de James Bond. ¿Qué hacer
con ella y, especialmente, con Brosnan?.
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| M
ya se encuentra espantada de las barrabasadas del novel agente
... |
En primer lugar, el irlandés había comenzado con
algunos divismos; esto no es algo raro en un intérprete Bond
(Connery y Moore también han hecho de las suyas en su época),
pero los dirigentes de la EON (Wilson y Broccoli) no tienen
ni el mismo temple ni la misma diplomacia que el viejo Cubby (que
trataba como una seda los berrinches finales de Moore). En segundo
lugar, Otro Dia para Morir resultó
un nuevo taquillazo, pero a nadie terminó de gustarle del
todo y a Brosnan ya se le notaban los años bastante mal.
Y en tercer lugar, en medio de una tormenta de ideas, apareció
en las taquillas Batman
Inicia, con un concepto que terminó por quemarle
la cabeza a más de uno - especialmente por lo bien realizado
del film de Christopher Nolan -, incluyendo al matrimonio Wilson
Broccoli. Y, a pesar de los gritos aterrados de la Sony -
que quería la rutina habitual y financieramente viable
de siempre -, echaron (mal) a Brosnan, a quien ni siquiera le
dieron las gracias, y comenzaron a desarrollar "James Bond
Begins".
Lo primero que pusieron el ojo, fue en buscar el candidato. Y la
final llegó a dos candidatos altamente improbables, como
el imberbe Henry Cavill o el feo Daniel Craig. En el medio, un montón
de divos y auto invitados a la contienda se fueron perdiendo por
el camino - Jackman, Owen, McGregor... y la lista sigue -. Y cuando
Craig salió electo, las aguas se dividieron, y la mitad de
los fans de Bond de todo el mundo prendieron sus antorchas, sacaron
sus tridentes, y fueron en horda a linchar a este rubio desconocido,
flaco, feo y con unos ojos azul vidrio faltos de vida.
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| ...
sin saber que lo tiene espiando en su propia casa |
En lo personal, mi gran candidato siempre fue Hugh Jackman. Era el
sucesor natural de Brosnan; y en menor medida, Ewan McGregor me habría
satisfecho (no Owen, que me parecía demasiado Daltonesco :
afectado y sin sentido del humor). Cuando supe de Craig, salí
a buscar Layer Cake (No Todo es lo que Parece - 2004
- y que era el filme que había encandilado a los ejecutivos
de la EON con Craig), para saber quién era este tipo.
Había visto Camino a la Perdición o incluso Tomb
Raider, y ni recordaba su papel. Ya eso me daba mala espina. Pero
cuando pude ver Layer Cake, me sentí mucho más
tranquilo. Sin duda Craig no es bonito, pero el tipo compensaba la
falta de presencia con mucha personalidad y con una voz impresionante.
Era un actor que sabe guiñar a la platea, y eso ya era muchísimo.
En definitiva cualquier intérprete que deba encarnar a un héroe
debe ser cómplice del espectador - aun cuando hiciera la peor
ridiculez - y no necesariamente debe ser un gran actor. Ahí
está el secreto de Roger Moore o de Pierce Brosnan. Dalton
siempre fue frío y distante, y no me transmitía en sus
filmes (previos a su época como 007) la calidez que había
sentido con Craig aún viendo un sólo film. Supe que
era un actor correcto para el papel (reitero: no mi favorito, pero
sí un intérprete adecuado).
Cuando empezaron a salir las novedades de filmación (los
dientes perdidos en una pelea en el set; el no saber conducir el
Aston Martin DB5 con caja manual; y unos cuantos otros gaffes),
no solo la comunidad mundial avivó sus antorchas y afiló
aún más sus tridentes para matar al monstruo, sino
que también me hicieron temer del sindrome Lazenby (y por
lo cual, muchos candidatos bravucones recogieron sus colas y abandonaron
sus deseos de interpretar al nuevo 007): que es cuando un actor
perece bajo las presiones de todo el mundo, y empieza a hacer cosas
terribles : por la critica de su imagen, la sombra de Brosnan, todas
las innovaciones que iban a meter en Casino Royale... faltaba
que Craig saliera a insultar a la gente enardecida para que estallara
la bomba. Por suerte Craig se mantuvo a raya y muy contenido por
parte de los productores y del director Martin Campbell.
Cono lo cual podemos empezar diciendo que Casino Royale
es un triunfo personal de Daniel Craig. No sólo por el rango
interpretativo, sino por la total seguridad con que juega con el
rol. Nunca vi a un actor nuevo en el papel tan seguro de sí
mismo. No sólo no sucumbió bajo las presiones; le
dió una cachetada a todo el mundo, y los dió vuelta
como una media. Citando a un crítico americano : "antes
decíamos... ¿Daniel quién?; ... ahora me parece
que diremos ¿Pierce qué?"
Aquí es donde empieza la review.
LA REVIEW DE CASINO ROYALE 2006
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| 007
disfruta en Bahamas de un premio que le trajo una partida de
poker |
A veces es difícil substraerse de otras críticas.
En especial, si uno coincide con ellas. Por allí, entre tanto
material de Internet, hubo un concepto de un periodista que comentaba
(en commanderbond.net) algo con lo que me sentí identificado
: "yo no había nacido en 1964 cuando estrenaron Goldfinger;
pero si tuviera que imaginar la sensación de euforia que
podría haber vivido, no sería muy diferente a la que
sentí después de haber visto Casino Royale".
Casino Royale no está a la altura excepcional de
Goldfinger. Pero, dentro de cómo viene la saga
de treinta años a esta parte, es un pequeño clásico.
Uno puede compararlo con Al Servicio Secreto
de Su Majestad, en cuanto a la seriedad y respeto con que ha
sido tratado el tema y al personaje. Y sumando a esto que Daniel
Craig es un actor de muy buen rango interpretativo (superando, obviamente
a Lazenby, pero también a todos los posteriores : Moore,
Brosnan, Dalton), uno puede asegurar que este es el mejor film
de la saga desde la gran aventura del oro de 1964. ¿Exagerado?.
No lo creo.
Cualidades no le faltan a la película. 007 ha regresado
a sus raíces y, si se quiere, es el enfoque más novedoso
de los últimos treinta años. El tema es que el
personaje ha recuperado su esencia asesina. Cuando uno ve la
película, uno se lleva varias sorpresas : Bond pelea a mano
limpia y de manera despiadada con varios guardias en la secuencia
de la embajada; liquida a algunos esbirros en el casino expditivamente;
y hasta en un momento de frustración, toma un cuchillo de
mesa y se dirige a matar a su objetivo en medio del público.
Decidido, sin miramientos, expeditivo. Uno podría argumentar
que un punto de vista similar ocurrió en la era Dalton, en
especial con Licencia para Matar. Pero ahora
es diferente. Y la razón es Daniel Craig, el arma secreta
del film, que logra despertar nuestra simpatía por este asesino
del servicio secreto británico (algo que nunca pudo hacer
el galés).
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| Bond,
especialista en mujeres casadas |
Para Craig este es un triunfo personal. En contra de viento y marea,
no sólo no ha sucumbido a las presiones, sino que su interpretación
en Casino Royale es confidente, terriblemente seguro de sí
mismo, y cómplice por momentos con la platea (ningún
actor se ha hecho de tal manera con el personaje en su debut). Tampoco
es prematuro decir que el Bond de Craig es una secuela directa de
la era Connery. No sólo recupera la esencia del escocés,
sino que por momentos hasta puede que la supere. Si durante el
resto del film Craig es equiparable a Connery, los quilates interpretativos
en la secuencia mencionada de la tortura (desnudo y violentado por
Le Chiffre) se lucen y eso es algo que ningún actor que haya
interpretado a 007 en la saga jamás hubiera podido resolver
de manera adecuada. A excepción de este rubio feo y odiado,
que resultó ser la gran sorpresa para todo el mundo.
Posiblemente también Casino Royale sea uno de los
filmes Bond mejor actuados a nivel de elenco. Hay tridimensionalidad
en todos los personajes, todos se desenvuelven muy bien en la pantalla.
La Vesper Lynd de Eva Green es agradable, desenvuelta, pero no la
típica muñeca idiota que sucumbe a los brazos de 007
como solía suceder en los 60 y 70. Es una mujer emancipada,
madura, con una posición de poder, que no le resulta fácil
de conquistar a Bond. Uno puede ver lo fácil que 007 se lleva
a la cama a Solange (la mujer del traficante Dimitrios), lo que
siempre fue lo usual en la saga; y el trabajo que le da, entre roces,
choques y guiños, seducir a Vesper. En un momento, 007 le
dice a Vesper que ella no es la clase de mujer que le interesa ("¿Por
ser inteligente?" - "No, por ser soltera", replica
Bond). Es un romance mucho mejor desarrollado que el de Tracy y
Bond en OHMSS. Lo que sí resulta
remarcable (y que es un paralelo a OHMSS) es que, para enamorar
a Bond, primero hay que ser rescatado por el agente y después
salvarle la vida (no diremos más sobre este punto). Tomen
nota, chicas.
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| 007
tiene problemas con un vuelo |
Pero si en el apartado de personajes y actuaciones, el libreto
está muy bien interpretado y escrito (posiblemente por la
"pulida" de Paul Haggis), veamos entonces lo que sucede
con el resto del film. Uno no puede dejar de notar ciertas influencias.
Volviendo al tema de 007, ciertamente el personaje está más
"Jason Bournizado". Bond es un hombre de recursos,
que utiliza lo que tenga a mano para aniquilar al enemigo que combate
en ese momento (como en la secuencia en Venecia). Se castiga duro
e intenso con los asesinos - la pelea pre títulos en el baño
es una de las mejores de la serie, desde las épocas de Desde
Rusia con Amor con la batalla campal entre 007 y Grant en el
tren -. Fisicamente, el cuerpo de Craig se encuentra muy trabajado,
y ahora la sensación de que Bond puede realizar proezas físicas
es real (en especial en la fabulosa persecución de free
running en Madagascar); sin contar de que da impresión
de fuerza y amenaza. Como dice uno de los numerosos críticos
que he leído : "este Bond realmente te puede lastimar
mal". Y si durante todos estos años tenía
el concepto del espía suave y dandy que podía
ser asesino, esta versión 2006 es la de un Bond comando.
Craig luce bien en smoking, pero - por postura y corte de pelo -
es un Bond que luce mejor en acción que tomando Martinis.
Con lo cual pasamos a la segunda influencia, que es Batman
Inicia. Si este es una suerte de "Bond Begins",
el ensamblaje de las piezas del mito es menos fluído que
con la película de Nolan sobre el encapotado. Cómo
007 empieza a tomar Martinis agitados y no revueltos, la toma de
posesión del Aston Martin DB5, el uso del primer smoking...
resultan algo artificiales a mi gusto. Posiblemente porque el mito
007 no tiene tantos elementos misteriosos como el mito de Batman;
si un agente secreto se va a desenvolver en ambientes adinerados,
es lógico que se rodee de ciertos lujos. Quizás también
tenga que ver con cierto choque de identidades : si este es un Bond
comando, cuesta aceptar (al menos como lo expone el film) cómo
va aceptando un hombre de acción ciertos elementos que son
meramente superficiales, y que tienen que ver con un refinamiento
más propio de las clases altas. Para mi punto de vista, es
un punto algo flojo del film.
En ese proceso de construcción del mito, hay ciertas particularidades.
Bond no liquida a alguien y se despacha con una cita cínica,
tampoco menciona el clásico "Bond, James Bond"
(bueno, hasta cerca del final), ni tampoco el tema habitual de Monty
Norman se escucha hasta los últimos minutos (donde el director
piensa que Bond ya ha terminado por ensamblarse en el modelo que
todos conocemos, y espera que la platea ruja al escuchar la frase
y el tema).
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| algunas
cosas empiezan a salir mal en Montenegro |
Ahora, pasando a la trama, la misma es ciertamente una mejora expandida
del original. El acento está puesto en el realismo. Bond sangra,
se golpea mal, llora, bromea, sufre. Comete torpezas y posee un ego
enorme, que lo lleva a cometer errores. Se enamora y, por lo tanto,
es mucho más humano (aunque sea despiadado a la hora de despachar
enemigos). Del otro lado de la línea, Le Chiffre es un villano
más mundano. La primera reacción de todo el mundo, al
escuchar las primeras noticias del film, es que esperaban una suerte
de clon de Orson Welles (como en la parodia de 1967). Pero este Le
Chiffre de Mads Mikkelsen sólo está interesado en el
dinero. Es joven, tiene un ojo con nube que sangra ocasionalmente,
y un corte de pelo a lo Hitler; hasta allí llega su excentricidad.
No quiere dominar el mundo, tampoco tiene ideologías, a lo
sumo lo guía la avaricia. Es un villano cruel pero también
victima (la guerrilla africana - de la cual ha perdido los fondos
- lo presiona muy mal en algunas escenas del film). Quizás
no sea memorable, pero es un enemigo bien construído.
Si bien es cierto que la historia tiene los pies más sobre
la tierra que una inmensa mayoría de filmes de la saga, aceptemos
que no hablamos de un realismo documental. Difícilmente la
lucha contra el terrorismo se desarrolle tal como figura en el film;
pero no es un Bond fantástico con satelites mortales y autos
invisibles. Increíblemente para todos aquellos que seguimos
la serie desde el vamos, otro punto flojo del film resulta la inclusión
de algun gadget. Y esto tiene que ver con el tono dramático
que desarrolla la película, donde la aparición de
algo tan típico de 007 (en su pasado fantástico) como
un dispositivo estrafalario resulta chocante para la platea. En
un momento, Bond resulta envenenado y acude a su auto, donde tiene
aparatos que permiten analizar la sangre, e incluso un mini desfibrilador.
Para un 007 que pelea a mano limpia y sin rayos lasers ni autos
submarinos, es casi como un descolgado Deux Ex Machina que
aparezca un dispositivo tan fantástico. Y si los guionistas
toman en cuenta este dato, no resultaría extraño afirmar
que en las próximas entregas no veamos más a Q ni
a alguno de sus maravillosos juguetes (lo que no quita que a veces
se abusen en mostrar marcas y dispositivos actuales - la publicidad
de celulares que hace el film es vergonzosa).
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| Vesper
y James : romance veneciano |
Cuando uno supo que Martin Campbell iba a dirigir el film, me vinieron
a la mente varias ideas. Una, que al igual que Goldeneye
el film iba a ser muy dialogado, atomosférico, y con muy
poca acción; la otra es que, viendo la última filmografía
de Campbell (bastante mediocre, por cierto, como la secuela del
Zorro), la película podía ser un fiasco. Qué
equivocado que estaba. Salvo algunas peleas ocasionales, el film
tiene tres enormes y excitantes secuencias de acción (Madagascar,
Miami y Venecia). Son secuencias largas y muy bien filmadas. He
visto comentarios por allí, de que a mucha gente no le ha
gustado la carrera free running de Madagascar (la considera
descolgada), pero a mi me pareció estupenda. Es terriblemente
original, y dado el físico de Craig, es creíble que
007 pueda cometerla. Quizás la secuencia en el aeropuerto
de Miami no esté tan inspirada, pero no deja de ser excitante.
Y de la escena de Venecia no diremos nada de momento, pero sí
mas tarde.
Es un film largo, pero no uno pesado. Los 144 minutos pasan volando.
El núcleo de la novela está allí, pero las
circunstancias que llevan a 007 al Casino Royale están mejoradas.
Bond arruina una operación financiera que Le Chiffre ha montado
con una companía aérea, y 007 va a quitarle el resto
financiero que le queda durante una partida de Poker en el
casino de Montenegro. Quizás el enroque de Chemin de Fer
por Poker haya sido el adecuado - es más interesante
mentir en el Poker -, y la escena está filmada con
bastante tensión. El personaje de Mathis, a su vez, figura
como interlocutor hacia la platea, detallando lo que sucede realmente
en esa mesa de juego. Lo que sí resulta algo abrupto son
las derrotas y victorias de Bond (en un momento, los jugadores enloquecen
y comienzan a apostar millones), cuando todo demostraba que la partida
podía durar siglos. También está el rapto de
Vesper y la persecución fallida. Pero lo otro que resulta
algo abrupto es la secuencia de captura y tortura : no por el tono
shockeante, sino porque pareciera más breve de lo que parece.
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| momento
de soledad |
Si el Acto I es el comienzo arrebatado de Bond, y el Acto II es el
casino, el Acto III es la trama posterior a todo lo ocurrido en Montenegro.
Aquí es donde el film empieza a presentar algunas grietas considerables.
En la novela este Acto III era absolutamente anodino y falto de tensión,
y aquí los guionistas decidieron incluir una última
gran secuencia de acción. La escena en sí no está
mal - por el contrario, es muy buena -, pero da la impresión
que el libreto comienza a trampear con la conducta de algunos personajes
(en especial con algún amigo que inesperadamente resulta traidor...
ejem). La aparición de algunos villanos salidos de la nada
es un alevoso dispositivo del guión. La redención final
de Vesper (el mensaje del IPod) también resulta artificial.
Lo que sí termina por compensar todo esto es la resolución
del romance Vesper - Bond, que me parece muy inspirada y emocionante
( y que lamentablemente no yo, sino el teaser oficial, develan en
alguna medida). Reitero : si de romances se trata, nunca hubo uno
tan bien desarrollado en la serie como el de este film.
Otros puntos destacables son la presentación, la banda sonora
y el tema original. La presentación es algo extraña,
casi sesentista, que parece diseñada en Flash 3D;
en cuanto al tema del film, me parece que tiene un poco de letra
de más, y suena mejor adaptado como tonada en la banda sonora.
Y, sobre ésta, Arnold regresa a las fuentes, siendo mucho
menos eléctrico y más orquestal. Hay poco y nada del
tema de Monty Norman; pero cuando aparece, al final, es la mejor
versión post John Barry, incluyendo la guitarra eléctrica
original y alterando brevemente el ritmo. Es de lo mejor de Arnold
desde su debut en Tomorrow Never Dies.
(dato curioso al margen: en la escena del departamento, M está
acostada con un hombre mucho más joven??)
Casino Royale es un film excelente. Es una reinvención
de 007 para estos tiempos, y es más realista que la mayoría
de filmes de la saga. Es un triunfo de Daniel Craig, que se ha hecho
para sí con el personaje de entrada donde todos (y absolutamente
todos) los otros actores siempre comienzan con dudas. Craig, el
guión y el director, han recuperado el espectáculo
adulto de la época Connery. Tendrá algunas incongruencias
de estilo, pero son muy menores. Pero sin duda es un nuevo clásico.
Y, viendo la resolución del film, no sería sorprendente
que Bond 22 continúe, pula y expanda este estilo.
Quedan cabos sueltos al final, suficientes como para montar una
secuela. Una, que ya me encuentro ansioso por ver.
5 CONNERYS : El
mejor film Bond desde Goldfinger. Craig recupera el tono adulto
de 007, y es un espía despiadado y carismático. Las
secuencias de acción son impresionantes, y el romance que
desarrolla en el film es sin dudas el mejor de la serie. Si usted
esperaba que James Bond volviera a excitar su vida, este es el film
que estaba esperando. |
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